
PALMIRA, 12 de septiembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Para llevar a cabo la investigación se sacrificaron 63 animales de la variedad racial Sudán –provenientes del Cesar–, 44 etíopes de Córdoba, y 60 pelibuey del Valle del Cauca.
Dentro de las plantas de sacrificio los procedimientos se realizaron con base en los lineamientos estandarizados que dictan las normativas del Invima. La finalidad del estudio es determinar cuáles ejemplares de ovinos criollos de pelo, dentro de los caracterizados, cumplen con la producción de carne de mejor calidad.
Esto corresponde a uno de los resultados del investigador Herman Alberto Revelo Cuaspud, candidato a doctor en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.
La problemática surge por la carencia de una estructura adecuada en términos productivos y tecnológicos en la producción de carne de ovino en el país, lo que representa una desventaja para competir en mercados internacionales, e incluso no satisfacer la demanda nacional.
Después de 24 horas post mortem, la metodología consistió en extraer el músculo Longuissimus dorsi de la canal izquierda, para luego empacarlo al vacío y almacenarlo a 4 oC. Una vez trascurrido un periodo de maduración de 7 días, se efectuaron mediciones sobre el músculo para obtener las características de pH y CRA.
En seguida se realizó un análisis de asociación genómica (GWAS) para identificar regiones relacionadas con pH y CRA de los 167 ovinos. El resultado determinó cuáles genes específicamente producen las variables genómicas que más adelante permiten identificar qué animal concreto cuenta con la mejor genética en términos de calidad.
“La justificación de este trabajo es mostrarle a la comunidad científica y al productor que realmente vale la pena estudiar el ovino criollo”, explica el investigador Revelo.
La razón principal del estudio es que este animal se acopla mejor al sistema productivo del campesino inmerso en una economía rural, por lo cual es imprescindible la caracterización genética para desarrollar programas de mejoramiento genético mediante selección asistida de esta varianza.
Origen de los ovinos criollos
Otra perspectiva de la investigación fue establecer la diversidad genética y la estructura de tres ecotipos de ovinos criollos de pelo (Sudán, etíope y pelibuey) y su relación genética con otras razas del mundo.
Actualmente su estructura no está descrita porque “estos ovinos criollos colombianos son el resultado de la introducción de razas de origen ibérico durante el periodo de colonización y la subsecuente introgresión (movimiento de genes de una especia a otra) de razas de África”, apunta el investigador.
La metodología fue similar a la anterior en términos de genotipificación de las tres variedades raciales de los ovinos mencionados, aunque esta vez se compararon con 16 razas de América, Europa y África previamente secuenciadas por el Consorcio Internacional Ovino de Genómica.
Entre los resultados se encontró que el ecotipo pelibuey presenta una introgresión genómica de la raza BlackBelly del Caribe, mientras que el ecotipo etíope comparte información genómica con la raza churra de Europa.
Por su parte, el ecotipo Sudán presenta una introgresión con las razas europeas ojalada, bergamasca, castellana, churra y aragonesa, y las razas morada nova, St. Ines y St. Elizabeth, de Brasil y Jamaica.
Los ecotipos de pelo colombianos son descendientes de razas españolas y comparten un componente genético común con las razas establecidas en América. Según el doctorando, estos resultados “sustentan la necesidad de asignar el estatus de raza a estas poblaciones localmente adaptadas”.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2005 la cifra de ovinos en el mundo superó los 1.000 millones, es decir un animal cada seis personas; de estos, América Latina y el Caribe tienen un 8 %. En ese mismo año la estimación para Colombia fue de 2.180.000 animales.
La Asociación de Criadores de Ganado Ovino de Colombia (Asoovinos) detalla características productivas que le confiere al ovino por encima de otras especies. Por ejemplo, tiene una mayor capacidad reproductiva, un intervalo entre partos de casi la mitad del bovino, con un número de crías más alto.
Cuenta además con la posibilidad de triple propósito: carne, lana y leche. Es menos costoso por unidad, lo que disminuye riesgos y aumenta posibilidad de autoconsumo. Además destacan las propiedades organolépticas de la carne por su sabor.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

11 de septiembre de 2019
En México, el consumo de comida chatarra se vincula con recompensas y con la convivencia, lo que se refuerza con la mayoría de la oferta de alimentos afuera de las escuelas: prácticos, rápidos, baratos y de poca calidad”, afirmó Carola García Calderón, académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.
En nuestro territorio cerca de 20 millones de personas tienen entre 10 y 19 años de edad, y la publicidad dirigida a este segmento les propone vivir lo inmediato, asociar el consumo con la felicidad, el bienestar y el placer.
Aquí, el consumo de alimentos chatarra y refrescos entre jóvenes se inicia desde la infancia, en ambientes familiares y escolares, y se relaciona con ocasiones festivas, por lo que se privilegian por encima de los valores nutricionales, dijo la integrante del Centro de Estudios de la Comunicación de la entidad universitaria.
Orígenes
“Existen tres tipos de alimentos que desencadenan respuestas de aceptación en el cerebro: los dulces, los salados y los grasientos, que además son adictivos. La industria de alimentos los diseña para que duren más tiempo, y la publicitaria busca generar el deseo de consumirlos; estos objetivos no van dirigidos a satisfacer necesidades nutricionales”, aclaró la académica.
Además, “los hábitos y horarios de alimentación en las zonas urbanas (donde la producción de alimentos está industrializada) han creado un ambiente obesogénico, que se traduce en un problema de salud pública”. Según datos de la Academia Mexicana de Medicina de 2012, siete de cada 10 adultos (49 millones) y uno de cada tres niños (12 millones) presentaron sobrepeso, obesidad y obesidad mórbida, refirió.
García Calderón aseguró que la imitación de modelos de consumo y estilos de vida de Estados Unidos ha influido en gran medida a México, y esto contribuye a la modificación de patrones alimentarios. A ello se suma que desde los años 80 se ha incorporado e incrementado la comida rápida a la dieta del mexicano.
“La variedad de sitios de venta hace accesibles estos productos para amplios sectores, y la publicidad fomenta la idea de que lo nutritivo no es tan importante, sino lo divertido, sabroso o de buena textura. Las principales características de la comida chatarra son precios accesibles, conservadores, etiquetado llamativo y su sabor”.
Por otra parte, la televisión sigue siendo uno de los principales medios de entretenimiento y el de mayor inversión publicitaria, pero los jóvenes ahora ven más contenidos audiovisuales en Internet, por lo que la publicidad se está redirigiendo a estos espacios.
Finalmente, indicó que uno de los objetivos de los mensajes publicitarios dirigidos a niños y adolescentes es establecer fidelidades de marca desde edades tempranas, para que se conviertan en hábitos de consumo duraderos.
Boletín UNAM-DGCS-632/2019

PALMIRA, 10 de septiembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Los elementos que componen el diseño son un aro, un tubo superior e inferior, el graduador de altura entre tubos, y la pieza de unión entre el tubo y el aro. Una vez ensamblada toda la herramienta, tiene un peso menor a 2 kg.
El nuevo diseño, que responde a la falta de tecnología adecuada que requieren pequeños agricultores del municipio de Andes (Nariño), fue creado por Herman Gil Rosero Benavides, estudiante de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien identificó algunos problemas en los mecanismos que actualmente se usan en el proceso de embolsado de plátano y banano.
Por ejemplo los elementos artesanales que los agricultores fabrican son sumamente complejos y no dan resultados significativos. Y aunque en el mercado existen diseños especializados estos son inasequibles para los pequeños agricultores por su elevado costo. Incluso muchos recurren al método tradicional de utilizar escaleras para embolsar el racimo con las manos.
Estos inconvenientes se traducen en una menor productividad, con índices de calidad inferior, aumentos en costos de producción, pérdidas del fruto por plagas y riesgo de la seguridad personal de los agricultores en pendientes (declive en un terreno), entre otras.
Por eso el estudiante Rosero desarrolló Bagtur, una herramienta que no difiere en las características tradicionales que se ofrecen en el mercado, y sí representa un dispositivo económico, producto de la evaluación en campo para un máximo desempeño.
Para el desarrollo del producto se utilizó la metodología Ulrich y Eppinger, que contempla el diseño de la forma del objeto, la manufactura que afecta la parte productiva y la mercadotecnia para su comercialización. En el primer aspecto, con la ayuda de un software paramétrico se realizaron modelos 3D y maquetas que fueron referentes claves para determinar los materiales de la herramienta. Este análisis definió que el aluminio sería el elemento más acorde por su peso liviano, su vida útil extensa y posterior reciclaje.
Consecutivamente, en la etapa productiva del sistema, los resultados de la investigación determinaron que el proceso de producción tiene un estimado de fabricación de una hora.
“El diseño industrial puede ser una herramienta que impulse a ser más competitivo al sector agropecuario en Colombia mediante un diagnóstico de las necesidades de nuestros campesinos”, explicó el estudiante.
Alta producción de plátano
Según cifras de 2017 del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el país cerró ese año con 4.111.696 toneladas de plátano y 415.943 hectáreas cosechadas, mientras que el banano cosechó 86.133 hectáreas y colectó un total de 2.152.311 toneladas. En cuanto a exportación del banano, la Asociación de Bananeros de Colombia indicó que en 2018 llegaron al exterior 100,49 millones de cajas, lo que equivale a 859,2 millones de dólares.
Ante este panorama, el estudiante Rosero explica que los grandes productores del fruto dejan en desventaja al pequeño agricultor porque este no cuenta con tecnología sofisticada para el cuidado del cultivo. Las grandes industrias utilizan, por ejemplo, maquinaria vehicular para subir directamente a los racimos y embolsarlos manualmente. De allí la urgencia de brindar herramientas asequibles que les permitan competir en el mercado.
La población de estudio para el desarrollo del sistema objetual fueron los pequeños agricultores de Andes, donde en 2017 el plátano llegó a las 24.989 hectáreas sembradas en la región, con una producción de 111.899 toneladas. Por su parte, el banano alcanzó las 8.886 hectáreas sembradas y 22.187 toneladas en producción.
Embolsar el plátano y el banano confiere ciertas ventajas como evitar el polvo del ambiente y la abrasión por el roce de las hojas del árbol; reducir el agrietamiento de la fruta; prevenir quemaduras solares; cambiar el microambiente dentro de la bolsa que reduce el tiempo de cosecha; evitar el pisoteo de las aves y proteger de insectos si la bolsa está impregnada con insecticidas, entre otros.
El objetivo final es aumentar el peso del racimo y el diámetro de los dedos (frutos), además de mejorar la apariencia en cuanto a coloración y brillo (indicadores de calidad). Por eso muchos agricultores prefieren utilizar escaleras artesanales aunque pongan en riesgo su integridad, con tal de obtener los beneficios que trae consigo el embolsado de plátano y banano.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

11 de septiembre de 2019
El tratamiento de las aguas residuales remite a procesos que limpian y reincorporan a los mantos acuíferos o a los sistemas de agua potable el líquido tratado. Algunas metodologías para este proceso surgen en la BUAP, a través del Laboratorio de Química Ambiental que dirige el doctor Fernando Hernández Aldana, quien propone el uso de luz ultravioleta (fotoquímica), pero también el empleo de algas a través de la fitorremediación.
Con la fotoquímica, explica en entrevista Hernández Aldana, se transforman contaminantes orgánicos utilizando radiación, especialmente luz ultravioleta, mientras que en el caso de la fitorremediación se recurre al uso del alga Chlorella vulgaris para eliminar metales pesados. Estos procesos, en combinación con otros que ya están en operación, podrían mejorar la calidad y aprovechamiento del agua.
De acuerdo con cifras que maneja este año la Oficina de Información Científica y Tecnológica para el Congreso de la Unión, México reporta como tratadas el 57 por ciento de las aguas residuales colectadas, sin embargo más de la mitad de las plantas tratadoras municipales recibieron una calificación de “pésima” en su funcionamiento.
Lo anterior deriva no solo en problemas de contaminación y degradación del medio ambiente, sino también en importantes pérdidas económicas. En México se estima que los costos por contaminación del agua pueden ser de 57 mil millones de pesos, mientras que los daños ambientales asociados ascienden a los 900 mil millones.
La aportación de la BUAP
Fernando Hernández Aldana, profesor investigador del Centro de Química del ICUAP, quien también ha participado en otros proyectos destacados como el desarrollo del talco cicatrizante Nanoderma, detalla que su propuesta consiste en transformar los contaminantes orgánicos utilizando radiación, además de ozono o peróxido de hidrógeno como fuentes de radicales •OH, una especie química con un alto potencial oxidativo.
Este radical (•OH) se encarga de transformar naturalmente a los contaminantes que llegan a la atmósfera y a las capas superficiales de los cuerpos de agua, de ahí que sea conocido como “el detergente de la atmósfera”.
El procedimiento fotoquímico consiste en usar un fotorreactor que emplea una lámpara de presión media que emite entre 200 y 460 nm, otra posibilidad implica el uso de colectores solares para reunir mayor incidencia de luz ultravioleta proveniente del Sol. De esta manera se simula en el laboratorio lo que realiza la atmósfera para autodepurarse.
Lo que sucede es que la luz interacciona con la materia, ya sea orgánica o inorgánica y esta pasa de un estado basal a uno de mayor energía llamado estado excitado, el cual es más reactivo, por lo que puede transformar a la materia inicial en otros compuestos casi siempre más polares y solubles en agua, desde luego con diferente actividad biológica que la materia inicial .
“Nosotros le adicionamos peróxido de hidrógeno y con la luz ultravioleta se rompe un enlace de forma homolítica y genera radicales libres •OH, los cuales son los responsables de degradar los contaminantes que llegan a la atmósfera y a la superficie del agua de manera natural; esos radicales libres son los que oxidan todo lo que es materia orgánica y después de varias etapas esta se transforma en CO2”.
Estos radicales, añade el doctor Hernández Aldana, buscan acelerar el proceso de autodepuración que de por sí existe en la naturaleza, pero a nivel laboratorio, pues el tiempo se reduce a minutos, mientras que en condiciones normales se puede tardar varios años.
Por lo que concierne a la fitorremediación, el investigador señala que esta metodología la emplean para la remoción de metales pesados presentes en aguas residuales. El procedimiento consiste en la absorción de estos metales, a través de las algas Chlorella vulgaris, que además absorben nitrógeno, fósforo y algunos contaminantes orgánicos.
Este método, refiere Fernando Hernández Aldana, tiene la ventaja de ser versátil, económico y tolerante en tratamientos de aguas residuales de diferentes fuentes y contenidos de contaminantes. Remueve eficientemente y además tiene una alta capacidad fotosintética para convertir la energía solar en biomasa, la cual puede usarse para obtener biodiésel y como biosorbente.
“Es una técnica que aprovecha la capacidad de algunas plantas para absorber, acumular, metabolizar, volatilizar o estabilizar contaminantes presentes en los compartimentos, como metales, compuestos orgánicos y nutrientes”.
Hernández Aldana precisa que los métodos orgánicos son siempre más económicos para el tratamiento de agua, porque se trata de un método biológico, es decir, el alga va a crecer en el agua residual porque hay una gran cantidad de nutrientes para desarrollarse.
El investigador advierte también que este método requiere de un control respecto a su densidad para evitar problemas como los que ocasiona el lirio acuático en la presa de Valsequillo, el cual remueve o elimina una gran cantidad de metales pesados, pero su densidad descontrolada evita la transparencia en el agua, el ingreso de luz solar, y por lo tanto evita la fotosíntesis dentro del agua y la vida de organismos acuáticos.
Los resultados
Tras aplicar cada tratamiento, el investigador realizó bioensayos para determinar genotoxicidad, a fin de garantizar que las transformaciones químicas no generarán compuestos con mayor toxicidad, en este caso utilizó Allium sativum (ajo) y Daphnia magna, como bioindicadores, pero también otros organismos vivos como moscas o ratas. Asimismo, también se efectuaron ensayos microbiológicos para identificar y cuantificar los microorganismos presentes en cada etapa.
Posteriormente, para probar la efectividad de estos procesos, el doctor Fernando Hernández utilizó aguas provenientes de efluente de una planta tratadora ubicada en el río Atoyac. Sus resultados reflejaron que después del tratamiento con C. vulgaris hubo una disminución del 91.38 por ciento para el nitrógeno, 75 por ciento del fósforo, en el caso de los metales, el cadmio disminuyó 88 por ciento, mientras el níquel registró un porcentaje de reducción de 93.3 por ciento.
Otros metales como el plomo presentaron una disminución del 50 por ciento, y de los compuestos orgánicos de 13 compuestos detectados en el agua residual inicial, se lograron remover 11.
Respecto al tratamiento con luz ultravioleta, la demanda química de oxígeno (parámetro que mide la cantidad de sustancias susceptibles de ser oxidadas por medios químicos) disminuyó un 70 por ciento, logrando remover 12 compuestos orgánicos detectados de un total de 13.
Finalmente, en cuando a la recomendación para utilizar estos procesos, el doctor Hernández Aldana plantea que es necesaria la aplicación complementada de los dos procesos, y aunque el proceso fotoquímico es más caro en su instalación inicial, indica que este se compensa en el mantenimiento y operación, debido a que puede ser de crecimiento modular y automatizado, por lo que solo es necesario un operario.
Fuente: buap.mx

10 de septiembre de 2019
Para apoyar a Personas con Discapacidad Motriz (PcDM) y garantizarles una educación inclusiva en los centros escolares, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrolló CM-Bot, un robot que brinda asistencia y emite una alerta de auxilio, cuando ocurre un evento sísmico o se realice un simulacro, además de realizar videoconferencias de sesiones académicas.
El prototipo fue construido por Kevin Brandon Castro Anaya, alumno del Programa Académico Técnico en Telecomunicaciones del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 10 “Carlos Vallejo Márquez”, en concordancia con los principios de inclusión y equidad con la que se construye la Nueva Escuela Mexicana.
Manifestó que junto con sus tutores, los profesores Liz Rocío Escobar Moreno y Adrián Esteban Mejía García, invirtieron año y medio en la construcción del prototipo, el cual tendría un impacto social altamente positivo ya que, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) existen 5.7 millones de personas con algún tipo de discapacidad, que representan 5 por ciento de la población total del país, de las cuales 20 por ciento son personas entre 15 y 29 años, es decir, que están en edad escolar, en un rango desde el nivel secundaria hasta universitario.
Fue desarrollado bajo las directrices del Modelo de Accesibilidad del IPN y programado para operar mediante un teléfono móvil o tablet, con movimientos de avance, retroceso y vuelta, tanto para llevar la tarea al docente como para abrir paso a la persona discapacitada cuando se dirija a un salón de clases o a otro espacio escolar.
El tamaño del Robot Asistente es de 20 por 18 centímetros, consta de una batería, cuatro motores, dispositivo Bluetooth, microcontrolador, sensores de movimiento, cámara de video y una aplicación gratuita de operación, además de cuatro ruedas que facilitan su movilidad en espacios reducidos.
Otra de las funciones del CM-Bot es dar aviso de la ubicación del usuario cuando se presenta un sismo a partir de los seis grados Richter, debido a sus sensores de movimiento. La comunicación es posible por la tarjeta GPRS que funciona como un teléfono móvil, el cual envía un mensaje SMS de auxilio a uno o varios números de familiares y de protección civil de la escuela, para que se conozca su ubicación específica.
“En caso de que no alcance a ser evacuado el usuario, el robot empezará a enviar mensajes a la Brigada de Búsqueda y Rescate de la unidad académica, así como a algún número de emergencia que se programe y no se detendrá hasta que una persona toque el botón de paro. Otra de sus funciones es que puede realizar una videoconferencia de una clase en caso de que el usuario no pueda asistir al plantel”, detalló Kevin Brandon Castro Anaya.
El estudiante politécnico indicó que para calcular la velocidad, el soporte y el nivel de energía que necesita el prototipo, aplicó conocimientos de física, cálculo diferencial, dibujo técnico, circuitos lógicos, electrónica digital, mecánica, programación e inglés.
Añadió que proyecta construir un modelo comercial de 60 centímetros de alto con mayor movilidad, que le permita pasar sobre escombros en caso de un derrumbe.
Fuente: ipn.mx