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10 de octubre de 2019

La enseñanza de Física en la BUAP tiene una amplia tradición, se remonta a 1950 con la fundación de la segunda escuela en esta disciplina a nivel nacional. Desde entonces, el quehacer académico y científico en esta área ha sido constante y posiciona a la Máxima Casa de Estudios en Puebla como un referente a nivel mundial. Tal es así que forma parte de las cinco instituciones mexicanas que participan en el desarrollo de un monitor de haz para el experimento MPD (Multi-Purpose Detector) del colisionador NICA, el cual se encuentra en el Joint Institute for Nuclear Research (JINR) en Dubná, Rusia.

En este proyecto interviene el Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional, así como las universidades de Colima y Sinaloa. Este grupo multidisciplinario de científicos, estudiantes y técnicos es conocido como MexNICA.

En una reunión de trabajo entre representantes de estas instituciones mexicanas y autoridades del JINR, celebrada en el Salón Verde del Edificio Carolino de la BUAP, Martha Alicia Palomino Ovando, directora de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas (FCFM), refirió que la consolidación de la planta docente, la infraestructura y la incursión en diferentes áreas del conocimiento determinan este tipo de colaboraciones, cuyo fin es generar ciencia de frontera.

“Este tipo de actividades para nosotros es importante, tiene que ver con la aportación que hacemos al conocimiento, a la ciencia, a la solución de problemas y a la formación de estudiantes. Lo anterior, nos posiciona como facultad e institución en el marco internacional, lo cual atrae los reflectores y permite que nuestros académicos se integren a diferentes proyectos”.

Por parte del JINR, Vladimir Kekelidze, director del Laboratorio de Altas Energías y del proyecto Nuclotron Based Ion Collider fAcility (NICA); Alexander Sorin, jefe científico del JINR, y Adam Kisiel, portavoz del experimento MPD, dieron a conocer el trabajo de esta organización rusa que integra a 18 estados miembros y en la cual colaboran 800 centros científicos de 62 países. Este instituto dispone de siete laboratorios, entre ellos Física de Neutrones, Radiación Biológica y Física de Altas Energías; así como un centro universitario para entrenamiento y educación.

En el JINR se construye el colisionador NICA, un colisionador de núcleos de átomos pesados diseñado para acelerarlos a velocidades cercanas a la luz y luego hacerlos chocar entre sí. Este incluirá tres experimentos para el estudio de la materia en condiciones extremas, de densidad de energía y de temperatura. Actualmente funciona uno de estos experimentos, el llamado BM@N (materia bariónica en nuclotrón); mientras que los otros dos están en construcción: el MPD (detector multipropósito) para estudiar las propiedades de la materia nuclear en condiciones extremas y SPD para realizar física spin.

Cabe destacar que este 11 de octubre, en la embajada de Rusia en la Ciudad de México, se realizará la firma del memorándum de entendimiento que formaliza la intervención de MexNICA en el experimento MPD.

La región inexplorada: plasma de quarks y gluones

Mario Rodríguez Cahuantzi, investigador de la FCFM, detalló que el proyecto NICA está enfocado al estudio complementario del plasma de quarks y gluones, un estado de la materia que se supone existió en los primeros microsegundos del universo, cuando la temperatura y la densidad fueron muy altas.

“Este es un megaproyecto planteado a finales del año pasado, en una reunión en el CERN en Ginebra, Suiza, para discutir el futuro en el área de iones pesados. Los experimentos en Ginebra cubren una región de energía y este experimento cubrirá otra región, inexplorada hasta ahora”, explicó.

En el caso de la BUAP, cinco investigadores y seis estudiantes desarrollan un sistema de monitoreo de haz para que el experimento MPD disponga de un sistema que identifique los eventos de interés en colisiones. “La propuesta de la Universidad es mejorar las capacidades de disparo de este experimento”.

Como parte de su contribución para el experimento MPD, en el cual participan 465 científicos de 10 países, propusieron instalar dos monitores de haz para estudiar las características de las partículas que van a colisionar, así como las características de las partículas producidas en la colisión, lo que permite encontrar una transición entre las fases de materia nuclear.

Los científicos de la FCFM colaboran en el diseño, construcción de los prototipos y el sistema de adquisición de datos, así como en las simulaciones. “Hasta el momento, se tienen dos prototipos construidos y funcionando. En breve, los resultados iniciales serán publicados en artículos de investigación”, puntualizó Rodríguez Cahuantzi.

Fuente: buap.mx

10 de octubre de 2019

Un equipo científico de la UNAM y de la Universidad Veracruzana elaboró el Mapa de Peligros del volcán Ceboruco, uno de los 15 colosos mexicanos más peligrosos y con mayor nivel de riesgo.

Ha tenido ocho erupciones en los últimos mil años, la más reciente en 1870-1875, y podría reactivarse en el futuro. Se ubica en el Cinturón Volcánico Mexicano, en el estado de Nayarit, al sureste de Tepic y cercano a poblaciones como Jala y al río Santiago, a lo largo del cual se ubican varias presas hidroeléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que pueden ser afectadas.

William Lee, coordinador de la Investigación Científica de la UNAM, afirmó que estos trabajos son parte de un esfuerzo para atender los riesgos relacionados con volcanes y otros fenómenos naturales. “Debemos estar listos; agradecemos la colaboración e interés continuo de la CFE para realizar estos estudios, la articulación para presentar el documento y llegar a nivel de políticas públicas para que la población esté protegida, al igual que la infraestructura y los servicios”.

Aquí queda claro cómo el trabajo libre de la academia, articulado con las necesidades de la sociedad, puede dar frutos importantes. “Confío en que seguiremos trabajando así, cuenten siempre con la colaboración de la Universidad”, expresó.

En la presentación de la monografía “Memoria técnica del mapa de peligros del volcán Ceboruco (Nayarit)”, la número 24 que edita el Instituto de Geofísica (IGf), el director de la entidad, Hugo Delgado Granados, explicó que el mapa “es resultado de una cantidad importante de información, que tiene como base una investigación científica de varios años”.

La monografía muestra los resultados de los estudios necesarios para elaborar este tipo de mapas, parte fundamental en cualquier estrategia de prevención de desastres y de la gestión integral de riesgos. “Es una herramienta de pronóstico que permite la planeación apropiada del territorio y establecer estrategias de monitoreo”.

Delgado recordó que el IGf ha elaborado mapas de peligro para varios volcanes mexicanos y latinoamericanos. “La experiencia en estas tareas es muy importante”.

Claus Siebe, investigador del Departamento de Vulcanología del IGf y coautor de la monografía, refirió que si se conoce la historia eruptiva de un volcán se pueden hacer inferencias atinadas sobre su comportamiento.

El Ceboruco parece un cerro más, no tiene la clásica forma de cono; en torno a él se hicieron estudios geológicos, se caracterizaron las erupciones más representativas de su historial, se definieron escenarios de peligro, se simularon fenómenos volcánicos con diferente software y se construyeron varios mapas que, al final, se integraron en uno, recordó.

Luego de un periodo de quietud de casi 700 años, tuvo su última erupción de 1870 a 1875, acompañada de flujos piroclásticos (gases, cenizas y rocas). “Este volcán ha registrado una de las erupciones más violentas que se han suscitado en territorio mexicano durante los últimos tres mil años”.

Siebe mencionó que el resultado del trabajo –financiado por la CFE, con la colaboración de especialistas del IGf, del Centro de Geociencias de la UNAM y de la Universidad Veracruzana– es el mapa, diseñado como un cartel que se puede colocar en instituciones públicas como escuelas, y alcanzar a un público amplio.

Contiene fotografías y esquemas, además de textos breves que explican los distintos fenómenos y peligros que se pueden suscitar alrededor del volcán. “Será útil para la gestión de la protección civil y para la planificación territorial”.

En el mapa se definen tres escenarios de distinta magnitud: menor, intermedia y mayor, que se distinguen por los distintos volúmenes, alturas de columnas eruptivas e índices de explosividad volcánica. Se hicieron simulaciones considerando los flujos piroclásticos y de lava, lahares (flujos de sedimento y agua) y caída de ceniza.

Debido a que el Ceboruco es uno de los volcanes más peligrosos de México, se recomienda implementar un sistema de vigilancia volcánica más permanente; divulgar entre la población que se trata de un volcán, no de un cerro; y recordar que la ciudad de Tepic está rodeada de volcanes potencialmente activos, como el San Juan.

Carlos Gutiérrez, director de Investigación del Cenapred, recalcó que el mapa y su memoria técnica son una muestra de la valiosa tarea que realiza la Universidad para la sociedad mexicana, y ejemplo claro de su contribución a la protección civil, a la prevención y mitigación de riesgos.

Edgar Sánchez, jefe del Departamento de Sismotectónica y Exploración Geofísica de la CFE sostuvo que estos estudios “nos fortalecen como país, pues contribuyen a una correcta gestión del riesgo. “Sobre el cauce del río Santiago se encuentra un importante sistema hidroeléctrico y se requiere este tipo de conocimientos para hacer una planeación de protección civil”.

Finalmente, César Guzmán, consejero nacional de Protección Civil, recalcó la importancia de la prevención, “para ello debemos estudiar dónde vivimos”. En instituciones como la UNAM, la CFE y el Centro Nacional de Prevención de Desastres “tenemos grandes aliados”. La mejor manera de estar listos es la coordinación y confianza en las instituciones, así como la continuidad.

Boletín UNAM-DGCS-713/2019

09 de octubre de 2019

Con el fin de generar una cultura del conocimiento científico y fomentar vocaciones, universitarios pusieron en marcha el proyecto “Estrelleros, astronomía en hospitales”, pensado para entretener y hacer amena la espera de niños y adolescentes que son atendidos en hospitales de la Ciudad de México.

Queremos maravillar, emocionar, motivar y generar curiosidad en ellos, además de distraerlos un poco, explicó Gloria Delgado Inglada, académica del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, quien dirige este proyecto junto con Diego López Camarena, de la misma entidad.

“En Estrelleros intentamos que aprendan un poco de astronomía y que se animen a ser profesionistas en esta área. Muchos de nosotros estamos acostumbrados a hacer actividades de divulgación, incluso entre nosotros, cuando hablamos con otros colegas sobre nuestros temas de investigación, pero el lenguaje que utilizamos con los niños es adecuado para su edad”, aclaró.

En su visita al Hospital Shriners para Niños, en la Ciudad de México, la universitaria comentó que ésta es la primera actividad del proyecto, apoyado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). La idea es acudir a otros hospitales, “estamos en conversaciones con el Instituto Nacional de Pediatría, la próxima institución a visitar”.

Pequeños astrónomos

Así, por unas horas niños y adolescentes olvidaron el motivo que los llevó al hospital. De la mano de sus “cienciaterapeutas” se convirtieron en pequeños astrónomos, imaginaron a seres de otras galaxias, viajaron en una misión a la Luna, conocieron su planeta desde el exterior y la forma esférica de las estrellas, entintaron el Sistema Solar, incluso escucharon la música del Universo.

También observaron el Sol a través de telescopios, accedieron al planetario móvil y se tomaron fotos en la réplica a escala de un transbordador espacial, todo instalado en el patio central del hospital, siempre en compañía de un grupo de 20 astrónomos, académicos y estudiantes de posgrado.

La astronomía en general es un tema apasionante, es la disciplina científica más llamativa para la mayoría y todos pueden aprender. “Basta con levantar la mirada al cielo y ahí, frente a nuestros ojos, está la astronomía”, subrayó Delgado Inglada.

Por su parte, Diego López reiteró que estas actividades lúdicas pretenden entretener e informar a niños y familiares en lugares que no son divertidos, como los hospitales.

Los astrónomos universitarios visitan a los pequeños hospitalizados para platicar con ellos y hacerles un obsequio, como relojes solares, naves espaciales o postales con imágenes astronómicas.

“Buscamos acompañarlos un rato en un momento poco amable, para que olviden sus problemas de salud, e invitarlos a evadir la realidad pensando en galaxias y estrellas”, detalló.

Para muchos un astrónomo es una persona especial y piensan que no cualquiera puede dedicarse a esta ciencia, “así que también queremos desmitificar esta idea, que sepan que cualquiera puede dedicarse a la astronomía“, finalizó.

Boletín UNAM-DGCS-707/2019

BOGOTÁ D. C., 09 de octubre de 2019 — Agencia de Noticias UN-

El potencial genético estudiado forma parte del trabajo que desde hace algunos años adelantan los miembros del Grupo de Investigación en Genética Animal (GIGA), de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quienes han recorrido zonas de Boyacá, Caldas, Cauca, Cesar, Cundinamarca, Córdoba, La Guajira, Santander y Tolima para establecer la diversidad de gallinas criollas que existe en el país.

Con la dirección de la profesora Ligia Jiménez, de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia, estudiantes de posgrado y pregrado se han acercado a las comunidades indígenas y campesinas, las cuales se han convertido en las guardianas de estos animales, cuyo nombre científico es Gallus gallus domesticus y que hoy se ven amenazados por la invasión de las líneas comerciales en la producción avícola.

Los huevos de las gallinas criollas se caracterizan porque son azules, verdes y marrones, lo que evidencia la presencia de pollos precolombinos en las Américas.

Estas características especiales de los huevos fueron el punto de partida para que la profesora Jiménez se preguntara si en su composición también poseían atributos que los pudieran hacer atractivos.

A partir de ahí se analizó el perfil de ácidos grasos de la yema de los huevos de las gallinas criollas, las cuales suelen mantenerse libres y con una alimentación en la que las comunidades campesinas incluyen sobras de cocina, maíz, col, papa, plátano y, en raras ocasiones, concentrado.

El estudio se llevó a cabo con huevos recolectados en una finca de la inspección de Cumaca, municipio de Tibacuy, en Cundinamarca, cuyo contenido de ácidos grasos se comparó con los huevos de una línea comercial del Centro Agropecuario Marengo de la UNAL, las Lohmann Brown, mantenidas en jaula y en pastoreo –gallinas felices.

“Hicimos cuatro repeticiones de toma de huevos y al mismo tiempo sacamos muestras de sangre de las gallinas, para el análisis genético”, detalla la profesora Jiménez.

El perfil de ácidos grasos se llevó a cabo en la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia, y se obtuvo un contenido más elevado de los ácidos grasos omega 3 –ácido linolénico (ALA), ácido docosapentaenoico (DPA), ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido araquidónico (ARA), entre otros– para los huevos de gallina criolla. 

Estos ácidos grasos son esenciales para la salud y la nutrición, ya que como el cuerpo humano no puede sintetizarlos, es necesario mantener una fuente de estos por medio de la alimentación.

Por esta razón, los huevos de gallina criolla se podrían considerar como un alimento funcional, ya que contribuirían a la seguridad alimentaria no solo de las familias campesinas e indígenas, sino de los consumidores en general.

Rastros de su origen

El trabajo con las gallinas criollas ha llevado al GIGA a identificar no solo la amplia diversidad genética que aún se conserva de estas gallinas en el territorio nacional, sino además rastros de su origen.

Aunque se sugiere que durante la conquista se introdujeron gallinas provenientes de la península Ibérica, el análisis de ADN mitocondrial hecho por los investigadores ha evidenciado que en América ya existían ejemplares de esta especie, los cuales probablemente llegaron de las islas Polinesias a Chile y Perú.

Con las muestras de sangre tomadas a las gallinas se hizo una extracción de su ADN y se aplicó una técnica conocida como PCR, que permitió amplificar y secuenciar un fragmento de los genes FADS1 y FADS2 (∆5 – y ∆6 –desaturasas), los cuales habían sido reportados en una raza de gallinas japonesas, debido a la existencia de unos polimorfismos (variación en la secuencia de un lugar determinado del ADN en los cromosomas entre los individuos de una población) asociados con una deposición más eficiente de los ácidos grasos omega 3 en la yema de huevo.

Según explica la profesora Jiménez, en las gallinas criollas se observó una frecuencia elevada del alelo benéfico con 92 % frente a un 0,05 % en las aves comerciales analizadas, lo que muestra que estos animales tienen un gran potencial genético, gracias a una mejor eficiencia y contenido más elevado de ácidos grasos omega 3, no solo en la yema de sus huevos sino también en su carne, aunque esto último no fue verificado en el estudio.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

09 de octubre de 2019

En la actualidad, las concentraciones de CO2 y de metano representan dos de los principales agentes causantes del efecto invernadero. Para entender mejor esta problemática es necesario conocer las fuentes y la transformación de los contaminantes en la atmósfera, un trabajo que el doctor Marco Antonio Mora Ramírez, investigador del Instituto de Ciencias de la BUAP, expuso este día con la conferencia “Estudios sobre aerosoles en México”, en el marco del 9º Congreso Nacional de Investigación en Cambio Climático.

Organizado por el Departamento de Investigación en Biodiversidad, Alimentación y Cambio Climático, del Instituto de Ciencias de la BUAP, y el PINCC-UNAM, en el segundo día de trabajos Mora Ramírez presentó un estudio realizado entre 2003 y 2015 en el área metropolitana, en el que analizó la caracterización de aerosoles detectados en el ambiente en forma remota, a través de modelos de trayectoria de masa de aire y composición química.

En su estudio determinó, entre otras cosas, que las emisiones de combustión de biomasa más extensas ocurren entre marzo y mayo, junto con los valores más altos de profundidad óptica de aerosol, índice de aerosol ultravioleta y valores de concentración de masa de partículas en la superficie.

Los modelos de calidad del aire constituyen una herramienta importante para llevar a cabo esta tarea. Sin embargo, el proceso de verificación de los resultados del modelo puede ser aún más significativo, destacó Mora Ramírez, quien explicó que el estudio de los aerosoles es importante porque algunos contienen partículas que son muy pequeñas, conocidas como PM2.5, las cuales, por su presencia en la atmósfera, pueden entrar al organismo y generar daños severos en la salud.

Su estudio relacionado con los aerosoles consistió en una climatología realizada en la megalópolis, con datos obtenidos de estaciones de monitoreo ambiental colocadas en diferentes partes, en el periodo de 2003 a 2015.

El trabajo tomó en cuenta parámetros como temperatura, humedad, velocidad del viento, estudio de partículas, así como la química de la precipitación y datos tomados de imágenes satelitales. También espesor óptico, el cual da una idea desde el espacio de qué tan transparente se observa la atmósfera, en la cual se pueden apreciar las partículas suspendidas.

“Combinamos los datos de estaciones de monitoreo, datos de percepción remota (vistos desde los satélites), también ocupamos un par de modelos, uno de ellos el de reanálisis de datos y otro para conocer de dónde provenía el aire, todo eso para medir los aerosoles que estaban suspendidos”.

A través de resolver un conjunto de ecuaciones diferenciales, el investigador y su equipo pudieron calcular de dónde provienen ciertos elementos de volumen. Esa combinación de datos permitió, por un lado, construir modelos de trayectoria y por otro, determinar picos en los meses de mayo y abril, principalmente en la zona del pacífico.

En junio, julio y agosto, por ejemplo, observaron que el viento predomina en la zona de Yucatán, mientras que en septiembre, octubre y noviembre venía del Golfo. Además del factor de las corrientes de viento, encontraron la variante de los incendios, los cuales fueron detectados por imágenes satelitales, que se registraron más en mayo.

“Además de esto, en esa época del año, el viento va del Pacífico al centro, y por eso en la zona centro de la megalópolis, en esta época del año, los incendios generaban mayores índices de contaminación. Los datos nos están diciendo que la calidad del aire en la ciudad de Puebla y de México tiene que ver más con los incendios que con las emisiones locales”.

Las emisiones marítimas

Mora Ramírez también expuso el análisis de partículas de azufre. Fue entonces cuando surgió la pregunta: ¿es conveniente entrar a una regulación internacional para prevenir la contaminación del aire en zonas marítimas? Esto quiere decir, detalló, que cuando los barcos llegan a determinada franja de control tienen que tomar medidas como cambio de combustible, entre otras acciones que reduzcan los contaminantes que emiten, principalmente el azufre.

Actualmente, dijo, el 90 por ciento de los bienes de consumo global son transportados por barcos. De hecho, la Organización Marítima Internacional (IMO) estima un incremento de 300 por ciento en las emisiones producidas por buques para el año 2050.

En este escenario, añadió, es como algunos países insisten en establecer zonas de control y así nace la Marpol, un convenio internacional que establece en sus anexos condiciones para disminuir la contaminación en medios marítimos, debido a que el combustible de los barcos contiene cantidades importantes de azufre, además del CO2 que emiten.

Los efectos en la salud

Parte de estos resultados también están vinculados con el número de muertes prematuras debido a la presencia de estos contaminantes en el organismo humano. Al respecto, el investigador Marco Mora señaló que se estiman unas 60 mil muertes prematuras por enfermedades cardiopulmonares, así como cáncer de pulmón.

“Es un tema importante y creo que no hemos enfocado el problema. Por muchos años nos concentramos en la regulación de las emisiones de los automóviles, etc., pero en el tema de los barcos no, en realidad esto surge por una pregunta que se hizo un estudiante de posgrado hace 12 años”.

En México hacía falta preguntarnos cuáles son las emisiones de los barcos. La respuesta la dio el investigador y sus colegas después de construir un inventario de emisiones de azufre a través de barcos. En este trabajo que tardó un año, también se tomaron en cuenta otros aspectos, como el transporte de contaminantes, lo cual se logró gracias a modelos de calidad de aire que formularon y les permitió generar información para otros modelos de salud y prevención.

Fuente: buap.mx