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MANIZALES, 27 de agosto de 2019 — Agencia de Noticias UN-

El robot CAM 19 fue diseñado por estudiantes de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, con el propósito de verificar los sistemas de alcantarillado de las empresas de acueducto que abastecen a las ciudades y detectar fisuras, aplastamientos, taponamientos o desgastes en las conducciones.

En la actualidad, las tuberías son inspeccionadas por personal que arriesga su vida, debido a los espacios tan reducidos que presentan estas cámaras y a que muchas acumulan gases tóxicos que pueden cortar el suministro de oxígeno. Robot CAM 19 realiza la medición a través de sensores de ultrasonido que a una distancia de 20 m detecta cualquier daño u obstáculo interno que presente la tubería.

Mauricio Ramírez Montilla, estudiante de Ingeniería Electrónica de UNAL Sede Manizales, explica que “el robot prototipo está equipado con una cámara go pro, que por medio de tecnología wifi transmite en vivo y también graba los recorridos que realiza por los ductos, además de un sensor de ultrasonido, luces led especiales para la oscuridad y una aplicación que funciona como control remoto y permite darle la dirección al carro”.

Modelo asequible al mercado

Aunque los modelos robotizados para inspección de cámaras de alcantarillado ya existen en el mercado, sus altos costos no permiten que su uso sea masificado. Con el CAM 19 se pretende que todas las empresas de acueducto, incluso las de municipios pequeños y apartados, puedan acceder a tecnología de punta a un bajo costo.

“Nuestro robot está diseñado con materiales muy livianos y resistentes a la humedad como el acrílico; las piezas se diseñaron en forma de rompecabezas, lo que hace que el ensamble sea muy sencillo. El costo promedio de producción de este vehículo es de 320.000 pesos, un valor 10 veces menor a los diseños que ya existen en el mercado”, añadió el estudiante Ramírez.

El diseño del prototipo actual mide 20 cm de alto y 25 cm de largo y tiene un peso aproximado de 900 g.

CAM 19 será probado en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Popayán, donde se espera capacitar en su uso a los administradores, inspectores y en general al personal que se desempeña en labores de operación y mantenimiento de redes –tuberías de distribución, acometidas, válvulas, hidrantes, alcantarillados–, medición y control de fugas, para que desarrollen de manera más rápida y segura la revisión del sistema de alcantarillado.

Después de su aplicación en Popayán, se espera identificar las oportunidades de mejora para potencializar el robot, que se encuentra en su primera etapa de desarrollo.

“Hasta ahora hemos previsto para una segunda etapa del CAM 19 mejoras como un diseño modular configurable para diferentes rangos de diámetro desde 100 mm, cámara oscilatoria con zoom y cámara de visión trasera, entre otros”, finalizó el estudiante.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

27 de agosto de 2019

En México, diariamente mueren 20 personas en espera de un trasplante, de acuerdo con datos del Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA). Además, cada 10 minutos alguien se suma a la lista de espera en busca de un órgano o tejido.

No obstante, sólo tres de cada mil personas fallecen en circunstancias que podrían dar lugar a una donación, refirieron egresadas de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, que realizan su servicio social en el CENATRA.

En 2018 se realizaron siete mil 583 trasplantes en el país, pero hay más de 21 mil 800 en espera. Por ello, y para fomentar la cultura de la donación, Nancy Monterrosa Galindo, Karina Matías Zenón y Berenice Reyes Aguilar visitaron la Facultad de Derecho (FD), donde ofrecieron la charla “Donación de órganos y tejidos humanos. Mitos versus realidad”.

La donación es el acto de dar un órgano, tejido o células de sí mismo a otra persona que lo necesita para vivir o mejorar su salud, dijeron en el auditorio Ignacio Burgoa Orihuela.

Si se desea ser donador se debe expresar esta decisión a la familia para, ante una potencial muerte, respetar la voluntad del fallecido y no dejar a los familiares la toma de una decisión en momentos difíciles por la pérdida humana, dijo Nancy Monterrosa.

Karina Matías comentó que los órganos más comunes de trasplantar son el riñón, hígado, corazón, páncreas y pulmón. En tanto, los tejidos más frecuentes son las córneas, hueso, piel y tendones.

Tráfico de órganos, un mito

Berenice Reyes desmintió algunos de los mitos más comunes que circulan en México en torno a la donación, los cuales dañan a la cultura que se desea fomentar para lograr esta acción altruista.

Uno de ellos es el tráfico de órganos, y que se pueden trasplantar con éxito en forma clandestina y sin personal calificado. “Es necesario un proceso en hospitales que requieren dos licencias especializadas, altamente equipados.

Ante un desconocimiento generalizado del programa de donación en el país se dice, por ejemplo, que los trasplantes benefician a las personas ricas y que el registro tiene costo, pero se contempla a todos por igual y el registro es gratuito.

Otro mito es que si la persona no desea donar, de todos modos le quitarán los órganos útiles al morir. Es falso, solamente el donador o su familia puede autorizar este proceso, afirmaron.

También se dice que se puede trasplantar un órgano infectado con SIDA, cuando antes de seleccionar y trasplantar se realizan rigurosas pruebas sanitarias, aclararon.

Otro error es creer que tras una donación cadavérica se entrega el cuerpo destrozado del donante y después de mucho tiempo. “Se procura entregarlo en un plazo no mayor a 12 horas y se lleva a cabo un proceso llamado ‘dignificación’ para respetarlo lo más posible”.

Boletín UNAM-DGCS-595/2019

26 de agosto de 2019

La creciente necesidad de emitir menos contaminantes a la atmósfera ha puesto en el panorama de movilidad a los autos eléctricos, que en comparación con los convencionales representan un ahorro económico de 67.5 por ciento en el consumo de energía (gasolina y electricidad).

Los proyectos de movilidad eléctrica serían viables, no sólo por el ahorro económico, sino como un plan de uso eficiente de energía”, afirmó Germán Carmona Paredes, investigador del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM.

Si bien es cierto que la recuperación de la inversión en un vehículo eléctrico es a menor plazo si se destina al transporte público, esto no significa que los particulares no se beneficien también de esta nueva tecnología.

Por ejemplo, en la Ciudad de México los taxis transitan diariamente entre 150 y 200 kilómetros, mientras que los particulares 40 kilómetros. Aquí un auto sedán rinde 10 kilómetros por litro de gasolina, con una inversión de 20 pesos, y ese mismo tramo con uno eléctrico costaría 6.50 pesos.

“Esa diferencia de 13.5 pesos hace financieramente viable, a corto o mediano plazo la movilidad eléctrica”, explicó.

Sin embargo, el universitario reconoció que el reto en la CdMx para transitar a una ‘movilidad verde’ no es simple, pues aunque el costo por kilómetro recorrido de los eléctricos representa la tercera parte de un carro de gasolina, el precio del primero es 70 o 100 por ciento mayor que uno de combustión interna.

Con más de 25 años en el desarrollo de vehículos eléctricos e híbridos, Carmona Paredes reiteró que la recuperación de la inversión se asocia a los costos de operación, y la mayor diferencia ocurre entre los autobuses a diésel y los cien por ciento eléctricos.

“Los autobuses de combustión interna son más eficientes en una razón de 2 a 1, pero como es un vehículo de uso intensivo, la inversión en uno eléctrico se recuperaría en el corto plazo, por lo que los proyectos de movilidad eléctrica serían viables, no sólo por el ahorro económico, sino como un plan de uso eficiente de energía”.

Asimismo, consideró acertado recuperar el parque vehicular de trolebuses como parte del “Plan de Reducción de Emisiones del Sector Movilidad en la Ciudad De México”, presentado recientemente por el gobierno local. “Así se aprovechará la infraestructura que ya existía, pero que estaba olvidada”.

Baterías

El experto indicó que lo más costoso de los eléctricos es el banco de baterías, aunque en los últimos cuatro años ha habido una reducción drástica en los precios.

“Antes se decía que podrían ser competitivos cuando el costo del kilowatt-hora estuviera por debajo de los 200 dólares, lo que se ha conseguido ya en precios mayoristas, y probablemente para 2024 esté por debajo de los 100 dólares; esto significa que en poco tiempo los eléctricos para uso particular serían competitivos”, estimó.

La batería de los eléctricos funciona de manera parecida a la de un teléfono celular, pues se puede alimentar por segmentos y no es necesario que esté completamente vacía para poder recargarla.

Electrolineras

La UNAM cuenta con dos estaciones públicas de recarga o electrolineras para automóviles eléctricos e híbridos; una se ubica en el edificio 12 del Instituto de Ingeniería, y otra en el Instituto de Ecología (IE).

La primera brinda servicio desde 2018, con capacidad para siete vehículos, entre eléctricos e híbridos plug in, es decir, que aún tienen motor de combustión interna, pero con capacidad en el sistema eléctrico de recarga.

“Con carga rápida en media hora se recupera hasta 80 por ciento de la capacidad, pero eso deteriora la vida útil de las baterías, por lo que es recomendable la carga lenta, que se realiza durante la noche y toma entre cuatro y cinco horas, pero depende de las capacidades propias del vehículo y de la estación de recarga”, explicó.

El universitario reconoció que es poco factible sustituir todo el parque vehicular por autos eléctricos, “debe ser una medida paulatina”.

El vehículo eléctrico iniciará su introducción franca hacia 2024 a nivel internacional, y será un proceso de 25 a 30 años, en los que convivirán vehículos de combustión interna con los híbridos, y cada uno en su nicho de oportunidad y aplicación, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-593/2019

BOGOTÁ D. C., 26 de agosto de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Asimismo, no consumir, ni manipular productos de caracoles que no están autorizados por las autoridades competentes, verificando la procedencia de estos. Tampoco se debe utilizar como carnada, mascota o adorno.

En los espacios exteriores, se pide eliminar de los jardines restos de madera, tejas y ladrillos o elementos que puedan ser utilizados como refugio por el caracol.

El caracol gigante africano (Achatina fulica) es una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas y reconocida en todo el país como una plaga que afecta la biodiversidad, la salud pública y la productividad agrícola.

El investigador Fabio Andrés Parra, magíster en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que actualmente el país no cuenta con un programa de control efectivo que impida el ingreso de estas especies, reconocidas como nuevas plagas para la economía agrícola nacional.

Después de trabajar con el 49 % de la población en la vereda La Playa, en el municipio de Granada (Meta), el investigador identificó que las condiciones de salubridad propician la proliferación y ambientación de la especie en la comunidad.

“Se evidenció que la presencia de residuos orgánicos y desechos de cultivos en cercanías a las casas genera la presencia de roedores y por consiguiente de sus heces, de las cuales los caracoles extraen agentes patógenos a los que se le atribuyen afectaciones a la salud de la población cercana con su contacto”, resalta el investigador como uno de los factores de la problemática.

Durante la aplicación de la encuesta se evidenció que el 42,18 % reconoce el caracol africano, lo que indica que más del 50 % de la población ignora las características de esta especie, por lo que se puede concluir que las campañas de divulgación no han sido efectivas para propiciar el control de este individuo.

Rápida reproducción

Esta especie puede cobijar nematodos, parásitos que se alojan en tejidos fibromusculares y secreciones de baba del animal, los cuales pueden causar diversas afecciones, como meningoencefalitis eosinofílica y angiostrongiliasis abdominal en humanos, transmitida por la lombriz Angiostrongylus cantonensis, que parasita en los pulmones de las ratas.

Así mismo es vector de la bacteria gramnegativa Aeromonas hydrophila, que causa diversos tipos de síntomas, especialmente en las personas con sistemas inmunológicos delicados. De igual manera, perros domésticos han muerto después de consumir esta especie.

Como otras especies, Achatina fulica es hermafrodita y crece y se reproduce a gran velocidad, por lo que puede llegar a ocasionar graves daños en ecosistemas y cultivos tropicales. Por eso, entre las recomendaciones está no tomarlo con las manos, y menos si en ellas hay cortaduras o heridas.

“Cuando se estableció un diálogo con los habitantes, se encontró que no veían la importancia en reconocer el ciclo de vida de una especie molusca. Un aspecto importante en la reproducción de esta es la cantidad de huevos que puede poner cualquier caracol, ya que cuantos más haya, mayor será la proliferación”, comenta.

“En la cartilla quisimos fortalecer y promover las conductas asertivas sobre el manejo, la precaución y la distinción del caracol africano, para disminuir el contacto de dicha especie con la población basada en creencias populares de beneficios estéticos y curativos otorgados a la especie molusca en general”, comenta el investigador.

En esta cartilla, acompañada de gráficos, se tuvo en cuenta el nivel de escolaridad de la población para implementar las estrategias y actividades propuestas, ya que, como se evidenció en los resultados de la investigación, el alfabetismo de un gran porcentaje de la población llega al nivel primario.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

26 de agosto de 2019

A través del trabajo que desarrolla la doctora Alejandra Alicia Peláez Cid, la BUAP obtuvo el título de patente por el método para la obtención de materiales adsorbentes a partir de tallo de brócoli, los cuales pueden remover con una eficiencia de hasta cien por ciento los contaminantes ambientales en efluentes textiles.

De acuerdo con información de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, de 2 mil industrias instaladas en complejos ubicados entre Puebla y Tlaxcala, el 24 por ciento pertenece al sector textil. Estas descargas han generado a lo largo de los años problemas graves de contaminación en el río Atoyac por el uso de diversos químicos que se emplean para teñir o deslavar telas.

La doctora Alejandra Alicia Peláez Cid, académica e investigadora de la Facultad de Ingeniería, desde hace años se ha dado a la tarea de sintetizar, experimentar y probar con distintos desechos orgánicos para crear adsorbentes lignocelulósicos y carbones activados que permitan eliminar colorantes y otras sustancias tóxicas, como metales pesados.

La cáscara de la tuna, fibra de agave, semillas de chirimoya, hueso de zapotes negro y blanco y el tallo de brócoli constituyen algunos de los desechos que la investigadora ha probado, pero ha encontrado que este último registra una eficiencia mayor, capaz de eliminar de 90 hasta cien por ciento de los colorantes vertidos en los efluentes textiles.

El trabajo de Peláez Cid se ha realizado en colaboración con la doctora Ana María Herrera González, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, quien fue alumna y egresada de la BUAP. Ambas investigadoras trabajan actualmente en el desarrollo de materiales compuestos que eleven la eficacia de la adsorción. La idea es que a partir de los carbones activados ya probados, estos puedan ser potencializados con un polielectrolito; es decir, un recubrimiento sintético creado por la doctora Herrera González.

“Mi contribución es en la parte de caracterización, lo que hemos hecho últimamente es proponer nuevos materiales compuestos tomando como base los carbones activados y los polielectrolitos que desarrollo en mi laboratorio”, refirió en entrevista la doctora Ana María Herrera.

¿Adsorción o absorción?

Para explicar mejor el trabajo que realiza en el Laboratorio de Ingeniería Ambiental, de la Facultad de Ingeniería de la BUAP, la doctora Peláez Cid explicó que la creación de sus carbones activados se sustenta en la adsorción, es decir, es un fenómeno de superficie en el que los contaminantes se quedan retenidos justamente en la superficie o poros del carbón, mientras que la absorción implica que las sustancias sí penetran a todo el volumen.

La investigadora destacó además que los carbones activados comerciales generalmente se obtienen a partir de madera o cáscara de coco, lo que implica un deterioro en los recursos naturales; sin embargo, si se utilizan desechos orgánicos como los que ella emplea, el costo de producción se reduce y el beneficio ambiental es evidente.

En cuanto a la metodología, la doctora Peláez Cid indicó que esta ya ha sido reportada explícitamente en una revista de investigación internacional con factor de impacto de 4.865, como es el Journal of Environmental Management181 (2016) 269-278.

“En cuanto a su consistencia, los carbones activados pueden encontrarse en polvo, gránulos o fibra, dependiendo del tipo de desecho que se utilice (cáscara de tuna, fibra de agave, semilla de chirimoya y, por supuesto, tallo de brócoli)”.

Eficiencia de hasta cien por ciento

Estos carbones activados pueden remover los colorantes textiles básicos, así como algunos colorantes reactivos y cuba que se emplean en el teñido de algodón, en porcentajes entre 90 y hasta cien por ciento, dependiendo de las características del efluente, además de mejorar la calidad de las aguas residuales, procedentes de la industria textil, reduciendo su pH, disminuyendo el contenido de sólidos totales, su conductividad y demanda química de oxígeno (DQO).

En Hidalgo por ejemplo, la contaminación se da por la industria minera y la contaminación que genera la purificación de estos minerales para obtener los metales, pero los carbones activados desarrollados en la BUAP, en colaboración con la UAEH pueden ser utilizados también para la remoción de metales pesados como cobre, plomo, zinc o hierro.

La doctora Peláez aclaró que una vez que el carbón activado fue probado, tanto a nivel laboratorio como en el tratamiento de efluentes reales de industrias textiles que accedieron a colaborar en este proyecto, para eliminar colorantes en aguas residuales, puede volver a ser utilizado ya que se regenera si se quema nuevamente, incluyendo los contaminantes que tiene. “Hicimos la prueba de regenerarlo en tres ocasiones y vuelve a tener la misma eficiencia que tenía inicialmente”.

Alicia Peláez aseguró que a pesar de que su metodología ha sido probada de forma eficiente no se había podido comercializar debido a que la patente estaba en trámite; sin embargo, al ser otorgado el título de patente número 365468 y reconocer la innovación en esta técnica de tratamiento de agua residual se abre una posibilidad para que las industrias se acerquen a la Universidad y a través de una vinculación con la ciencia se propongan soluciones a un problema tan urgente como es la contaminación de ríos y cuencas.

Fuente: buap.mx