Hoy no Circula… la Inteligencia
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11 de julio de 2014
 
- La Historia Jamás Contada -

Sin duda el conocimiento científico y su aplicación a la solución de problemas prácticos, la tecnología, son la “piedra de toque” para valorar a los gobernantes, no la propaganda insidiosa –pagada por ellos, aunque no de su dinero- que los presenta como los mejores sujetos que jamás ocuparon un cargo público. El caso del transporte automotor en las ciudades ofrece la oportunidad de analizar su desempeño en ese campo ahora que otros Estados del país han adoptado mecánicamente el programa “HOY NO CIRCULA” capitalino.
 
Para empezar, el “problema del transporte” es mucho más de lo que suele considerarse, pues abarca no sólo vehículos, conductores y vías por las que transitan, sino la relación de todos éstos con las otras actividades civiles y el efecto combinado del conjunto con el medio ambiente. Por tanto, el modelo teórico sobre el que se trabaje para resolverlo debe incluir también estas variables. (Un modelo teórico es la representación FUNCIONAL de un fenómeno real, de modo que los cambios o ajustes efectuados en él deben repercutir en el comportamiento de éste al ser llevados a la práctica, de lo contrario es inservible.)

Por ejemplo, los vehículos reales, sólo por ser objetos que ocupan un lugar en el espacio, modifican su medio circundante afectando la vista, el paso, comodidad, seguridad y hasta integridad de los seres vivos próximos, incluso estacionados: basta comprobar la cantidad de espacio urbano robado por los estacionamientos a otras actividades igualmente importantes pero no tan valoradas por conductores y Autoridades, al grado de que en las grandes ciudades, la gente literalmente habita y hace vida social en los espacios que le dejan los autos. El modelo también debe incluir estos detalles.

Entre las propiedades de un modelo teórico bien elaborado está la de acotar el fenómeno, por lo que siempre se puede saber el peso o importancia relativa de sus elementos. En el problema específico de contaminación del aire por emisiones de motores de combustión interna, son determinantes los siguientes: 1. Los motores mismos, 2. El excesivo número de vehículos y 3. La escasez de “zonas verdes”. (Hará diez años, un ingeniero alemán residente en Puebla me hizo la observación, mientras circulábamos en su automóvil, de que en Alemania “hay más árboles en las carreteras que aquí en toda la Ciudad”.)

Respecto al primer punto, las medidas gubernamentales NUNCA tocan a los responsables de que sigan usándose estos motores: fabricantes, importadores, vendedores. El Gobierno tampoco promueve la investigación científica y tecnológica para desarrollar motores alternativos. Sobre el segundo, la única política lógica sería REDUCIR la cantidad de vehículos y recuperar espacios –y aire- en las ciudades. Todas las demás son medidas parciales cuyos efectos –si es que tienen alguno- pronto son aniquilados -reducidos a nada- por la hasta ahora incontenida ola de “automanía”.

Considerar sólo un aspecto del problema sin ponderar otros ligados orgánicamente, es NO haber comprendido –en el doble sentido de “abarcar” y “entender”- su naturaleza y magnitud: hizo falta Inteligencia.
 
Fernando Acosta ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es investigador independiente de fenómenos extraños, amante de la música y estudioso de los comportamientos sociales.