Niños, corruptos, miedo colectivo, la Piña de oro y la Catedral
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Periodismo mediocre e indolente

 

Cuando los que mandan pierden la vergüenza,
los que obedecen pierden el respeto.

 
 
Refrán popular
 


Los niños, esos que el 30 de abril del 2010 encarnan para algunos la ternura e inocencia, en otros días  son la molestia y aflicción de abuelas, padres  y madres solteras y matrimonios disfuncionales. De forma alarmante crece el sentimiento de no tener control sobre los hijos, de no significar en su vida una figura de autoridad y las consecuencias de ello, que por desgracia, las sufrimos todos. Invitado a un programa de radio en la ciudad de Tuxtepec, reflexionando sobre la niñez, uno de los conductores me preguntó sobre qué es lo que necesitan los niños de México, mi respuesta arrancó exclamaciones  como “ eso si va a estar muy difícil”: los niños necesitan adultos inteligentes. Millones de niños en este momento tienen experiencias de vida poco  inteligentes que les ayude a desarrollarse de manera integral. Los adultos no nos hemos vuelto más inteligentes, sino más sinvergüenzas y nuestros niños han crecido con ello,  por eso se atreven a lo que vemos en estos días, con la anuencia o sin que importe la prohibición de los adultos, que no somos precisamente el mejor ejemplo de prudencia. Como ejemplo tenemos este fin de semana pasado, en donde muchos habitantes de la región fueron presas de un temor y creciente  psicosis colectiva acicateada por los medios de comunicación, sin que la autoridad o los ciudadanos pongamos un alto al escándalo por nuestras calles con promesas de matarnos si salimos de nuestros hogares. Esto es un claro mensaje a la infancia de irresponsabilidad, impunidad e indolencia de  los adultos, ya sean funcionarios públicos o ciudadanos, todos hemos sido irresponsables permitiendo estas manifestaciones denigrantes. El ejemplo ya está dado y pronto nos estaremos arrepintiendo de nuestro cinismo al sufrir las  consecuencias.
 


La base de todas las sociedades grandes y duraderas ha consistido,
no en la mutua voluntad que los hombres se tenían,
sino en el recíproco temor.

Thomas Hobbes (1588-1679) Filósofo y tratadista político inglés.


El Regidor de Protección Ciudadana de Tuxtepec, Carlos Escobar Pacheco, mencionó en entrevista que los innumerables mensajes de balaceras y conatos de violencia creados por los mismos ciudadanos,  pueden ser cortinas de humo que sirvan para otros hechos delictivos. Invita a la población a ser más prudentes, actuar con sensatez y cordura ante la información que se presenta por la  internet y medios de comunicación sensacionalistas. Comentó que las autoridades municipales están analizando las posibles sanciones administrativas en el caso de los medios que busquen causar pánico entre los pobladores.

Escobar Pacheco acotó que no se debe descartar que dado los tiempos electorales, haya un trasfondo político en la búsqueda de enrarecer el ambiente de la ciudad, por ello los ciudadanos debemos orientar a nuestras familias a fin de no ser presa  del temor colectivo.  El diálogo en familia es fundamental, concluyó, para que las autoridades sean más eficaces en su labor de protección  al pueblo, e instó a denunciar todo abuso.

Durante la entrevista las cifras de violencia intrafamiliar y delitos relacionados con el abuso de alcohol enmarcaban la necesidad de ampliar el programa de prevención de actitudes de riesgo DARE. Al final, la conclusión: seamos responsables de lo que hacemos y permitimos. Esta idea me hizo mirar, al salir del palacio,  el edificio de la catedral pronto a derrumbarse para dar lugar  “a la Barca”; recordé la frase que de niño memoricé entre juegos y oraciones durante el catecismo: que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión… por mi culpa, por mi culpa, por mi grande culpa.  Ahora de adulto, no creo en el pecado ni mucho menos en la culpabilidad heredada, pero sí en la responsabilidad de los actos que tienen que ver con lo que pensamos, decimos, hacemos y dejamos de hacer.

Nuestra infancia demanda, como nunca antes, que seamos responsables por nuestros pensamientos, palabras obras y omisiones. La celebración del día del niño sin una reflexión seria de lo que enfrentan todos los días, es tan ostentoso como ofrecer una Piña de Oro   - en este caso un Niño de Oro- al presente que los devora con nuestra anuencia, quedándole al futuro  los despojos de una infancia que pudo ser feliz …y que por supuesto, no podrá saber de qué lado masca la iguana.
 
Cuando la iguana me mira
parece que me pregunta
y en la interrogante junta
todo lo que en mi delira;
parece que se le estira
su forma de comprender
como queriendo extender
la respuesta a cada cosa,
desde la mata de rosa
en donde viene a comer.
 

* Luis Fernando Paredes Porras ( ) es director del proyecto Las 1001 Voces y Colectivo a favor de la infancia , el cual consiste en desarrollar el pensamiento crítico de los niños a través de la comunicación. Luis Fernando Paredes Porras es conferencista y facilitador en educación.