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BOGOTÁ D. C., 15 de agosto de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Así lo estableció Cristian David Caro Molina, magíster en Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, quien enfocó su investigación en el diseño de planes de mantenimiento en atracciones mecánicas basado en una metodología de análisis de riesgo y confiabilidad.

El objetivo era evitar fallas durante la operación de estos equipos –que suelen tener la exigencia de mantenerse disponibles permanentemente para el público– y prevenir que los daños generados ocasionen algún accidente para las personas que interactúan con las máquinas, garantizando condiciones seguras de operación.

Para conseguirlo, el investigador analizó el funcionamiento de ocho atracciones (identificadas de 1 a 8) en un parque de Medellín a partir de cinco variables ponderadas: riesgo de lesión, lesión general, afluencia de usuarios, frecuencia de fallas e impacto económico, para identificar la más crítica.

Se seleccionaron aquellas que entre 2016 y 2018 tuvieron la mayor afluencia de público y el mayor número de fallas e incidentes ocurridos durante la operación.

La atracción que presentó mayor condición de riesgo fue la identificada con el número 7, en la cual los usuarios sujetados a una silla son transportados a lo largo de un cable en un recorrido de 125 m con una caída entre estaciones inicial y final de 15 m.

“Con base en esa información se buscó mejorar la planeación del mantenimiento y evidenciar si había componentes asociados con las máquinas que tenían una tasa de falla muy alta”, explica el investigador Caro, quien para esto aplicó el Análisis del Modo y Efectos de Falla (AMEF), en el que se establecieron los mayores riesgos asociados con la operación de la atracción.

Así, se revisaron factores como los sistemas de transmisión, de frenos o de carretillo, para establecer su criticidad y luego hacer un análisis de confiabilidad en el cual se evidenciaran las fallas que ha tenido el equipo, y si han ocurrido incidentes durante su operación. Con estos resultados se generó un Mantenimiento Centrado en Confiabilidad (MCC), metodología que se utiliza para actualizar y mejorar los planes de mantenimiento en el equipo.

“En la atracción objeto de estudio se validó que el sistema de frenos tenía una confiabilidad para un periodo de 48 horas de solo un 30 % y se determinó que era preciso aumentarla para garantizar una mayor disponibilidad de la actividad y disminuir la probabilidad de riesgo”, detalla el magíster.

Para esto se siguió el protocolo establecido por la Ley 1225 de 2008, que indica que para cambiar ese tipo de sistemas se tiene que contactar al fabricante de la atracción. “Después de hacer el análisis se tomó la decisión de que lo más adecuado era cambiar el sistema de frenos por sus valores de confiabilidad tan bajos y el riesgo tan alto que presentaba para la operación”, comenta el investigador.

Según él, un año después de realizado este cambio no se ha presentado ni una sola falla, lo que se traduce en una confiabilidad del sistema del 100 %. En cuanto a la disponibilidad al público de la atracción mecánica, esta pasó de un 90 a un 99,5 %.

Prevenir accidentes

Aunque en Colombia existe una reglamentación basada en el grupo F24 de las normas de la Sociedad Americana para Pruebas y Materiales (ASTM), en la que se enumeran los requisitos que deben cumplir los parques de atracciones mecánicas fijos e itinerantes, además de unas obligaciones específicas para el mantenimiento de este tipo de equipos para evitar accidentes –basado en los lineamientos de la Ley 1225 de 2008, la Resolución 0958 de 2010 y la Resolución 0543 de 2017– se siguen presentado accidentes que impactan negativamente la imagen de esta industria en el país.

Por ese motivo, la intención del magíster Caro es que su estrategia sea replicable para evaluar el riesgo en cualquier atracción mecánica. “En todo tipo de equipos se podría establecer ese análisis, con el fin de disminuir la probabilidad de que haya incidentes y el riesgo de operación”, asegura.

Se trata de un plan importante, si se tiene en cuenta el volumen de usuarios que acceden a estos servicios de recreación. Según los reportes de la Asociación Colombiana de Atracciones y Parques de Diversiones (ACOLAP), en 2016 se tuvo una afluencia aproximada de 23 millones de usuarios.

Además se reportó que en 2017 el 60 % de los 52 parques de diversiones de Bogotá no contaba con permiso de operación, lo que implica un riesgo para los usuarios que no fue monitoreado por el Distrito. Se trata de un problema que tal vez sea similar en el resto del país, comenta el investigador.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

15 de agosto de 2019

La depresión se ha convertido en un problema serio de salud y su morbilidad pudiera deberse a que tiene distintas condiciones o riesgos, vinculados al estado de ánimo, emociones y alteraciones en la vida cotidiana.

En nuestro país uno de cada cuatro adolescentes está en riesgo de padecer depresión alguna vez en su vida o ya ha pasado por trastornos psicológicos por consumo de sustancias psicoactivas, afirmó Silvia Morales Chainé, coordinadora de los Centros de Formación y Servicios Psicológicos de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Además, una de cada cinco personas tarda entre cuatro y 20 años en tomar una terapia para atender algún padecimiento mental, dijo la académica.

Esta situación ha llevado a los expertos a ahondar en las causas y factores relacionados con este padecimiento, que ocupa el primer lugar entre los trastornos incapacitantes en población adolescente a nivel mundial. “Trabajamos de la mano con la Facultad Medicina y con la Asociación Panamericana de la Salud para atender esta problemática”.

La depresión, remarcó, es uno de los padecimientos que los jóvenes presentarán con mayor frecuencia en un futuro próximo, además del uso de sustancias psicoactivas y pensamientos e intentos suicidas.

Sintomatología

Los síntomas que caracterizan a la depresión varían en severidad (leve-grave) y duración (meses-años); causan sufrimiento en los jóvenes y alteran su desempeño en distintos ámbitos, “incluso los puede llevar a pensamientos y/o intentos suicidas”. A nivel global, el cinco por ciento de las mujeres la padece, así como el 3.6 por ciento de hombres.

“Estudios realizados en la Facultad de Psicología nos han permitido identificar factores asociados, y la mayoría son psicosociales, como desempleo, pobreza y eventos estresantes; también se vincula a condiciones biológicas (genético y ambiental) y grupos sociales. Si hay antecedentes familiares se deben evitar los posibles detonantes, como comportamientos inadecuados y estresores”, advirtió.

La universitaria resaltó que quienes tienen un primer contacto con los jóvenes deben observar si tienen dificultades para llevar a cabo labores habituales, y estar atentos a indicios como expresar frecuentemente sentimientos de tristeza. “No sólo es producto de una condición emocional, también puede deberse al consumo de sustancias o violencia intrafamiliar o social”.

En niños y adolescentes se observan problemas de actitud, enojo y ansiedad como indicadores de depresión; esto no significa que sean perezosos, sino que requieren atención profesional para recuperarse.

Los pensamientos sobre la falta de valor pueden mejorar con apoyo farmacológico y social. No se trata de un problema de actitud, sino de un trastorno que requiere ayuda profesional, aseveró la especialista.

La Clínica de Salud Mental de la UNAM ofrece atención médica-psiquiátrica ambulatoria y estimulación magnética transcraneal, con médicos especialistas en psiquiatría, psicología clínica y trabajo social, entre otros, enfocados a brindar atención integral y de acuerdo a las necesidades de cada paciente.

Boletín UNAM-DGCS-565/2019

14 de agosto de 2019

Casos de violencia difundidos en redes sociales, como #LadyPiñata, son consecuencia de una escalada de conflictos, que va de la agresión pasiva a la verbal y física. Para llegar a la última fase el individuo pasa antes por varias etapas de frustración, afirmó Manuel González Oscoy, de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

“En este incidente vimos la parte final de un problema; es evidencia de situaciones que antes permanecían invisibles y en la impunidad, y ahora son palpables”, explicó el experto en bases biológicas de la conducta.

En estas circunstancias también interviene la desensibilización hacia la violencia, pues nos hemos acostumbrado a convivir con ella a través de la información o el entorno, que incluye a la familia, la escuela o el transporte.

“Influyen factores cerebrales y culturales; por ejemplo, las amígdalas cerebrales responden a la agresión, pero también se nos enseña a responder de manera agresiva ante ciertos contextos. “Si te hacen algo no te dejes”, es una frase común en el seno de la familia, que se reafirma en la escuela y el trabajo, dijo.

La violencia en las calles es algo consabido, subrayó González Oscoy. “Muchas personas han sido testigos de accidentes vehiculares con consecuencias fatales; con estos antecedentes, los hechos violentos en el tránsito generan estrés o frustración. De igual manera, es necesario considerar qué tanto resiste una persona antes de explotar, y en eso influye la personalidad”.

El caso de #LadyPiñata es un exceso, resaltó el universitario. No sólo fue la agresión física a mano limpia, sino la búsqueda de un arma –el bate–. Sin embargo, nuestras conductas tienen consecuencias sociales y psicológicas, si son favorables las repetimos, si son negativas procuramos evitarlas.

Si en estos sucesos median las redes sociales, se evidencian y se les da seguimiento, lo que podría disminuir conductas negativas al saber que tienen consecuencias indeseadas, resaltó el académico.

“Existen casos más dramáticos, pero donde no había consecuencias porque eran relatos que quedaban en la anécdota, pero ahora llegó a las autoridades, un paso que como sociedad podemos valorar”, reflexionó.

Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), el 79.4 por ciento de la población percibe altos índices de inseguridad, pero muchas veces no denuncian por la desconfianza en la autoridad y por ser una “pérdida de tiempo”.

Víctima o victimario

González Oscoy recomendó procurar contenernos si nos enfrentamos a este tipo de situaciones. “Algo efectivo es aguantar la respiración por 10 o 15 segundos, pues el cerebro reacciona a la falta de oxígeno y la emergencia pasa a segundo plano para priorizar la supervivencia.

“Si percibimos que la otra persona está cada vez más enojada es oportuno intentar disminuir la escalada del conflicto, y a veces es posible conseguirlo con tan solo cambiar el lenguaje”, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-561/2019

BOGOTÁ D. C., 14 de agosto de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Así lo determinó la investigadora Ángela Franco, magíster en Biociencias y Derecho de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien describió y analizó el comportamiento de la protección de datos para medicamentos biológicos en Colombia entre 2013 y 2016 en relación con el aumento del tiempo de exclusividad para aquellos de mayor demanda, y frente a la coincidencia de protección de datos y exclusividad terapéutica.

En el estudio se observa que no es adecuada la interpretación del decreto 2085 de 2002, de amparar con protección de datos sustancias activas de origen biológico, basados en los resultados clínicos y preclínicos previamente desarrollados, teniendo en cuenta el contexto en el que este decreto se firmó.

Lo anterior “aumenta el tiempo de exclusividad ya concedido por la patente para los medicamentos más recobrados en los últimos años, reduciendo la disponibilidad de medicamentos sustitutos, con un efecto directo en el acceso a estos”, comenta la magíster.

Además, para la mayoría de las nuevas moléculas biológicas en trámite de registro sanitario en Colombia se solicita protección de datos, a pesar de que algunas sustancias activas no se consideren nuevas por tratarse, por ejemplo, de proteínas recombinantes análogas endógenas como productos terapéuticos.

En su investigación, la magíster identificó que para el 100 % de las sustancias activas biológicas nuevas en trámite de evaluación farmacológica se solicitó la declaratoria de aprobación de nueva entidad química con fines de protección de datos, aún en casos en los que no se trataba de sustancias activas nuevas.

Por ejemplo, en el estudio se analizó la exclusividad terapéutica de 8 sustancias activas de origen biológico, de las cuales a 5 se les solicitó aprobación como nueva entidad química con fines de protección de datos en 2015 y para las cuales se concedió la protección y el registro sanitario en el mismo año, o después.

Se observó además que de las 8 sustancias activas analizadas, 2 indicadas para el cáncer y la enfermedad inflamatoria intestinal tienen exclusividad terapéutica, principalmente por su mecanismo de acción y selectividad terapéutica.

Excepción confusa

La excepción establecida en el artículo 4 del decreto 2085 de 2002 en relación con la no aplicabilidad de la protección de datos “cuando sea necesario para proteger lo público, según lo califique el Ministerio de Salud”, no se ha venido empleando con criterios claros ni bien definidos.

Al respecto, el estudio muestra que en el periodo evaluado se otorgó protección de datos a 4 de 8 sustancias activas (50 %), especialmente indicadas para el tratamiento del cáncer, enfermedad declarada de interés en salud pública, explica la investigadora.

De igual forma, indica que durante el desarrollo de su investigación no se observó que la entidad sanitaria haya considerado la condición de exclusividad terapéutica que poseen algunos medicamentos como criterio para aprobar la protección de datos, factor que debería ser analizado y tomado en cuenta, en especial para aquellas enfermedades de interés público.

“En países como el nuestro, donde el sistema sanitario está obligado a brindar el acceso a las tecnologías de salud que le garanticen una atención integral, la evaluación terapéutica y económica como requisito absoluto previo a la entrada al mercado de nuevos medicamentos debe implementarse de forma prioritaria”, comenta.

En ese sentido, propone que uno de los criterios para otorgar la protección de datos debe estar condicionado a la evaluación previa de los resultados en salud, debido a la introducción de esta nueva tecnología, teniendo en cuenta los datos clínicos, la experiencia de uso en otros países y el valor terapéutico que representaría la aprobación del nuevo medicamento en comparación con la alternativa disponible.

“Esto evitaría crear barreras artificiales para la entrada de competidores, que se evidencia en el monopolio que ofrecen los derechos de propiedad intelectual, en especial cuando se trata de medicamentos con patentes o protección de datos que no se traducen en una verdadera novedad”, advierte.

Otra propuesta es que para aquellas tecnologías en salud que no formen parte del alcance de regulación de precios se realice una vigilancia cercana del precio con el que el medicamento protegido entra al mercado, y hacer seguimiento periódico durante la fase de comercialización para evitar posibles abusos por su condición de exclusividad terapéutica, es decir, “libertad vigilada” que puede conducir a regular el precio en caso de abuso o especulación con este.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 13 de agosto de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Detrás de este trabajo se encuentra David Leonardo Galindo Huertas, magíster en Ingeniería - Automatización Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien bajo la dirección de los profesores Javier Leonardo Araque y Francisco Javier Amórtegui, desarrolló en una etapa parcial este sistema con la intención de aumentar la confiabilidad de los transformadores, diagnosticando los fallos a través de la medición de su misma actividad electromagnética.

“La confiabilidad de un sistema de energía depende del adecuado funcionamiento de cada uno de los elementos que la componen. Los transformadores de potencia, el elemento más crítico de una subestación, suele presentar fallos por motivos como humedad, fugas, sobretensión, mala protección eléctrica y mala instalación, entre otras”, explica el investigador Galindo.

Las “descargas parciales” son de los fallos más comunes; consisten en pequeñas descargas eléctricas que suceden en el interior de los aislamientos eléctricos de una máquina eléctrica, y aunque al principio son muy débiles con el tiempo pueden ir aumentando hasta generar un fallo fatal en el transformador.

El asunto es que estas máquinas son importantes y su salida de funcionamiento puede traer graves efectos sobre la prestación del servicio eléctrico del país, como cortes de energía, por lo que se debe pensar en procesos de detección eficientes y económicos, como el que trabajó el investigador Galindo.

El desarrollo del diseño partió de una revisión bibliográfica sobre el modelo matemático y la física con la que funcionan las descargas parciales, información que se usó para después realizar simulaciones computarizadas –en el software CST– del comportamiento del campo electromagnético del transformador de potencia ante el fallo.

A partir de este análisis se seleccionaron las tecnologías y los montajes para el sistema de detección basado en técnicas de microondas, en el que finalmente se empleó un softwaredefinido por radio, una tarjeta de adquisición USRP B210 y una tarjeta de sonido de computador.

Estos elementos permitieron construir un sistema mucho más económico que los modelos comerciales producidos en el mundo por empresas como Siemens, los cuales rondan los 8.000 dólares, mientras que el del investigador Galindo podría costar unos 2.000 dólares cuando se consiga perfeccionarlo con estudios posteriores para su aplicación industrial.

Con el sistema en su estado parcial también se consiguió identificar tres tipos de descargas: parciales superficiales, parciales internas y tipo corona. Según explica el investigador, esto es importante porque abre una puerta para clasificar estas fallas con el sistema propuesto a partir de estudios futuros.

Mantenimiento sin desconectar

En Colombia el alto precio de las tecnologías de detección y diagnóstico de fallos impide que muchas distribuidoras de energía tengan acceso a estos sistemas, por lo que, hasta ahora, la solución en todo el país es la detección por medio de una medida directa como lo establece la norma IEC 60270. Este método requiere desconectar el equipo, lo que genera costos por interrupción del sistema eléctrico.

El sistema en el que trabaja el investigador Galindo puede resultar ventajoso porque no requiere desconectar el componente, por lo que además se ofrece alternativas en disminución de costos de diagnóstico y localización de un daño a tiempo, evitando que los transformadores tengan una falla funcional y disminuyendo drásticamente los costos de mantenimiento correctivo y reemplazo de componentes.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co