Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

 

19 de octubre de 2015

 

Los hombres no son prisioneros del destino, sino prisioneros de su propia mente
Franklin D. Roosevelt

En la antigua Grecia la educación de los jóvenes era llevada a cabo en los oráculos, que, además de manifestar el porvenir y la voluntad de los dioses, establecían un orden moral y asesoraban en los problemas de la vida cotidiana a los que les consultaban. De todos los oráculos, el más famoso en el mundo antiguo fue el Oráculo de Apolo en Delfos.

En el frontón del templo destacaban los preceptos: “¡Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera y “¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses”. Sócrates tomó la inscripción que lucía en el frontispicio como pilar de su pensamiento: “Conócete a ti mismo”.

Esto que desde la más remota antigüedad fue indicado por los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. En la actualidad el Dr. Mario Alonso Puig (Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Miembro de la Harvard University Medical School, de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia), autor de varios libros entre ellos: “El cociente agallas. Si cambia tu mente, cambia tu vida" y “Reinventarse, tu segunda oportunidad”, nos ofrece un camino con el que podemos conocernos mejor a nosotros mismos.
 
Alonso Puig dice: "Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de ella". Rescata el término de Psiconeuroinmunología (estudio de las interrelaciones mente-cuerpo y sus implicaciones clínicas) el cual fue acuñado en el año de 1975 como resultado de un experimento realizado en la Universidad de Rochester, basándose en el condicionamiento clásico de Pavlov, demostrando que produciendo una señal repulsiva a través del sistema nervioso se condicionaba las respuestas del sistema inmune.
 
“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional”.

Mario Alonso Puig establece que “la Psiconeuroinmunobiología, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos”.

Indica que se ha demostrado que un minuto entretenido con un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés (estrés negativo que causa una reacción nociva, por ejemplo una enfermedad) produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

Alonso Puig agrega que un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios. El objetivo es sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan de un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
 
Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el por qué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

Es por lo anterior, estimado lector, que la ciencia nos da una nueva alternativa: “Si cambias tu mente, cambias tu vida”. Al final usted tiene la última opinión.

Imagen: vidaenpositivo.org

Jorge A. Rodríguez y Morgado Mi cuenta de Twitter @jarymorgado Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. conoSERbien; www.sabersinfin.com

  1. Facebook
  2. Twitter
next
prev
next
prev

Hay 1460 invitados y ningún miembro en línea