
21 de marzo de 2021
Epistolar
Confundido, eras como el viento
Queriendo estar solo sin la intención
Te observaba lastimado ir de un lado a otro
Y entonces quise calmar tu soplo
Conmovida con su pesar
Sin saber que mientras me acercaba
Me envolvía tu confusa indecisión
Ni cuenta me di cuando ya no eras brisa
Al ya no tener los pies sobre la tierra, sobre un ciclón
De pronto ahí dentro, me volví parte de ti
Hice mía tu pena y me sentí parte de tus alegrías, sin estar
Ese sentimiento que no llegamos a alcanzar y que queremos nuestro
Ese que parece brillar a momentos y luego se apaga
Ese que perseguimos toda la vida
Pero que talvez simplemente destella y no permanece
Me hubiera bastado con sentirlo sin tenerte
Así como no se puede atrapar al viento,
Pero al que dejamos que te acaricie, que te envuelva, que te alcance
Porque simplemente no podemos evitar que lo haga
Cada uno en su sitio, casi irreal
¿Quién dijo que para romperte el corazón había que tocar tu cuerpo o besar tus labios?
Lo que realmente se quiebra es la ilusión de lo perfecto, la complicidad, la confianza
La idealización de algo que podría no ser, porque sabemos que no durará para siempre
Pero que queremos vivir talvez mintiéndonos con que podríamos vivir de esa forma
¿Para que matar lo irreal por el solo hecho de destruir la ilusión del otro?
¿Podríamos llamar a eso maldad? ¿Podríamos llamarlo miedo? ¿Un conjunto de heridas no curadas?
Sufrimos, nos recuperamos y queremos volver a intentarlo
¿Cuánto tiempo necesitamos?
Epígrafo de amor
¿Cómo saber cuál es el momento para abandonarte?
¿Cuánto tarda el daño que me hiciste en volver a ti?
¿Cuánto falta para que tu corazón vuelva a su sitio?
¿Y es que cuántas decepciones podrían golpearte para que se mueran las fantasías?
…De pronto te veo tal cual eres,
A mi mente le gusta jugar a que me quieres
A veces la ilusión ya no se levanta porque ha visto demasiado
La realidad se asoma y la utopía se derrumba
Entonces nos sentimos nostálgicos, lloramos, queremos olvidar
A veces lo hacemos y otras simplemente
Nos conformamos con no seguir heridos por quien alguna vez soñamos que nos amara


Allyson Guerra Tabilo. Nace en Viña del Mar, Chile, ciudad donde actualmente vive. Desde pequeña estuvo ligada al mundo del arte a través de su padre Nelson Guerra, músico conocido en su región. Siempre se sintió atraída por las letras, durante su época escolar escribió varios poemas los cuales siempre guardó para sí, hasta que uno de sus profesores la motivo a presentar uno de ellos a un concurso a nivel colegio, el cual ganó. Quiso estudiar pintura o licenciatura en arte pero su padre se opuso, bajo la premisa de que “En Chile el arte no da para vivir dignamente”. Estudió en la facultad de arte de la Universidad de Playa Ancha, pero influenciada por su padre escogió una carrera si bien ligada al dibujo, también a las matemáticas, hoy después de años publica sus poemas.






