No había ni qué preguntar, la cola de esas aves se abría en dos partes como si fueran tijeras.
-También les dicen raviahorcados, pues viven en parejas y cuando su pareja se muere se ahorcan con las piedras.
No comprendía como un ave se puede ahorcar con una piedra, pero no le pregunté, pues el águila que no pudimos ver en la mañana, llegaba majestuosa al nido, dando vueltas sobre nosotros, sin mover sus alas, parecía que estuviera flotando sobre el aire.
-¡Qué orgullosos estarán los aguilochos con ese padre! pensé.
Una de las aves más hermosas que habitan nuestro planeta, en algunas ciudades les ponen postes en el malecón para que ellas puedan hacer sus nidos, y tengan cerca el lugar donde surten la despensa: el mar; verlas pescar es fascinante, cómo dan vueltas por encima de los 80 o hasta 100mts, y desde allí logran ver una sardina o un pez de tan sólo unos 20 ó
-¡San rafaelito! -comenta Mora, señalando un faro que se encuentra muy cerca de la bahía de
Son casi las cuatro de la tarde, Mora se levanta en la embarcación para dar el defreafing, advertir a los clientes que dejen sus cosas y se dirijan a la oficina para firmar sus bitácoras.
Me quedé ayudando a enjuagar los equipos, pues un buen guía debe de tener siempre ordenado y limpio el material de trabajo Mora ya se había ido con los clientes a la oficina y el machacas, Víctor y yo nos tomábamos las sodas que sobraban platicando de lo que habíamos hechoy visto; el machacas a cada comentario le añadía más datos de su experiencia viviendo en esa costa.
Eran como las cinco de la tarde, cuando entramos a la oficina y saludamos a Cinthya , quien es la encargada de programar las salidas de buceo, además apoya en la oficina llevando cuentas y ayudando en alguna faena del centro de buceo, como es la recarga de tanques.
-¿Cómo les fue chicos? -Nos pregunta Cinthya
-¡Muy bien! -contestamos casi a coro Víctor y yo.
-Bueno pipope, pues nos vemos mañana, que me espera un caldo de mariscos venenoso que hace mi señora.
-Adiós machacas, por cierto ¿le pone almeja chocolata al caldo?.
Ya no contestó, la pura sonrisa delataba que el machacas iba a disfrutar más que un caldo de mariscos, je, je, je, pensé que bien merecido lo tenía, pues su trabajo lo hacia con muchas ganas y se veía que lo disfrutaba bastante, a diferencia de Mora, que pareciera que lo habían cortado con la misma tijera que Gabriel, el dueño y maestro del centro de buceo, pues sólo pensaba en cuánta propina habían dejado los clientes. Para su sorpresa sólo cinco dólares dejó la pareja de italianos, pues los europeos no acostumbran dejar propina, pues el precio ya lo incluye.
Aún así cinco dólares para un paseño no es malo, sólo hay una cosa que se puede hacer con cinco dólares, comprar un six de cerveza.
Ese día me regresé como siempre caminando por el malecón, ya que la casa donde me hospedaba quedaba muy cerca allí.
-Es el lugar perfecto para vivir pensé.
Al tiempo que mi imaginación se disparaba para empezar a planear una de las aventuras mas sorprendentes de toda mi vida.
-¡Hola Marco!
-¡Hola Paul! ¿Cómo estas?.
-¿Vas a estudiar Marco?
-No Paul, ¿Por qué?
-Vamos al malecón, los atardeceres de
Efectivamente no estaba mintiendo, a los pocos minutos fuimos testigos de un atardecer de ensueño, se ponía el cielo con unos tonos rojos, que parecía arder el firmamento, después cambiaba a un color azulado como de fantasía, y en un instante se ponía el cielo en colores del negro viendo hacia el poniente y cada vez más claro hacia el oriente, con los pelícanos volando.
Los pelícanos de esa región son muy diferentes a los del Atlántico, la bolsa que tienen para guardar los peces -el gañote- es con colores amarillos y verdes, con el sol brillan muy bonito.
Nunca había visto semejante atardecer, pareciera que toda la gente del malecón tampoco, pues todos detenían su andar o conversación para poder admirar esa puesta de sol.
-Las personas de
Era como si el tiempo se detuviera, como si todos los animales de la tierra le rindieran un homenaje a Dios por ese momento de su creación.
-¿Y esto es diario Paul?
-Ja, ja, ja, no, a veces más bonito Marco.
No podía dejar de pensar que ahí es donde debía vivir, era el lugar que siempre había soñado, era mejor de lo que hubiera podido imaginar realmente era un paraíso.
-¡Vamos Marco!, Nadia hizo de cenar para ti.
-¿Para mi? pensé.
Nadia era la novia de Paul, ella era paceña y había conocido a Paul hace unos años, eran muy felices viviendo juntos.
-¡Humm, qué rico!, ¿Qué es Nadia?
-Machaca de mantarraya respondió.
Recordé en ese momento lo que podría estar haciendo el machacas, después de comer caldo de mariscos con almeja chocolate, fue difícil contener la sonrisa.
-Bueno pues ya me voy a dormir, muchas gracias Nadia, a de estar muy contento Paul con tu guisos, son muy sabrosos dije.
-A Paul le encanta comer, así fue como lo conquisté dijo Nadia, y en ese momento los tres soltamos tan alegre carcajada que fue el mejor postre que pudimos haber tenido
Mi habitación era muy confortable, tenía una ventana que daba a un jardín hermoso que Paul cuidaba todos los días, yo disfrutaba perder mi mirada en el color del césped cada noche antes de dormir, y cada mañana con un café en la mano.
Sólo faltaba una cosa para completar aquel día tan lleno de aventura, alegría, asombro y magia, era dar gracias a Dios por permitirme vivir eso. No quise pensar más, me acosté y creo que por primera vez me quedé dormido con una amplia sonrisa y un sentimiento difícil de describir.
[1] El presente documento es una anécdota.
[2] Marcos Díaz Oriol (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.). Sabersinfin.com agradece a Marcos Díaz Oriol su colaboración.








