Amor del bueno
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

-    Que amargas son las cosaaaas que nos pasan, cuando hay una mujer que paga mal…

-    Oye abuelo, tú amigo siempre ha sido borracho y enamorado  (me decía mi nieta que estaba fascinada con las historias de mi compadre, que regresó como de la nada después de que me embarrara de su loca idea del sindicato de pirujas, mayates y conexas).

 

-    No, no siempre fue así, comenzó a tomar cuando su mujer lo dejó por un militar que llegó a la zona, mi compadre se había robado a la chamaca de 14 años y vivían muy jodidos, él la quería bien, pero el militar le ofreció casa y terminó dejando a mi compadre, eso fue cuando tenía 19 años y desde entonces se volvió bien briago, ah pero eso sí, nunca ha tratado mal a una mujer.

-    ¿Y siempre canta esta canción?

-    Sí, siempre, y dice que  pa’cuando lo entierren, mientras baja la caja, quiere que los mariachis se la canten
-    Pinche compadre te quiero un chingo, con el debido respeto que me merece tu nietecita, a la que le voy a cantar otra canción, porque lleva la sangre de mi amigo, de mi hermano y además es una damita que no sabe todavía de las chingaderas que nos trae la vida (se paró mi compadre del butaque, le dio otro trago a su vaso, abrió el compás de las piernas pa’ evitar que al jalar aire se fuera de hocico y se arrancó con la canción 31 de su repertorio, que es de 209 canciones y que de tanto oírlo ya creo que hasta me las sé todas ).

-    Oiga señor (dijo mi nieta que en verdad disfruta de estar con los dos viejos ridículos) pero no se sabe de otras, para que yo también cante
-    Dile Don Oscar, se llama Oscar, yo le digo pinche compadre pero tú dile Don Oscar.

-    Don Oscar cántese otra que yo me sepa.

-    No muñeca, no puedo, cuando tenía tu edad ya vivía con una dama a la que amé un chingo y pues veme de viejo igual que tu abuelo, ¿cómo quieres que cante una moderna si el dolor de mi corazón es antiguo?

-    Hasta poeta me resulta Don Oscar (y le tomaba otra foto con su celular mi niña)

-    Es que el amor te hace poeta …y también pendejo, por eso debes aprender a cantar porque no podrás evitar enamorarte ni tampoco que eso te apendeje, fíjate bien en esta:    “Estoy en el rincón de una cantina, oyendo una canción que yo pedí, me están sirviendo ahorita mi tequila, ya va mi pensamiento junto a ti, yo sé que tu recuerdo es mi desgracia, y vengo aquí nomás a recordaaaaar, que amargas son las cosas que nos pasan, cuando hay una mujer que  paga mal”.…a ver pinche compadre canta con tu nieta pa´que aprenda de una vez cosas del amor, enséñale el coro.

Mi compadre es un buen hombre, lo conozco desde que éramos unos chamacos y mi pueblo era un puñado de casitas, las calles de tierra y el río era el río y él no era un alcohólico. A veces oyéndolo me entra la nostalgia porque lo he visto contento, en su juicio y pues nos sabemos bien nuestras vidas al derecho y al revés. Mi nieta está igual de loca que yo, así que le dicté la canción y la apuntó en una servilleta para que pudiéramos cantar juntos.

-    Ahí está el briago de tu compadre chingando la madre otra vez, pensé que ya se había muerto (dijo mi querida esposa que tiene 54 años de conocerlo, que es lo que llevamos de casados y aunque lo niegue, también lo quiere).
-    Mujer estamos celebrando, no seas grosera, ven pa’ca a cantar
-    ¿Y qué jijos de la festiva madre que te parió andan festejando?
-    Pues el día del amor y la amistad abuela (y la nieta le acercó el butaque para que se sentara)
-    Que pinches viejos ridículos y tú chamaca babosa deberías de haber puesto a hervir los frijoles al menos, deja de estar perdiendo el tiempo con estos ancianos que ahora hasta chotos me resultaron, el día del amor y la amistad, pura madre que, pretexto quieren para estar juntos
-    Por eso vieja, eso es la amistad, buscar pretexto para estar platicando, no me digas que no te gusta
-    No ni madres, no me gusta, sobre todo cuando yo soy la que tiene que hacer de comer para que ustedes traguen.
-    Mira abuela siéntate y déjame que yo resuelva lo de la comida, anda abuelita por favor (y poniendo ojos de borrego la mañosa nieta le dijo) ¿o es que no me quieres y por eso no te importa que me la esté pasando bien?

-    Mta’madre, ahora los patos le tiran a las escopetas. Pero tú les vas a dar de tragar a estos viejos eh, yo no voy a hacer nada el día de hoy.

-    Sí abuela, mira esta es la letra del coro para que cantemos.

-    ¡Pero si este pinche compadre no se sabe otra, se la he oído como 10 mil veces como jijo de su repetidora no me la voy a saber, si ya me tiene hasta la madre con la tonadita!

No cabe duda, las cosas bonitas son gratis. Mi vieja, que no canta mal las rancheras, ya entrada en calor se aventó todo su repertorio, que es como de 50 canciones, a medias porque se le olvidan pero las cantó. Mi compadre hasta dejó de tomar para que la guitarra pudiera sonar y por eso se alargó el convivio. Mi nieta estaba maravillada de tanta canción bonita que no conocía. Yo feliz porque hasta mi vieja me abrazó mientras cantaba y eso quiere decir que me desea con pasión.

-    Oye tú chamaca babosa ya tenemos hambre y no veo que calientes el fogón eh.
-    Ya viene la comida abuela, tú síguele que te ves bonita así
-    Yo siempre me veo bonita escuincla ciega, lo que pasa es que ahora me veo como la diva que soy
-    A jijo de la rechingada compadre, eso merece una canción del flaco de oro, a ver que les parece esta….acuérdate de Acapulco, de aquellas noches…

Mi nieta se comprometió a que todos los 14 de febrero va a venir y que pa’l otro año invitará a sus primos. Como el corito lo apuntó en una servilleta dice que  se los mandará pa’que se lo aprendan, pues esa canción de Don Oscar es cómo el himno y todos se la deben saber.

Mi esposa se comió la pizza a regañadientes, ya para la cena, a todos nos cayeron bien los tacos. Cerca de las 11 de la noche nos agarró el sueño y nos despedimos, pero a petición de mi nieta, y diciendo, “la última y nos vamos” comenzó a cantar el coro.

-    “Quién no sabe en esta vida, la traición tan conocida que no dejas un mal amor, quién no llega a la cantina exigiendo su tequila y exigiendo su canción. Me están sirviendo ya la del estribo, orita ya no se si tengo fe, orita solamente ya les pido que toquen otra vez la que se fue…

Por angas o mangas lo que vivimos  ayer domingo fue , “amor del bueno” “amistad de la buena”…y hasta canté.

* Columna sobre la cotidianidad en Tuxtepec, Oaxaca.

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