Primera emisión del programa radiofónico Saberes Colectivos
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saberes colectivos_23_de_marzo_de_201524 de marzo de 2015
En la parte inicial de la primera emisión del programa radiofónico Saberes Colectivos, Abel Pérez Rojas da la bienvenida a Caricanoster quien comparte en qué consistirá la temática central de esta producción.
¿Qué son los saberes colectivos?
¿Por qué es importante la conservación y fortalecimiento de los saberes colectivos?
¿Cuáles son las principales amenazas a los saberes colectivos?
Patrimonio cultural intangible de las comunidades.

 

Escucha: Primera emisión del programa radiofónico Saberes Colectivos

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“Los saberes colectivos” que no son otra cosa que lo que sabemos tú, yo y cada uno en la actividad individual y colectiva. Ese grado de cultura que nos hace distinguir, esa habilidad y destreza que poseemos, esa competencia necesaria para la vida, esa herencia generacional legado de nuestra raza, labrada así por nuestra propia historia. Los saberes colectivos son todo lo que es y lo que sabemos de nuestra tierra, de nuestro campo, de nuestra ciudad, que nacen en todos los hogares, aun desde la cuna humilde o cuando esta incluso no exista. Los saberes colectivos nos dan identidad y forjan el carácter de nuestra propia personalidad sin reparar en la copia burda e impuesta por modelos extranjeros. Los saberes colectivos implican la construcción propia del conocimiento humano pertinente a su cultura y a su grado de influencia. Los saberes colectivos son todo lo que consideramos propio, de nuestra tierra, de nuestra raza, y porque no decirlo de nuestro espíritu de nación que hoy forjamos. Son tradición ancestral, son formación de vida, son identidad nacional, son la razón del respeto y la causa de nuestro actuar responsable que nos permite vivir en sociedad y ser ciudadanos del mundo.

La amenaza de destrucción del patrimonio natural y cultural es vigente y no solo por un efecto planificado, como en los tristemente célebres casos acontecidos durante la conquista de México, sino que más triste aún resulta, el olvido y el desplazamiento que se vive con la tecnología, como en el particular caso de los teléfonos tipo Smartphone, que desplazan a diestra y siniestra toda herramienta de producción en el campo mexicano y en la juventud de nuestro México.

Existen tratados sobre los saberes pero refieren tan solo a las culturas indígenas y regionales dejando fuera al hombre de ciudad. Es decir no existe tratado alguno que verse sobre el saber colectivo de los pueblos, donde la estructura social se forma por su parte indígena y por su población civil en su conjunto, o sea por el campo y la ciudad. A la población civil, a los empresarios, a los trabajadores, a las amas de casa, a los estudiantes universitarios, a los profesionistas, a los investigadores, a los inventores, a la gente que se forma en la calle, y a todo hombre creativo, nadie le defiende su saber, sus logros, sus propuestas ni sus aportaciones diarias, en tanto no las patente o las registre como derechos de autor.

Esta debe ser una oportunidad de darnos cuenta de lo que somos, al tiempo de que, no podemos pasar por el siglo XXI como simples observadores de la riqueza cultural labrada por otras generaciones y heredada por casualidad, la nuestra debe dejar una muy onda y profunda huella en la humanidad como aquella que sabe multiplicar el valor de su propio ser. Algo tenemos que poder heredar a las futuras generaciones que sea de autoría propia, aún a la propia creatividad del mexicano tan orgullosa y rica en su versatilidad, no le fincamos ningún valor, no la ubicamos en tiempo y forma, por ende no la hemos utilizado para crecer, pareciera que solo sirve para salir del paso.

En este 2015 con fechas importantes, son tiempos de reflexión y acción, como siempre lo ha hecho la Nación en distintas ocasiones, es tiempo de mostrar que somos un pueblo que se defiende de quienes atentan nuestra tranquilidad, que la historia nos hereda, demandando su defensa dignamente.

Transformemos el mundo con lo que hacemos todos los días, el presente es más que una simple consecuencia unidireccional del ayer. La utopía es la visión colectiva de futuro que imprime rumbo, vigor y profundidad a los pueblos, cuando las mujeres y hombres trascienden las inercias de la cotidianidad y se hacen realidad acontecimientos inéditos que son capaces de dar a luz nuevas naciones. Por ello un acuerdo colectivo ubicado con el interés común es la gran demanda. Trabajar por alcanzar la utopía par, ante las miradas incrédulas, personajes cuya grandeza radica en permanecer de pie mientras el resto vive de rodillas.

La esclavitud se muestra con nuevos rostros: el tráfico de influencias, de personas, el genocidio ecológico, las y los presos de conciencia, las vulneraciones a la confidencialidad de los datos personales, las causas que motivan a soportar las leyes racistas, la entrega paulatina del país a los nuevos conquistadores, la perdida de la congruencia entre los principios, el discurso y la acción. Los poblanos tenemos la oportunidad histórica de construir un valor que heredar, Puebla debe y puede ser, ciudad en la que sus calles, su gente, sus edificios, las conversaciones, los encuentros, la arquitectura, la cromática, la tecnología, todo tenga una clara intención de educación para la libertad. Debemos dar curso a nuestros ideales y ocuparnos en ello. Mantengamos el ideal que impulsó a otros hombres: la fraternidad que nos hará competentes para afrontar los tiempos difíciles por los cambios climáticos; por el ambiente tenso que se respira en algunas ciudades de nuestra patria y la enorme dificultad que representa para algunas mujeres y hombres el autogobierno y el gobierno de su hogar, que es por donde comienza la grandeza del país. En cada municipio poblano existen razones para sentirnos orgullosos de nuestra historia, pero también, para no desistir de la búsqueda por la igualdad y cumplimiento de los derechos elementales.

La libertad para México se muestra en la comprensión del concepto de independencia de país, nuestra conciencia para liberarnos del conformismo y la indolencia, es ante la gracia natural que el hombre posee por saber, es nuestro vínculo para evolucionar.

Planteamiento.-
Con la aparición de la conciencia en los seres primitivos de la evolución del hombre, nacieron los saberes que le permitieron trabajar y lograr avances sin perder el fruto ancestral de su experiencia. Dijera Pablo Neruda "Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan." Ya desde entonces nos manejamos por el aprovechamiento de la experimentación y atendemos a todo mientras sea en la búsqueda de nuestro confort y de la paz.
Ya las artes existían y sirvieron para cimentar las civilizaciones y los grandes imperios, incluso a partir del nacimiento de la historia definida por la escritura, vio la humanidad un cúmulo de saberes plasmados y atesorados en una de las majestuosas maravillas del mundo antiguo, la mejor y la más útil seguida por el propio Faro, La Biblioteca de Alejandría. Ahí celosamente el acervo cultural no sólo de Egipto, sino del Mundo hasta entonces conocido, guardó el saber milenario que les había dado su lugar en la cumbre del poder.
Sin embargo esto mismo nos muestra cómo se hace necesaria la prueba del tiempo para dar valor al conocimiento. Son la experiencia y el uso adecuado a los tiempos y al contexto lo que genera el aprecio por saber y dominar las distintas disciplinas.

Hoy, cuando un título de licenciatura universitario no basta en el desarrollo de habilidades, cuando la sociedad exige la prestación de un servicio competente, cuando destacar es una forma de vida; nos resulta impensable que la clave del éxito se encuentre en la originalidad, en ese pensamiento brillante unilateral que emana de la mente creadora, del artista, del voluntario, de la actitud proactiva y de la alimentación inspiradora. Es así como un proyecto estructurado con idea cobra su factura en el ejercicio del dar. Dar información para construir el conocimiento, dar oportunidad al pensamiento crítico, dar paso a la experiencia, dar y brindar bienestar es el motor social. Y cuando esto llega se abre una llamada de atención para compartir un don. Siempre ha existido pero se nos presenta como esencia del concepto de aldea global: LOS SABERES COLECTIVOS, esos saberes adquiridos por los años de experiencia empírica o científica, adquiridos por la herencia cultural generacional, adquirida y adaptada al contexto del hombre de distintas latitudes, y adquiridos también por la necesidad, nos son hoy familiares aun cuando nunca hallamos reparado en ello.
Resulta que mientras los derechos de autor, las patentes, las denominaciones de origen, el patrimonio cultural y natural, así como las licencias públicas, cuentan con el reconocimiento y respeto de los pueblos, el resto del quehacer social, que es incluso más grande y vasto, no figura en la conciencia de las cartas con que se rigen los países. Sí, y con ello sobre viene la injusticia del plagio y del abuso. Cómo defender ahora la imagen religiosa de la Virgen de Guadalupe, el mexcal de Tequila Jalisco, el himno nacional mexicano o incluso el propio taco y los chiles poblanos; sólo así: con conciencia de que nos desarrollamos inmersos en saberes colectivos mundiales y que en ellos va la aceptación del origen regional, como la célula de aquella anhelada aldea global. Por lo anterior debe quedar claro que los saberes colectivos comprenden no solo el conocimiento ecológico tradicional; ni del mal llamado, parcial y segregado conocimiento tradicional indígena de enorme resonancia no sólo para la academia, sino también para el resto de los actores sociales e institucionales.

Expresión
Simbólica.-
Representan la realidad vigente del conocimiento acumulado por la experiencia generacional y el manejo de este como herramienta, ante el ejercicio y la práctica de vida, que en orden sucesivo o alternativo en tópicos diversos, puedan suceder como prósperos o adversos al desarrollo del hombre.

Artística.-
Nunca mejor aplicado el término “artístico” en algo que en sí es inspiración racional y sentimental del hombre, que en aras de resolver contratiempos del quehacer en la experiencia de vida, se presenta como la opción de solución más recomendable para calificar.
Transmitido de generación en generación, primero el conocimiento tradicional de las culturas de origen, después el conocimiento tradicional mestizo, pasando de lo empírico a lo científico y experimental; los saberes colectivos hoy día no solo son el saber cómo hacer o entender las cosas de la mejor manera posible, también es un acervo que va de lo tangible a lo intangible, de lo material a lo inmaterial, de lo racional a lo espiritual, de lo natural a lo artificial, incluso de lo terrestre a lo extraterrestre.
Los saberes colectivos son lo que se por acervo cognitivo, lo que tengo por inventario material y natural, lo que aprecio del presente y pasado, así como de la calidad de un posicionamiento prospectivo. Los saberes colectivos son el plus aunado a la llamada cultura universal.

Contrapunto.-
En materia de sabiduría la autoría de los saberes se determina por: patentes, registros, derechos de autor, marcas registradas, denominación de origen, propiedad notarial e incluso la defensa propia. Sin embargo el acervo cultural de un mundo globalizado es tan basto, que todo ese esfuerzo documental no representa mayoría para millones de cosas que hay que saber en el día a día, cómo el simple hecho de salvar una locomotora llamada “la bestia” y herrarse hasta por meses para alcanzar un sueño.

Por ello existe siempre latente la necesidad de proteger los saberes colectivos ante el plagio, el hurto, el despojo, la injusticia, el abuso, y la ignorancia entre otros actores -que por cierto son parte también de la cotidianeidad humana ante lo que debemos ser más los entendidos del tema y dominar-.
Así, pretender es una acción que queda corta ante la necesidad de avanzar lo que en los hechos la legislación política ha realizado: las leyes en materia de cultura ya contemplan la protección del patrimonio cultural. Pero la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no estipulan como garantía de los mexicanos la protección, conservación, difusión y transmisión del patrimonio natural y cultural de nuestra nación.

Color
Universal.-
Aquí los elementos y sus características de todas las culturas en continua expansión parecen no alcanzar serenidad para su estudio estadístico, es decir “si todos los días se aprende algo nuevo” de igual forma todos los días se desarrolla una nueva forma, una nueva manera, un nuevo sabor, un nuevo color en tono distinto o al menos particular. Porque si bien nada es nuevo bajo el sol… también ya nada es igual que antes ni tampoco usamos todos, el mismo modo de matar pulgas.

Específico.-
De ahí que un color específico solo puede ser el mismo bajo las mismas condiciones de luz, de pigmentación, de exposición al tiempo, de juventud en la mirada y quizá en el grado de inclinación. Hay incluso un catálogo Pantone del Color con más de 8321 en exhibición, más otro tanto igual al momento de la igualación por cada fabricante de impresos o proveedor de pinturas y así sucesivamente. Así que con unas gotas más de negro o de blanco puedo yo hacer mis propias creaciones adicionándolas al acervo de los saberes colectivos.

Artesanal.-
Ahora bien si se trata de producción artesanal, los saberes colectivos podrán seguirse por instrucciones verbales más que escritas, sin embargo en cada ocasión y por cada individuo habrá siempre la impresión del llamado “sello personal”. No obstante a ello, permanecerán las formas estructurales que identifican al hecho o ejercicio del objeto artesanal, por lo que un saber colectivo siempre será identificado como tal y se distinguirá por su capacidad y funcionamiento.

Valor
Intrínseco.-
De ahí que percatarse de la existencia de los saberes colectivos como herramientas de uso cotidiano, doméstico, artesanal o cultural; es parte de nuestra seguridad en el propio andar, en la confianza de cruzar la calle ante el respeto de las normas de civilidad y así en consecuencia con todo nuestro desenvolvimiento social y familiar, incluso en nuestro trato con los distintos ejemplares del reino animal, vegetal y mineral. Hay cosas que son o poseen un valor “per se”, mismo que identificamos a un nivel mecánico reflejo o dicho de otra forma, lo apreciamos de manera inconsciente al ser parte cultural de nuestra existencia. Es la identidad cultural que da origen a las civilizaciones y por ello a ojos cerrados se podría saber cuándo nos encontramos caminando por los Campos Elíseos de Paris, cuando estamos en la Plaza de la Constitución en la Ciudad de México y cuando nos vemos envueltos por el bullicio comercial del Gran Bazar en Marruecos.

De Vida.-
Hacer de nuestros usos y costumbres un hábito de buena civilidad, percibiendo en cada acción el transcurrir del tiempo para nuestros movimientos, sin reparo en identificar cuáles son por reflejo mecánico o bien cuales son producto del raciocinio ante la casuística en el acomodo de nuestras variantes de vida, nos hace poseedores de una identidad experimental que nos caracteriza como expertos técnicos dominantes de cualquier oficio.

Prospectivo.-
Por ello es de vital importancia socializar el concepto de los Saberes Colectivos, haciéndolos propios identificando su dominio y aceptación como suma de valor y aprecio, dado que somos lo que somos y en automático seremos lo que hoy dispongamos ser. Esto es base fundamental para la construcción de las naciones. Ellas sin el aprecio que a cada momento de observación experimental consciente o inconsciente le puedan dar a su forma de vida, no podrían poseer el éxito deseado ni alcanzar el estado de felicidad, que solo se logra estando en el camino pensado.

Agregado.-
Si a esto de lograr una vida con personalidad identificada con nosotros mismos y nuestros propios recursos, le aunamos el hecho de producir actividades y elementos que alcancen un valor remunerativo al cambio, no solo se brinda una llamada de atención hacia nuestra célula social, sino también se gana en prestigio y reconocimiento por cada aportación, en tanto las demás células de todos los demás órganos o naciones que forman la gran aldea global, hagan lo propio. Es decir que el grano de arena con que estemos dispuestos a participar aportándolo en ese concepto del dar, es lo que nos dará calidad de hombres y mujeres para nacer y crecer en el día a día.

Por lo anterior y recordando al recientemente festejado Benemérito de las Américas, quien en ese dar nos mostró la importancia de respetar el derecho ajeno para vivir en paz, se hace necesario proteger el respeto que merecen todos y cada uno de los saberes colectivos, los de ustedes y los míos propios. Y en ese sentido felicito la labor del Dr. Abel Pérez Rojas, Director de Sabersinfin.com, quien en un acto altruista de ese dar a la humanidad y por lo pronto a la ciudadanía poblana, en un acto de conciencia civil, hizo posible el reconocimiento de los saberes colectivos para que estos fueran considerados y protegidos por la propia Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Puebla, al elevarlos a grado de ley.

¡Que haya más conocimiento que compartir en este dar del saber!, que hará de la civilización contemporánea una brillante huella para la historia universal.

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