México: la muerte anunciada por vientos huracanados
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Masca la Iguana

México: la muerte anunciada por vientos huracanados

Luis Fernando Paredes Porras

 

La desgracia es la comadrona de las virtudes.

   Louis de Jaucourt (1704-1779) 

Médico y escritor francés.

 

 

Al momento en que esto escribo  percibo el golpeteo de mi corazón, reconozco la sensación ante la consciencia de un peligro, de una desgracia, de un daño inminente pues dentro de un par de horas miles de hogares mexicanos sufrirán los vientos huracanados más fuertes de toda nuestra historia. Habrá quien pierda a sus seres queridos,  México  volverá a ser noticia por una desgracia ahora derivada de un fenómeno natural.

De niño la frase “vientos huracanados”  significaba simplemente “bien”; si alguien decía ¡te traje un regalo!, el júbilo era manifestado diciendo  “¡vientos huracanados!”; quien la comenzó a usar había distinguido que los huracanes y sus aires eran distintos. 

Escribo desde la capital Oaxaqueña, ayer visité con mi amigo Polo y otros compañeros periodistas asistentes a la “II Jornada Nacional de Periodismo: ética y poder” la hermosa población de Zaachila, cuna Amador Pérez Torres, mejor conocido como Dimas, creador del maravilloso Danzón “Nereidas”; visitamos el panteón y presenciamos la entrada de un cortejo fúnebre. Pienso en este próximo dos de noviembre, en nuestros muertos y en quienes para la noche sus familiares no puedan hacerles un altar porque habrán perdido todo por el huracán Patricia, no sólo por sus vientos, sino por todo lo que el fenómeno trae.

1985 el elemento tierra y un sismo histórico  nos obligó como pueblo a experimentar la fuerza de la sociedad civil organizada para atender a las víctimas, hoy el dolor y la angustia nos pondrá nuevamente a prueba a través del elemento agua, la diferencia es que lo sabemos con muchas horas de anticipación.

Al pensar en la fuerza del océano y la muestra que dentro de una horas viviremos en el país, recuerdo los versos que mi amigo Julio Domínguez hiciera para la presentación del danzón Nereidas, pienso en nuestro planeta y sus ritmos, en sus sonidos: Préstame una hija Nereo/  una nereidas del mar / porque quiero ir a danzar / con las notas del deseo / que estoy como Prometeo / atado en el farallón / y al escuchar la canción / con sus ritmo irresistible /  siento un deseo inconfundible/ por bailar este danzón.

Otro dicho mexicano viene a mi mente, y es que hablando de bailar, lamentablemente seremos espectadores del cómo miles de compatriotas tendrán que “bailar con la más fea”, habrá miles de testimonios, fotos, videos, coberturas especiales y a nuestra lista de desgracias  que como nación estamos padeciendo, se sumará “Patricia” con sus aguas y sus vientos huracanados.

Siento latir mi corazón y una tristeza me invade, viene a mi mente la obra de García Márquez “Crónica de una muerte anunciada” y deseo profundamente que las noticias dentro de unas horas y dentro de un par de días sean tales que, al escuchar “Patricia” tenga deseo de bailar con Pérez Prado.

Dice la Iguana, descendiente milenaria que ha visto todo, que espera  se manifieste nuevamente la solidaridad de nuestro pueblo y que pondrá un altar en las aguas del arroyo Moctezuma si es necesario. Ojalá y no, ojalá y esté bailando con ella dentro de pocas horas.