EDUCACIÓN METODISTA EN PUEBLA, 132 AÑOS DE TRADICIÓN
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Fragmento de la conferencia dictada por José Guadalupe Sánchez Aviña en abril de 2000, con motivo del 469 aniversarios de la fundación de la ciudad de Puebla, México

EDUCACIÓN METODISTA EN PUEBLA

132 AÑOS DE TRADICIÓN

 

 José Guadalupe Sánchez Aviña 

  “Los Metodistas pensamos y dejamos pensar”.
John Wesley  

 

PRESENTACIÓN 

Una ciudad con las características históricas, geográficas y económicas como las de Puebla, no podría estar colocada en otro sitio de prestigio que no fuera el que hoy ocupa como un polo regional de desarrollo educativo.  Desde su fundación mostró vocación de ser casa prometida para inmigrantes en busca de cumplir sus sueños.El presente texto pretende exponer de manera panorámica la presencia en Puebla ciudad, de una tradición en el fomento de la educación como lo es el metodismo;  partiendo de lo anterior, primero me ocuparé de presentar información fundacional del Metodismo, más como propuesta social y especialmente pedagógica, que como movimiento religioso, enseguida describo de manera sucinta su llegada a México y desde luego a Puebla, señalando tan solo, el impacto provocado en la región y el País 

EL METODISMO

 El metodismo como movimiento religioso se inscribe en lo que se ha dado en denominar como protestantismo, mismo que aparece en Europa en el momento de ruptura entre la época considerada como media y la anunciada como moderna (v. figura 1); el énfasis puesto en el esfuerzo individual y la libertad del hombre como ciudadano, aportaron elementos importantes para relacionarlo con la promoción del sistema socioeconómico y político del capitalismo. FIGURA No. 1   APARICIÓN DEL PROTESTANTISMO

      ANTIGUA           MEDIA           MODERNA___________________________________________                                              siglo V           siglo XV___________________________________________                                                     oscurantismo     renacimiento                                                     “bárbaros”                                                     cristianismo                                                                     protestantismo 

             Como consecuencia del movimiento de Martín Lutero, iniciado en Wittenber (Alemania) en octubre de 1517, conocido como la “Reforma religiosa” se da origen a dos grandes iglesias dentro del movimiento protestante: La iglesia Luterana y la Iglesia Calvinista. Con la intensión de ofrecer más elementos para distinguir algunas variantes de éstas Iglesias, a continuación se muestra la figura No. 2 

 

FIGURA No. 2   IGLESIAS PROTESTANTES Y VARIANTES

                                                                       * Bautistas                                               Luteranas         * Presbiterianas            (establecidasPROTESTANTES                                             * Metodistas                             en México                                                                       * Congregacionales                   entre 1860 y                                               Calvinistas        * Luteranas                               1874)                                                                       * otras                                                            * Iglesia de Jesucristo                                                              de santos de los últimos                                                              días (mormones)NO PROTESTANTES                * Testigos de Jehová      (establecidas en(separadas de                              (Rusellistas)              México ya en ellos protestantes                                    * Iglesia adventista                    siglo XX)Norteamericanos)                                    del séptimo día.                                                              (adventistas)                                                           * Iglesia de la ciencia                                                              cristiana.                                                           * otras

Fuente: Enciclopedia de México            

 

Cabe mencionar que existen otras clasificaciones, como la que señala la necesidad de distinguir a la iglesia Bautista y la Anglicana del resto, colocándola al nivel de la Calvinista y la Luterana en donde se agrupan las demás ya señaladas en la figura anterior:  Luterana, Calvinista, Bautista, y la Anglicana. 

EL METODISMO COMO PROPUESTA

 Dentro de la iglesia anglicana, durante el movimiento religioso de Inglaterra, John Wesley, un egresado de la Universidad de Oxford origina lo que más tarde se conocería como Iglesia Metodista.  Hay que mencionar que el nombre de “Metodista” se le atribuye de la costumbre de hacer todo con un método y una estricta organización.

LA OBRA SOCIAL DEL METODISMO

 La obra que realiza la iglesia metodista se divide básicamente en dos:  evangelización y obra social; dentro de esta segunda, además de hospitales y orfanatos se encuentra lo realizado en educación.   En este punto se debe considerar el énfasis que John Wesley puso a la difusión de lectura y la cultura, tanto para los miembros de la iglesia como para las personas pobres, abriendo entre otras cosas bibliotecas públicas e instituciones educativas.           

                Así que en sus inicios, al metodismo se le atribuye como rasgos sobresalientes: 

a) La experiencia personal: el dar testimonio vivo de la vida de Cristo; 

b)  La vida ética; y 

c) El aspecto social: basado en que el evangelio de Cristo no reconoce ninguna religión que no incluya deberes sociales.

            Wesley desde el inicio, señaló que la responsabilidad pastoral debía ir más allá de la comunidad de fieles, con lo que reconoce con claridad, el compromiso social que tienen como iglesia, consistiendo este punto, un elemento de lo más importante que el movimiento evangélico de los siglos XVII y XVIII legaron al protestantismo latinoamericano, por supuesto incluido el de Puebla. 

EL METODISMO EN MÉXICO

 El protestantismo Latinoamericano se le puede caracterizar por seguir las tendencias hacia una gran participación en la realización de obras sociales tales como hospitales y escuelas, México fue campo fértil para este perfil (4).  Es en 1872 que llega el primer metodista a México.

            A su llegada a México, entre 1872 y 1911, el metodismo y en general la doctrina protestante, encontró un ambiente propicio para su adopción por una parte de la población; su carácter liberal que le dotaba su propio origen anglosajón, provocó un acercamiento inmediato, hacia fines del siglo XIX, con los poseedores del pensamiento liberal mexicano, cuyo sello particular era su declarada lucha en contra del clero católico de la época.

            Cabe mencionar que desde 1836 la Conferencia General de Iglesias Metodistas (en los EEUU) había considerado a nuestro país para realizar actividades, pero es con la promulgación de la Constitución de 1857 y con las Leyes de Reforma de 1859 que se dan las condiciones jurídicas y políticas necesarias para la decisión de extenderse hacia el sur del Bravo.

            Ante el fracasado intento, en 1864, por provocar un cisma en la Iglesia Católica Mexicana de la época, apoyando asociaciones disidentes del catolicismo tal como los denominados padres cismáticos y las asociaciones integradas por líderes militares, masones y artesanos libres, el protestantismo representó una alternativa interesante para los liberales.

            Se veía en el protestantismo una posibilidad de contrarrestar los abusos del clero católico de la época y despertar la participación consciente de los individuos no sólo en los asuntos personales, sino de la comunidad;  desde su llegada a México se encuentran numerosos ejemplos que relacionan la existencia de actividades protestantes con las luchas agrarias y con las de reivindicación de los derechos.

            El protestantismo no sólo eran actividades religiosas sino que tenían una marcada tendencia a la participación política mostrada en sus actos cívico-religiosos en donde su posición era de clara oposición al Porfirismo y de participación en favor de la revolución Maderista.  Énfasis especial en este momento era su oposición a la conciliación del Estado con la Iglesia y su anticlericalismo, punto de coincidencia, este último, con el Magonismo.

 

            Poseedores de una tradición mutualista reflejada en las escuelas, cajas de ahorro, en la solidaridad activa y en los servicios religiosos, encontró un campo propicio para su asentamiento, entre mineros, obreros textiles y ferrocarrileros, sectores entre los cuales el movimiento mutualista tuvo su momento cultural entre 1872-1875. Para esto se atacaba cualquier realidad corporativa que inhibiera el florecimiento del hombre como individuo, que aunque asociado como ciudadano, estaría libre de esa sociedad global corporativa.   Las sociedades protestantes, basadas en la práctica asociativa, se conformaron en estructuras de socialización en la que los individuos buscaban ejercer su derecho soberano a la libertad religiosa y civil; esta postura lleva a vincular a sectores sociales no cubiertos sólidamente por el control político corporativo, tales como rancheros, medieros, aparceros, jornaleros, obreros textiles, mineros, ferrocarrileros, empleados y maestros.

            Un rasgo que adquiere como distintivo el protestantismo en México y que los distingue del de Lutero, Calvino o del mismo Wesley, fue precisamente la capacidad de integrar los elementos de modernidad religiosa a las circunstancias del contexto histórico cultural mexicano del momento.

            La participación activa de los metodistas, en el proceso que tendría punto culminante en el momento revolucionario es clara cuando se identifica el lugar de educación de donde surgen líderes revolucionarios de zonas como Tlaxcala, Chihuahua, Coahuila y Guanajuato entre otras: el IMM de esta ciudad.En Puebla, el entonces Instituto Metodista Mexicano (ubicado en la 17 Poniente) fue actor importante de éste momento histórico de México, al punto de haber servido de bodega de impresión de papelería liberal y como escondite de armas, descubierto éste último en la jornada del 18 de Noviembre de 1910.La formación del alumno como ciudadano e individuo responsable se hizo de manera esencial en las múltiples sociedades de alumnos que se formaron.   Esas sociedades eran espacios de debate y desarrollo del arte de la oratoria.   En Puebla, el Liceo Melchor Ocampo del Instituto Metodista Mexicano fue un semillero de jóvenes oradores cuyo talento rebasó los muros de su escuela.  En esta ciudad, el movimiento liberal radical anticatólico y anticonciliatorio se incrementó con la creación en 1898 de la Sociedad Patriótica (y más tarde club) Liberal Melchor Ocampo, a cuyas actividades se incorporaban los estudiantes metodistas de una manera prácticamente automática.

             A través de esas asociaciones de ciudadanos libres, nacía la cultura democrática de un pueblo nuevo, ultraminoritario, pero a la vez, transmisor y propagador activo de una disidencia política, religiosa y crítica de las prácticas y valores dominantes.Esa pedagogía liberal, desarrollada por igual por las escuelas y las congregaciones protestantes, con su extensión sobre las plazas publicas pueblerinas durante las fiestas cívicas, constituía una fuente, latente y manifiesta a la vez, de impugnación del régimen Porfirista, fortalecida por la propia posición social de los intelectuales populares, maestros y periodistas, excluidos de todo acceso al poder político detentado por una oligarquía liberal conservadora.

 

            Una de las expresiones fundamentales de la pedagogía protestante liberal radical fueron los actos cívico religiosos considerados por sus propagadores como una “escuela objetiva para el pueblo, de gran utilidad para desarrollar el amor a la patria y el sentido de la libertad”.

            En las sociedades metodistas siempre estuvo presente el anhelo de lograr las libertades cívicas de los individuos; viendo en el Maderismo esta misma aspiración, no es de extrañar el estrecho vínculo existente entre estas propuestas sociales, vínculo sellado con el actual nombre del Instituto.

            Se puede señalar como una fuente de esa fuerza modernizadora a las escuelas y normales en las que los misioneros se habían educado;  Harvard, Yale, Princenton, Vanderbild y Richmond fueron algunos de los ambientes de donde asimilaron un protestantismo civilizador, influido por la doctrina del ´destino manifiesto, mismo que les otorgaba la responsabilidad de promover la conversión individual y las obras educativas y sociales, caracterizados por la práctica y valores religiosos considerados como modernos.La Iglesia Metodista desarrolla una fuerte obra social que se concretiza (entre otros rubros), en instituciones educativas centenarias tales como:  Sara Alarcón (D.F.); Hijas de Allende (Pachuca, ya desaparecido); Instituto Mexicano Madero (Puebla) ;  Julián Villagran (Pachuca); Elliot (Torreón); Benjamin Nolasco (Querétaro, ya desaparecido); Palmore (Chihuahua); Instituto Normal México (Puebla); el Laurens (Monterrey); y, la Universidad Madero   y que es la primera y única Universidad Metodista del País.Dejando abierto el espacio para el diálogo ... les doy las gracias por su atención.  

REFERENCIAS DOCUMENTALESPARA CONSULTAR EL TEMA

Báez Camargo, Gonzalo (1953).  “El reto de Juan Wesley a los Metodistas de hoy”. Ed. Casa Unida de Publicaciones, México.

Bangs Wynkoop, Mildred. (1973)  “Bases teológicas de Arminio y Wesley).  Ed. CNP, EUA. 

Baqueiro, E. (1974). “Metodismo mexicano”. Ed. Publicaciones del centenario, México. 

Bastian, Jean-Pierre. (1989).  “Los disidentes, sociedades protestantes y revolución en México”, Ed. FCE/COLMEX, México. 

Costas, Orlando. (1975)  “El protestantismo en América Latina hoy”. Ed. Publicaciones 14, Costa Rica. 

Sánchez Aviña, José Guadalupe. (1999).  “Universidad Madero, realidad educativa metodista en México”, Ed. UMAD, México.

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