9 de febrero de 2017
Ostentas la verdad absoluta, no guardas rencores ni tampoco haces favores, eres la certeza de lo inevitable ausencia de aquel que te busca.
Eres relativa e injusta, aunque podría decirse que tu precisión asusta.
Muerte maldita que amarga sabe tu presencia y que amarga es tu simple existencia.
Eres el consuelo del adolorido y no hay un sólo corazón que no hayas afligido, muerte bendita que curas de tajo lo que en vida siempre me distrajo.
Ahogas y asfixias, siempre por igual sin importar talento o clase social, eres la vida que acaba y la esperanza estulta de lo que hasta hoy solo es pregunta.
Imagen: commons.wikimedia.org
Gustavo Vázquez López.








