Sabias fueron tus palabras padre
que de tu boca frecuentemente
de los errores me advertías
de los vicios y pasiones que al hombre envuelven y derrotan,
sino calman su sed de angustia con amor…
Sabias fueron tus palabras padre
cuando al arrullarme en tus brazos
silbabas una canción cariñosa de paz y alegría
No existía la ira en tus palabras ni en tu mirada
y tus brazos dóciles me mecían, arrullándome a dormir
susurrabas a mis oídos: sé un hombre de provecho,
de trabajo en todo el ciclo de tu vida,
camina con la frente en alto,
reflejando esperanza, amor y armonía a tu familia…
Sabias fueron tus palabras padre
que nunca entendí, lo valioso, ni el porqué me lo decías
que pasaron por mis oídos como el viento,
que no hace eco en las altas montañas…
¡Pero qué tonto he sido al no entender tus advertencias!
experiencias que jamás volveré a escuchar de tus labios sabios
porque ya no estás conmigo, te has ido, has caminado
y trascendido a lo eterno…
Sabias fueron tus palabras padre
que hoy valoro y me hacen reflexionar
después de lo vivido, derrotado por los vicios
que he llevado en una vida sin sentido
perdiendo a cada instante momentos de felicidad
producto de levantar la copa a lo alto y vacío…
Sabias han sido tus palabras padre en decirme
que cerca de mi existe un precipicio muy profundo
que te hace caer en el olvido de este mundo,
no vives, no existes y no conoces el valor de los iguales…
Hoy me arrepiento padre por no haber escuchado
con atención y la delicadeza de un niño,
el silbido, el susurro a mis oídos,
hoy que soy mayor maldigo la hora,
el no haber escuchado las palabras sabias,
que de tu boca frecuentemente pronunciabas…
Derrotado por mis desatinos y errores
vago en la vida sin destino, sin rumbo fijo
sin esperanza, sin fe y en un oscuro camino peregrino
perdido en un laberinto sin salida.
Sabias fueron tus palabras padre
que escuché y hoy aclamo y escucho con mucho interés
hoy doy vuelta al timón del barco de mi vida
para encontrar la paz y armonía, único momento celestial,
que me queda de vivir con dignidad…
huyendo de los vicios y placeres terrenales que me queman y me matan..
Sabias fueron tus palabras padre
que de tu boca aun escucho en cada momento, noches y días completos…
y sin volver la vista atrás, sigo avanzando en mi barco de la vida
cuya vela es desplegada y empujada por el viento de la madurez y sobriedad..
Sabias, sabias fueron tus palabras padre de los errores y advertencias que me decías…
*Leobardo Cruz Magariño es abogado y amante de la lectura y la poesía.








