Poemas de beisbol por Mónica Olivares (México)
Minuto a Minuto

 


26 marzo, 2020

Mónica Olivares va caminando por las calles de Campeche como si no tocara el piso. Quizá no se da cuenta de los pasos dados, hasta que mira hacia el piso y precisa una piedra, una banqueta y el color gris desgastado de la ciudad.

Hay dos Mónica en una. La primera es fría y calculadora, la que puede generar fórmulas y llevar una vida cuadriculada entre los haberes y deberes en el costo de las cosas necesarias para la vida. La otra Mónica es la poeta, la que mira con atención la montaña y respira el aire fresco, la que observa el paso de una familia de hormigas y es capaz hasta de volverse parte de ellas; la que transita la ciudad buscando el amor que se le presenta como el reflejo de un espejo de otro tiempo, quizá de otra vida. Esta segunda es la que recita y con su tenue voz lo deja a uno como metido en ella, mirando su ser que sufre y que también goza; la de los recitales y después la comida, la cerveza y de la risa, la que se une al festín de los poetas y se vuelve la madrina imaginaria del equipo de béisbol Los versos Libres.

En un restaurante por el Centro de Ciudad de México, nos sentamos a conversar junto con otros poetas y salió la interesante idea sobre la poesía y el béisbol, arte que maneja muy bien y que hoy presentamos. Me impresionó aquella mezcla porque de una vez pensé en mi libro inédito sobre poesía y básquetbol.

Mónica empezaba a tener un signo distinto a todos los que estábamos sobre la mesa larga. Me la imaginaba en un estadio de béisbol anotando poéticamente las impresiones de un hit, un doble, mirado el cuerpo del pitcher, de una base por bolas. Ahora ella era cácher atrapando los versos a 100 millas por hora, y en ocasiones una slider que era la que más le gustaba, porque le daba facilidad de ir rápido por el aire y caer en otra velocidad.

Esta poesía de Mónica Olivares es una joya mexicana de la literatura y el deporte. Ha sabido conjugar la mirada subjetiva ante las leyes y la espontaneidad del juego. Mira el estadio y a los jugadores como buscando pistas para robarse un verso, para pasar por las cuatro bases sin que nadie la vea, viaja en un fly por el campo un tanto nerviosa, y cuando vuelve a las gradas ironiza el sentido de estar allí, de ser una mujer más en el Estadio./Luis Manuel Pimentel

 

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Primer hit

Permanece la primera entrada, todos ignoran el marcador,
el tiempo, la conciencia y la pereza de los años.

Los beisbolistas emanan un aroma a exilio cuando toman un fly,
un pasado, una niñez rota que desea ser devuelta a su tierra.

En este espacio habitan cuerpos solos
y abandonados que todas desean tocar,

hay vítores, leperadas, música norteña
y siempre algo vuela como el silencio suspendido en el aire,
se queda quieto como si esperara ser abrazado.

 

**

Fly en la intermedia

Es una noche extraña de dobletes,
giros, atrapadas,

caminar en direcciones opuestas al respirar esa esencia,
el pasto huele a lluvia,

el calor llena mi torso de sudor,

parpadeo

y siento nervios atrapados en mis pantalones ajustados,

otra vez es mi turno,
todo gravita cuando hago contacto con mi bat

la gente del dugout,
tu cabello,

el cielo
y otra vez te veo volar.

 

**

Paradas cortas

Creí haberlo visto todo,
ese domingo
se prolongaron las entradas,

las manecillas daban giros,
10, 11, 12,
las estadísticas cambiaban repentinamente,
.367, .289.

Piernas y brazos,
en movimiento

yo esperaba impaciente el encuentro,
los lanzamientos fuera del límite,
las delimitaciones ajenas,
el contorno en la antesala,

y esa desnudez desesperada por sentir.

 

**

Bat emergente

Déjala ir.
Dale con fuerza.
Que vuele.
No le tengas miedo,
cuando buscas la intersección
hay un incendio,
palpitaciones
descargas veloces.


La pelota zumba veloz el pasto
y cae de hit en terreno de juego.

Seguimos vivos repetía en su mente el manager.

**

Grand Slam

Detrás de la barda
caen los sueños de un niño
que vaga en un autobús con la mirada perdida,
arbustos, arboles, carreteras,
ciudades y espejismos,

observa todo a su paso
bebe, ríe, pero se siente solo,
transita un hijo que no mira a su madre,
cae amargura,
pero nadie lo nota,

todos gritan,
se paran de sus lugares,
aplauden,
se emocionan
miran al otro lado,
sin observar la conexión que existe
en las lágrimas y el sudor.

La casa llena
habita soledades interminables.

Los corredores
sólo huimos.

**

Lunes, Day Off

Tú intentas llenar el vacío.
Los Kansas City anotan su segundo hume run de la noche.
Afuera llueve recio, las gotas rebotan en los cristales de la ventana
y llegan a mis oídos, tus sonidos se difuminaban con el aullido del viento.

Los Kansas City mantienen el marcador arriba 2-1.
Creo que las horas pasan y yo me sumerjo en los ruidos extraños:
la TV, mi respiración, la interacción de un bat y la pelota, tu aliento, las gotas, pitcheos rompientes, la presión de los cuerpos.
Todo llega a su punto máximo en la loma de disparos.
Yo no llego al final.

El partido termina,
-os angelinos remontaron.

 

**

Asiento 33A

Ella tomó asiento
arriba del dugout,
donde se sientan las putas dirían las viejas envidiosas.
Arribita, aquí es donde los peloteros se dejan ver,
te mandan pelotas garabateadas con su número telefónico,
y se les puede ver mejor el trasero
decía doña Marcila.
La señora vende cacahuates desde hace 25 años.
Antes, las bancas eran de madera,
terminabas como tabla después de 4 horas de partido.
Esos sí eran partidos, afirma con su voz carraspeada después de pregonar:
¡Lleve sus ricos cacahuates!
Voltea y sentencia:
¡Esos sí eran partidos!
¡Esos sí eran jugadores de verdad!
¡Y los aficionados eran de hueso colorado!
No como las putas que ahora vienen.

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Mónica Olivares, es una poeta y narradora mexicana. Licenciada en Contaduría por la Universidad Autónoma de Campeche uacam y Maestra en Administración. Es miembro del taller de literatura Proyecto Escuela de Escritores Campechanos. Tomó un curso en línea de Educación Artística por la Secretaría de Cultura y las Artes sedeculta de Yucatán. Autora de un libro. Ha colaborado en diversas revistas como Otro Páramo, Círculo de Poesía, Revista Almiar, Marcapiel y Pliego 16. Obra suya forma parte de una antología internacional y otra nacional. Fue beneficiaria del Proyecto de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico pecda 2016.
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