-¿Y eso qué? el virus no se transmite por contacto social, no se transmite por saliva ni por usar el mismo baño los únicos medios por los que puede adquirirse el VIH son el contacto sanguíneo y tú no tienes nada que ver con mi sangre, el sexo sin protección y tú y yo no lo hemos hecho, ni lo haremos, y la vía perinatal y tú ni naciste de mí ni te alimenté con mi leche porque ni puedo, ni tengo como y los hombres no damos a luz a un hijo y menos a un hijo como tú
-Pe pero debiste decirnos
Balbuceó Jaime ya sin fuerza ante los argumentos de Roberto, más por necio que por no comprender lo que escuchaba.
-No, no debí nada, la decisión de compartir esta información con ustedes o con quien sea es sólo mía, no debí nada, porque nada me obliga a hacerlo a menos que tú seas mi médico tratante y vayas a tener que ver con mi sangre, por cortesía entonces podría decirlo porque el médico tiene la obligación de usar guantes y dar el trato adecuado a la sangre de quien sea, ya que deben tratar cualquier muestra sanguínea como potencialmente peligrosa y no sólo por VIH, sino por hepatitis o cualquier otra enfermedad que tenga que ver con la sangre. A mi médico si se lo diría porque se que eso lo ayudaría a darme un mejor tratamiento que no entrara en contraindicaciones con el tratamiento que llevo por el VIH; pero fuera de ahí no, no tengo la obligación de informar a medio mundo de mi condición serológica, es mi decisión y hoy decidí decírselo a ustedes, como antes se lo dije a mi familia.
El ambiente se había hecho pesado, Jaime se mostraba sorprendido y molesto, aunque realmente estaba digiriendo todo lo que estaba escuchando, mientras que Luis, que se acababa de levantar de su silla, en cuanto vio que Roberto había terminado de hablar, se le acercó y lo abrazó fuertemente mientras le decía:
-Gracias por compartir conmigo esto, sabes lo mucho que te quiero y no te imaginas lo importante que es para mi que me consideres lo suficientemente digno como para compartir esto conmigo te quiero hermano, cuenta conmigo para lo que necesites
El abrazo duro unos minutos, mismos que a Jaime le sirvieron para darse cuenta de lo estúpido de su postura. Se levantó tímidamente y se unió al abrazo mientras decía:
-Discúlpame, soy un tonto, es sólo que me tomaste por sorpresa y no supe reaccionar sabes que también te quiero hermano, gracias por tu confianza sólo sólo tenme un poco de paciencia porque ya sabes que no se me da mucho eso del buen tacto pero cuenta conmigo.
El abrazo triple duró unos minutos más, en lo que los tres amigos retomaban el control de sus emociones; en cuanto se empezaron a separar Jaime volteó a ver a Luis y le preguntó:
-Y, por fin, ¿Qué le pasó a la viejita del chiste?
Rieron francamente los tres y Luis se dispuso a continuar con el chiste mientras Roberto cambiaba el CD para ir luego por otras cervezas a la cocina la noche aún era joven.
En la próxima entrega daremos espacio a la respuesta de varias preguntas que me han hecho favor de hacerme llegar y de las que, seguramente alguien espera respuesta; no te lo pierdas y recuerda escuchar mi programa Sexo Sentido todos los jueves a las 8 de la noche en el 105.9 de F.M., va a estar bueno no te lo pierdas.
* Jesús Tamariz Saldaña ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es Licenciado en Psicología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, realizó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor Palafoxiano
BIBLIOGRAFÍA:
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Aguirre, Eduardo Alfonso. Educación sexual, lo que l@s jóvenes deben saber sobre sexualidad. edt. Ducere S.A. de C.V. México. 2001
Andreae, Simón. Anatomía del deseo. Biblioteca muy interesante. Edt. Televisa. México. 2004
Victoria Romero, Blanca Verónica. Sexualidad, amor y envejecimiento. Dirección general de fomento editorial. Buap. México. 2004








