5 de mayo de 2023
Definición
¿Qué es una máscara?
Ojos que se asoman en la penumbra
La tez doble del actor
Cara visible del crimen
Un guerrillero hecho de selva
Tormenta de gas lacrimógeno
Un sentimiento preso en cerámica
El danzante de los mil años
Eclipse parcial de rostro
Nubes sobre el corazón
Silencio
¿Qué es una máscara?
Una máscara es gesto escrito con mil caligrafías
Mi país
La historia de mi país
yace en raíces de árbol primigenio.
Primero fue el hacha
después el marchito tronco del viejo mundo.
La historia de mi país
es corazón que sangra,
tallado en esa corteza
por distantes hermanos.
Paisaje
Mirtos
Tulipanes
Yerbabuena
Naranjas y mangos partidos
Guano
Tierra húmeda
Arcilla
Un pinacate
Esencias que plasman
un paisaje
en el blanco lienzo
de mi olfato.
Pinceles del embrujo.
De pronto,
el negro me salpica
al calor de la carroña.
Perseguido
Entre esencia de trigales
y fango pútrido,
yace mi cuerpo
a sangre oloroso.
Desde el zenit
Selene ríe.
Mi hedor trazó
la ruta de la muerte.
Aterrado, escucho
desde algún pliegue
de la cortina estelar,
el aullido del sabueso.
A Jacab
Las rosas
son llanto de sangre
por mujer despechada.
Las gladiolas
aliento del corazón
bajo tierra.
¡Tautologías! Gritó el filósofo.
No hay poesía
sólo el algebra
con que el hombre
construye el mundo.
Pacific 231
Azabache al rojo vivo
Caldera que expulsa
grandes racimos de algodón,
y mueve ruedas colosales.
Arranca ya el caballo de acero.
Con sus bielas relincha.
¡Chuku!, ¡Chuku!, ¡Chuku!, ¡Chuku!
Diligencia de muchos vagones.
Rieles profanado el verde camino.
Un silbato entona su canción entonces
al público de pinos.
¡Piiiiiiiiiiiiiiiiiii!, ¡Piiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Entonces la locomotora,
del suelo se alza,
por obra de manos infantiles.
HOMENAJES
I. El corazón de Laura
De cuclillas.
En negra habitación.
Siento mi sangre correr por las venas y arterias de esta morada.
Y a las paredes de arcilla respirar por mí.
Cobijo del recuerdo centenario.
Y es aquí donde tengo tu corazón Laura.
Palpitar de mil ocasos en el mar.
¿Sabes? Tu ingenio
era como una serpiente marina
mordiéndose la cola.
Y tu sombra se hacia doble.
Llevo tu corazón
a mi oído
Y escucho una marea
de multitudes entonar
la canción del bardo:
“Del oscuro corazón
nace un niño
De gloria y pena
mi pasado se desgarra”
Tu voz resuena ahí
como barquito de periódico
perdido en el mar
Matabas el oleaje
con alfileres de cartón.
Ecce Puer.
Ahora tu corazón de arcilla
en mis manos se derrite.
Laura, barro somos y sangre algún día seremos.
II. Al Grito de Guerra
Por el oxidado cristal
veo calles trazadas con bayoneta calada.
Escucho gotear la sangre
El rumor de las botas
llegando a los castillos de arena.
Un payaso inflado de elogios
desde el cielo se erige general.
Soldados de papel, armas de hierro.
Entonces me vuelvo al cristal ardiente.
Ejércitos de gentlemen
con amapolas en la solapa
y cannabis en la sien
aprestan las flechas.
Jóvenes pintan sus manos con sangre.
Erigen el altar de la Santa Muerte
decorada con mil cabezas
de hombres de jengibre,
muñecas decapitadas,
y manecillas de reloj.
Who murdered the minutes?
That5‘s my holly right.
III. La Profecía de Pound
¡Hombres de buena voluntad!
¡Escuchad al mundo cantar
al son de los sacerdotes de Palenque!
Profecías de Gáia.
Los banqueros sepultarán
el canto del poeta.
Un añejo ramo humedecido,
Inerte,
yacerá en Venecia.
La usura
moverá engranajes de envidia.
Edificará un santuario a niños con cabeza de opio
Su rugido
llegará al confín de la galaxia.
Por eso el mundo será mundo.
Petróleo brotará de la mazorca
y las almas en pena vagarán por refinerías.
La luna agitará mareas de sangre.
El indignado hará su excursión
al mausoleo de la honra.
Y desde la tumba
un poeta vencido cantará:
Gods of the winged hand!
With them the ashes hounds
Sniffing the trace of air
Y los rostros se volverán al cielo.
La huella en la ventana
Con arrebatarte de esta tierra
se cumpliría mi mayor anhelo.
Sé que tendrás que agradecérmelo.
Debo confesarte que esos ojos,
hechos de lino junto tus cabellos,
encarnación de toda luz matinal,
se visten con las sombras del carnaval
bajo cielo blanco, día nublado.
Toqué tu sien con mi dedo alado,
sin que te dieras cuenta.
Por esos pasillos de tu escuela
simulé tomar tu mano escueta
Te veía salir de aquella magna aula,
con toda esa gente carente de aura.
Y si fuese bosque o fuese lago
esa carretera humana, reino del anonimato,
para el bosque, serías un claro
para el lago, serías velero.
Caminé muy cerca de tu espalda
y siempre te sentías más perturbada
Tú no me podías ver
pero sentías mi siniestra presencia,
y caías en la mayor angustia.
Y solo te sentías segura en la intimidad de tu habitación.
Siempre quise desamarrar tus lazos.
Zafarte del miedo a este mundo,
que tus padres no sufran tus fracasos,
que ya no seas el objeto de la conmiseración de esos, tus amigos.
De tus amigos, esos desconocidos.
Que ya no seas víctima del desamor.
Liberarte de esa responsabilidad, la de emitir un voto
por los ramplones payasos del veto.
Liberarte de ese deber eterno
del destino llamado amor materno.
Tan universal e impredecible.
La angustia es hija de lo impredecible.
Te mostraré que se puede amar a lo otro
distante y distinto desde adentro,
en mi espacio. El amor es posible.
Te arranqué de los tuyos, de este mundo.
Un día despertó tu roommate, vio que no estabas en tu litera. Y al ver la marca en la ventana, gritó. Las personas corrían de un lado a otro de tu universidad. ¡The police! ¡The police! ¡Call the pólice! Tus amigos y compañeros declaraban. ¡She is a missing person now!¡She is lost!
Dejé la marca de mi garra en la ventana.
Ya jamás te volverán a ver.
Cinco hermanos
La mujer del rebozo negro contempla la montaña
El monstruo se mueve por debajo de los árboles
Ella lo sabe
Esta frente a brazos y piernas, cabezas y manos
de lo que cuerpos danzantes fueron alguna vez
Vestigio de la sangre que unió a cinco hermanos
Diez manos que alguna vez forjaron el corazón de la madera
El alma de la silla y la cama en la que duermes
Su piel está hecha de maíz, nacieron de la tierra
Sus brazos y piernas, cabezas y manos aún están ardientes
El rocío se encargó de decorar las frías bolsas de plástico
Veo a la mujer del rebozo negro llorar
Sabe que el monstruo tiene mil cabezas y un solo brazo
Y si ella supiera lo difícil que es distinguir mi cabeza y
la de los demás, de las de él.


Nicholas Gutiérrez Pulido






