
23 de abril 2021
Alas giratorias de los cardos
Nos van sembrando como semillas al viento…
nos trasmutan en alas giratorias de los cardos
en cualquier parte trozos de nuestros cuerpos
hoy es Teresa, pero también podríamos llamarla
Marta, Maciel o Ámbar.
Al parecer su cabeza a medio desgranar
rodó buscando escapar de los buitres
pues fue hallada a cinco metros de sus brazos
picoteada por aves carroñeras, en un vertedero…
el tronco aún no ha sido encontrado.
Las manos, a medio roer, aparentemente por ratones,
las piernas contorneadas, ya sin contornos
en una cuneta húmeda y fangosa
conformando una mezcla homogénea
de agua estancada y barro…,
pero lo importante, lo verdaderamente importante
para el señor Fiscal
son el número de tatuajes que sobreviven
en diminutas extensiones de los brazos;
lo verdaderamente importante
para el señor Fiscal
es alcanzar a medir el largo de la falda
en un retazo de trapo que, enjutó,
sobre la masa de sus piernas.
almidonado con sangre seca y escamas de barro
permite inferir, al señor Fiscal,
toda la historia de vida de Teresa…
lo verdaderamente importante
para los noticieros
es el intenso labial rojo carmín
que sobrevive en la boca desdentada
y descosida, y mortecina de Teresa;
muy intenso el labial rojo carmín de la occisa
dijeron los noticieros…
nos van sembrando
en cualquier parte
como se siembran al viento
las alas giratorias de los cardos.
Un hijo eterno
Tal si mecieran un hijo eterno
las manos fuertes de los sepultureros
deslizan con cuidado hacia la fosa
su pequeño cuerpo.
Veo descender hacia la tumba,
que tiene forma de cuna,
a mi niño muerto
donde la piedra se hace
un racimo blando de nubes
para acurrucar sus miedos.
Con tristeza pienso que mañana
cuando mi hijo necesite nutrir
su cuerpecito yerto
por todo sustento tendrá en la boca
una larva
donde hasta ayer
lo amamantaba mi seno.
Viernes Santo
Es de noche
la primera noche de esta pesadilla;
el cielo está deforme
la laxitud de las horas
desflora mi razón.
Abrí mi cama
y estaba desolada
como si en ella hubiera
de recostarse un cadáver.
Hace ya un par de horas
él fue crucificado
y aún, su figura ya desfigurada
se resiste al triunfo de la muerte.
Sobre su cabeza una corona de espinas
y en mis manos
y en mis manos una espada con
la sangre
que manó de sus costados.
Rina Mafalda Díaz Jiménez,(1966) Puerto Natales, Chile. Reside por más de veinte años en Punta Arenas. Es escritora, poeta. tallerista, Gestora cultural. Consejera Regional del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Colaboradora del Depto. de Extensión de la Universidad de Magallanes, de Sernam EG y Fundación Prodemu Autora de varias obras poéticas, artículos y novelas, entre ellas “Arribando a la montaña” poesía, 1992, “Estado de coma”, 2015. “Historia de Mujeres Natalinas, vidas esenciales” 2017. “Alas giratorias de los cardos”, 2020. “Premio Mujer y Cultura” otorgado por el gobierno regional de Magallanes, 2016.








