¿Que desean revelar María Magdalena y sus amigas?...
Minuto a Minuto

 

 

7 de diciembre de 2015

En el amanecer de la aurora del firmamento, una mujer abraza con sus pensamientos lo que fue su vida, sonríe exclamando:

-¡Qué barbaros! Pero... ¡Ya! Hoy voy a hacer ese encuentro que tanto he deseado y están esperando. ¡Hoy! Vamos a tomar la gran decisión, lo que decidamos ¡Lo haremos! ¿Qué será? Miró a un lado y al otro del planeta, preguntándose:

-¿A dónde las cito? Me encantan todos los países, pero tengo deseos de saborear...

Con gran agilidad se deslizo por las fisuras del tiempo, llego ante una cantina amplia, casi todas las mesas ocupadas. Una mujer, alta, delgada, segura en su paso entra, sentándose en una de las mesas. Tan llamativa su presencia que uno de los tres hombres sentados en la mesa de al lado, ya algo tomado, se le acerca abordándola.

-Desde que has entrado eres el suspiro de mis pensamientos, belleza. Dime ¿por qué tanta incógnita en tu sonrisa?

La bella mujer, con una profunda mirada le responde, indicándole regrese a su mesa:

-Gracias, muy amable.

Las voces que cantaban las canciones del karaoke, el ruido de los vasos, el aroma del alcohol, parecía no percibirlos al quedarse la bella mujer durante unos minutos con la mirada perdida, tanto, que el mesero no obtuvo respuesta al preguntarle que deseaba tomar.

Súbitamente hicieron su aparición 13 mujeres, oscilaban entre los 40 y 90 años, llamando la atención de los presentes, su forma de vestir y como con extrema curiosidad miraban a todos lados, recibiéndolas la bella mujer con inmensa alegría; todas tenían casi la misma exclamación al verla con su semblante alegre.

-¡Por fin te animaste! ¡Ya te tardaste! ¡Por fin!

-Jajajajaja así es, como dicen ¡Por fin! -les respondía con ese carácter abierto y sincero que le caracterizaba.

Unieron dos mesas más, se sentaron; el mesero les pregunto lo que deseaban, las mujeres miraron a la bella mujer preguntándoles con voz tierna:

¿Qué desean tomar, vino, o...?

Todas a la vez respondieron

-Lo que tú tomes

Tras una afable sonrisa le dijo al mesero:

-Tráiganos por favor, una botella de tequila, la mejor...

Ya servidos los vasos se acerca a ellas nuevamente el borracho, elevando su vaso:

-Con todo respeto, lindas señoras ¡Salusita mis reinas! Todas son bellas pero desde que llegué aquí, la bella dama me tiene  hipnotizado, también intrigado, preguntándome ¿Quién será? y más ahora al verlas a ustedes, la verdad que así como se presentan parecen... no sé como ubicarlas... ¿Como van vestidas, de carnaval...? que aún falta para ello, estamos en octubre, o de... ¿halloween?

La bella dama elevo el vaso, imitándola las demás mujeres que observaban al hombre con mirada y gestos afables.
 
-Gracias ¡Salusita! Si me permite voy a responder a su curiosidad de quienes somos, de la forma más afable y natural las presento:

-Aquí se encuentran mujeres del antiguo Testamento, Reina Ester, Elizabeth, Débora, La sirvienta de Naam, el Sirio, Ana, la madre de Samuel, La mujer Virtuosa, Ruth y las mujeres del Nuevo Testamento, Eunice, Dorcas, La mujer de Cananea, La mujer del flujo de sangre, La mujer Samaritana, entre ellas hay una gran amiga, no aparece en ningún pasaje pero como la estuvieron friegue y friegue por su decisión de vida que en aquella época no era fácil; pero creo que en esta época aun no sigue siendo muy correcto en algunas opiniones; yo soy María Magdalena, mucho gusto amigo.

Todas elevaron el vaso, mientras el hombre atónito no cesaba de mirarlas una a una

-¡Ya! Disculpen pero se me hace que ya vienen tomaditas de otra cantina ¿No?

María Magdalena sonríe resplandeciendo más su belleza:

-Jajajaja, excelente idea que en la otra dimensión haya unas cantinas ¡Salusita! ¡Brindo por eso!

Todas a la vez ríen elevando sus vasos:

¡Salusita! ¡Nosotras también!

El hombre toma un trago preguntando:

-Con todo respeto mis damitas si dicen ser quienes son, lo más lógico es que se reunieran en el Vaticano o en una Iglesia ¿A poco no?

Maria Magdalena se acomoda bien en su silla y responde:

-Porque como prostituta, que dicen que soy, siento que aquí es donde me apetece estar para hablar de situaciones profundas, mis amigas no tienen costumbre como yo, de venir a dar una vuelta por nuestra antigua dimensión, sus recuerdos no son de los más alegres, y desde hace tiempo estaba pendiente nuestro encuentro en esta dimensión y hoy se ha decidido.

El hombre tras un momento de silencio pregunta asustado:

-¿No seré yo el que este en otra dimensión por tanta tomadera y son una visión?

Todas ríen, expresando María Magdalena:

-Si es cierto que está bastante tomadito amigo, pero somos reales en estos momentos y nos ve en su dimensión. Y, ahora amigo agradeciéndole su atención vamos nosotras a charlar.

El hombre se retira elevando el vaso lo que hacen también las mujeres.

Una de las mujeres expresa pensativa:

-Es buena su pregunta ¿Por qué no nos citaste María Magdalena en el Vaticano o en una Iglesia?

Sonríe antes de responder:

-¿Se hubiesen sentido agusto? Creo que...

La interrumpe La mujer Samaritana, con un tono serio pero burlón y pícaro a su comentario:

-¿Agusto? Sobre todo yo, que según la Biblia tuve cinco maridos que fallecieron y en duda ponen que, quizás yo...

Dorcas se adelanta exclamando:
 
-¡¿A poco eres la matamaridos?!

-Jajaja, fueron mis amantes, me cansaba de ellos y me buscaba a otro, pero la Iglesia no me lo perdona y ¡zas! Que soy la asesina. Por no aceptar mí forma de vida, ya saben que en aquella época éramos las mujeres propiedad, del padre, del marido, del hijo, del hermano, jamás era una misma con sus propios deseos y libertades y me dije: Yo si lo voy hacer, lo sufrí, pero también lo disfrute ¿y?

María Magdalena eleva la voz al mismo tiempo que las manos:

-¡Un momento! ¡Un momento! ¡Amiga! Se supone que aquí la prostituta soy yo!

Ríen las mujeres elevando el vaso y bebiendo, comentando María Magdalena:

-Es cierto que se han comentado muchas cosas de mi interesantes, pero me duele me hayan señalado como prostituta en un libro sagrado que tan solo tenía que hablar de mi participación en momentos tan importantes de la vida de Jesús, pero de mi vida privada, jamás Jesús lo hizo y tan poco me saco siete demonios, cuando andaban tantos sueltos por ahí destruyendo la vida de la gente, a esos son los que realmente les rogaba dejaran de hacer tanta maldad diabólica y respetaran las libertades de la gente y por lo que vemos ahí le siguen los demonios haciendo atrocidades

¿En qué ha cambiado la humanidad en sus formas de arreglar sus problemas? Con guerras lo hacían antes, con guerras lo siguen haciendo. ¿Quiénes mueren en ellas y las sufren? Como siempre los más inocentes, ¿Por qué se iba a meter con mis demonios, si no le hacían daño a nadie?

La más anciana de ellas, Sara; tras tomar un trago con voz dulce pregunto:
 
-Mi querida María Magdalena ¡Que no he visto yo! ¡Más que todas, por ser hoy aquí la  más anciana de las historias de la Biblia, casi siempre, según se refieren a la vida de muchas mujeres de la Biblia, prostitutas, separadas y una situación de la mujer... y como has referido, las malditas guerras que entre muy pocos las provocan y muchos las sufren sin desearla y lo que siempre me ha dado coraje es que los que provocan las guerras no luchan, se quedan dirigiéndola en sus mansiones... por eso, tu idea fue excelente de  reunirnos aquí en nuestra antigua dimensión para ver qué se puede aportar... hay tantas cosas que decir y hacer ¿Cómo trasmitirlo?

Todas se miraron intercambiando gestos, María Magdalena rompió el silencio:

-Mi querida Sara, es cierto que en el planeta Tierra teníamos que tomar la decisión, revelemos la verdad ¿Cómo? Propongo que nosotras escribamos la Biblia de las mujeres, ya que no nos dieron nuestro espacio y los hombres escribieron nuestra historia. Escribamos nosotras, nuestro testimonio, saldrá a la luz esa verdad; sabemos que podemos hacerlo y que llegue el mensaje. ¿Qué opinan amigas?

Todas elevaron el vaso exclamando a la vez:

-¡De acuerdo! ¡Salusita!

La Reina Esther que se mueve al compás de la música de cumbia, expresa:

-María Magdalena, por favor indícanos, ya qué nos hemos puesto de acuerdo en lo que vamos hacer, como divertirnos, aprovechemos que estamos en el planeta tierra.

-Con mucho gusto Reina Esther vamos también nosotras a cantar seguimos las letra de las canciones, se llama karaoke y quien lo desee que baile.

Llamó al mesero mientras las mujeres expresaban su conformidad:

-Por favor ¿Nos puede poner la canción El listón de tu pelo, de los Ángeles Azules?

Totalmente extrañada Dorcas expresa:

¡No me digas que ahora hasta los ángeles se vienen a esta dimensión a darle a la cantada formando un grupo y nuestro Padre Dios es el manager! –Mira hacia arriba- lo digo con todo mi respeto y cariño mi Padre Dios.

María Magdalena ríe contagiando su alegría a quien la escucha:

-¡Jajajaja! ¡Cómo crees! Son un grupo de hombres y mujeres, humanos, que para cantar se presentan con ese nombre.

Elizabeth toma un trago.

-Pues ahora la diversión pero antes tu –señala a una mujer que expresa emociones- que dices te llamas, friegue y friegue, dinos ¿Por qué?

-No me llamo friegue y friegue, ellos no dejaban de molestarme y ahora veo que así siguen, todo porque me gustaban las mujeres ¿y?

Maria Magdalena elevo el vaso:

-Brindo por los hombres, las mujeres, no importa la forma en que se amen, el amor no tiene sexo, son nuestros deseos expresados a los que amamos, nadie tiene el derecho de obligar a amar a un hombre por que soy mujer o viceversa, muchos de los que lo prohiben son los que mas viven así. Así que amigas por la paz, el amor y el respeto. El planeta tierra no es de unos cuantos es de todos sus habitantes.

Todas elevan sus vasos mientras los presentes las miraban atónitos:

-¡Salusita!

La mujer de Cananea expresa con emoción y agradecimiento:
 
-Maria Magdalena que excelente idea la tuya de citarnos aquí, me encanto el tequila y muy amena la cantina -ríe expresando- Creo que me voy a traer a mis cinco amantes aquí.

Ríen las mujeres dándole las gracias a María Magdalena.

Preocupada Elizabeth, pregunta:

María Magdalena, disculpa pero ¿Cómo vamos a pagar lo que consumimos, yo no llevo dinero, tu tienes?

María Magdalena sonríe explicando:

Antes de venir, le comente a Dios lo que deseaba hacer, pregunte su opinión y el me respondio -estoy con ustedes, las apoyo; ponganse de acuerdo y el tequila va por mi cuenta- es mas ¡Mesero! ¿Cuánto le debemos?

-Señora, alguien dejo dicho que iba por su cuenta los gastos de ustedes.

Todas con el vaso en la mano miraron hacia arriba diciendo:

-¡Gracias Diosito! ¡Salusita!

-¿Siempre Dios paga tus gastos cuando vienes a esta dimensión?

-No, en realidad nosotros no tenemos problemas para obtener el dinero como muchos de los terráqueos ¡Salusita¡ Dios nos lo ha procurado como apoyo a nuestra decisión, haciendo que alguien lo pagara, creo que ha sido nuestro amigo el borrachito que veo se está yendo.

Todas nuevamente elevan el vaso:

¡Salusita amigo y gracias!

Ya en la puerta con una sonrisa amorosa y respetuosa elevo los brazos expresando:

-¡Las quiero y respeto amigas!

María Magdalena le responde agradecida:

-Sabemos que hay hombres que nos respetan íntegramente, lamentable los que no, por eso en la Biblia de las mujeres vamos a expresar nuestra realidad y exponer propuestas.

En eso se escucha la canción de los Ángeles azules. De las mujeres, unas se pusieron a cantar y otras a bailar.

Imagen: elblogalternativo.com

Antonia Estarlich escritora nacida en España, autora del libro Piénsalo bien antes de morir y las obras de teatro ¿Quién dice que el cielo es tranquilo? y ¿Por que no rezan los dioses?
       
 

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