
Científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) comprobaron que después de tres semanas de tratar a modelos animales (ratas) con un compuesto obtenido de la planta Verbesina persicifolia, conocida comúnmente como huichín, los tumores de cáncer de mama triple negativo se redujeron 40 por ciento.
Gracias a la actividad biológica del compuesto obtenido de la planta se abre la posibilidad de contar en un futuro con un nuevo tratamiento para combatir el cáncer de mama triple negativo, el cual es agresivo y de mal pronóstico.
La doctora María del Carmen Cruz López, titular del proyecto que se realiza en el Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada (CIBA) Tlaxcala, explicó que elaboraron un extracto a partir de la planta Verbesina persicifolia, del cual separaron los compuestos. “Obtuvimos un compuesto de tipo sesquiterpeno, que probamos en su estado natural en ratas wistar, previamente inoculadas con células de cáncer de mama triple negativo”, apuntó.

La especialista politécnica mencionó que después de tratar a los animales con el sesquiterpeno comprobaron su eficacia. Al profundizar el estudio para investigar cómo actúa la molécula, modificaron su estructura química y observaron que con los cambios realizados mejoró la actividad anticancerígena del compuesto.
“La nueva molécula redujo en 40 por ciento el tumor desarrollado por las ratas, comparado con un medicamento usado para tratar ese tipo de cáncer, que disminuyó 55 por ciento la masa tumoral”, puntualizó la catedrática adscrita al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel I.
Es un importante hallazgo, ya que las células del cáncer de mama triple negativo no poseen receptores y por ello es difícil encontrar o diseñar fármacos que inhiban el crecimiento tumoral. “Afortunadamente comprobamos que el sesquiterpeno en estudio es capaz de generar regresión en el tumor”, dijo Cruz López.
Tres semanas después de inocular las células de cáncer de mama triple negativo a las ratas, se produjo un pequeño tumor; posterior a ello, a un grupo de roedores se les administró el compuesto de manera local, y a otro por vía oral cada tercer día durante tres semanas.
“La aplicación local del compuesto produjo a los animales una ligera irritación en la dermis y un leve proceso inflamatorio, lo cual indica que la administración oral es más adecuada”, apuntó.
Los tratamientos con quimioterapia se administran con intervalos de tiempo para mejorar su eficacia, de esa misma forma administrarán el compuesto de la planta medicinal y su derivado para evaluar el comportamiento del tumor y, a partir de los avances, en el mediano plazo estandarizarán las dosis y realizarán las pruebas de toxicidad que marca la normatividad.
Cuando se cuente con la evidencia requerida, y si la investigación sigue un curso favorable, los investigadores aplicarán herramientas biotecnológicas para obtener el compuesto activo a partir de células o tallos -para no esperar a que crezca la planta- y prevén elaborar un fitofármaco que actúe como agente tumoral, además de buscar vinculación con algún centro hospitalario para realizar un protocolo clínico experimental.

Para favorecer el desarrollo de competencias interculturales con el conocimiento de un segundo idioma, estudiantes y profesores de la BUAP optimizan recursos audiovisuales, gráficos e interactivos con fines didácticos, para que niños y niñas de 5 a 9 años aprendan el idioma inglés, a través de actividades transmedia conformadas por animaciones y materiales descargables para imprimir e interactivos.
Este proyecto denominado EDO obtuvo un financiamiento inicial del Programa para el Desarrollo Profesional Docente (Prodep), bajo la dirección de la doctora Mara Edna Serrano Acuña, en el que colaboran profesores y alumnos de las facultades de Arquitectura, Ciencias de la Computación y Lenguas. Además, se estableció vinculación con expertos de la UNAM y educadores de primaria para su desarrollo y evaluación.
Actualmente participan Abigail Ramírez Beltrán, Tania Díaz Ojeda, Saraí Rojas Briseño y Laura Oliver Toxqui, estudiantes de Diseño Gráfico; así como Salvador Aguilar Torres, de la Facultad de Lenguas.
Mara Edna Serrano Acuña, profesora investigadora de la Facultad de Arquitectura, precisó que este proyecto es una herramienta de apoyo para la educación formal e informal. Consta de un ambiente de aprendizaje transmedia que se sostiene gracias a una plataforma web (https://prodep511.buap.mx/), alojada en el servidor de la BUAP.
Una de sus principales ventajas es su instalación en intranet, es decir, no necesita de conexión a internet. “Se pensó en aquellos espacios, como bibliotecas y escuelas, que no contaran con suficiente infraestructura o presupuesto para entablar conexión a internet”.
Además es accesible mediante dispositivos móviles y se ramifica a través de las redes sociales, como Facebook (https://www.facebook.com/EDO.Transmedia), Instagram (https://www.instagram.com/edo.transmedia/) y YouTube (https://www.youtube.com/channel/UCJ7X7UNqoF8v74hoJLtoXjQ), en las que se comparten los diversos materiales.
Antes de la pandemia, el proyecto se puso en marcha en una escuela del sur de la ciudad de Puebla, donde se observó un mejor rendimiento de los niños, quienes tuvieron facilidad para la descarga de tareas.
Materiales de aprendizaje
De acuerdo con EF English Proficiency Index (EPI), ranking para registrar el nivel de inglés alrededor del mundo, en este año México obtuvo un nivel de competencia muy bajo, al ubicarse en el lugar 92 de 112 países. Incluso ocupa el penúltimo lugar en Latinoamérica, de un total de 20 países.
Algunos factores que dificultan el aprendizaje de este idioma son programas de estudio centrados en seguir un libro de texto, aburridas estrategias y técnicas metodológicas (enseñanza tradicional), así como pocos medios y recursos adecuados para su enseñanza, ya que estos se contextualizan en otros países que los niños no han visitado y no tienen contacto directo.
Por este motivo, en el diseño de contenidos “nos preocupamos por incorporar elementos, sobre todo en la parte gráfica, que permitieran ver la diversidad cultural y que ayuden a disminuir estas brechas raciales”, comentó Mara Edna Serrano Acuña, integrante del Cuerpo Académico “Investigación científica, desarrollo tecnológico y vinculación social”.
La investigadora, integrante de la Red de Estudios en Ciencias Sociales Interdisciplinares, explicó que en la primera fase del proyecto se desarrollaron materiales para un rango de edad entre 5 y 7 años. En una segunda fase, materiales más complejos para infantes de 7 a 9 años.
“En la primera fase del proyecto pensábamos llevarlo a las escuelas, pero con la pandemia nos dimos cuenta de la necesidad de trasladarlo a los hogares (campos de educación informal). Por esa razón, abarcamos diversos medios y, de acuerdo con sus características, en cada uno se desarrollaron diferentes materiales”.
De esta manera, se tienen materiales descargables para impresión, en los cuales los niños pueden contestar y unir líneas; tarjetas de palabras, un cuento (que se encuentra en fase final de elaboración), actividades interactivas para buscar objetos y practicar vocabulario, videos animados para explicar cómo funciona gramaticalmente el lenguaje y juegos interactivos en la plataforma web. Los materiales se basan en el Programa Nacional de Inglés en Educación Básica (PNIEB) y el Programa Nacional de Inglés (PRONI).
Por el momento, “nos estamos enfocando en observar si estas adaptaciones realizadas, sobre todo en diversidad cultural, permiten a los niños tener un espectro más amplio en cuanto a la apreciación de otras culturas, pero también de la suya”, expresó la académica del Colegio de Diseño Gráfico.
Mara Edna Serrano Acuña, doctora en Educación por la Universidad de Tlaxcala, refirió que el lenguaje es una práctica social y el aprendizaje de una segunda lengua se puede desarrollar fuera de la escuela, con amigos, familia, mientras se ven contenidos en alguna pantalla o se utiliza un dispositivo.
Por ello, “ponemos al alcance de maestros, estudiantes, padres de familia y cuidadores de niños en general, materiales gratuitos desarrollados por un sector de universitarios que se han dedicado a estudiar y optimizar recursos audiovisuales, gráficos, pedagógicos y didácticos”.

Para prevenir complicaciones y transmisión intradomiciliaria de casos activos de COVID-19, la Unidad de Orientación Integral para COVID de la BUAP brindará servicio al público en general, a través de asesorías médicas preventivas y de acompañamiento durante y después de esta enfermedad, así como de nutrición y fisioterapia, a través de la página https://fisiointranet.buap.mx/covid/. Con ello se busca disminuir el contagio, las complicaciones y la mortalidad, además de comunicar riesgos y dar seguimiento a los pacientes.
Indiana Torres Escobar, coordinadora de esta unidad, recordó que este servicio se puso en marcha en mayo del 2021, inicialmente para atender a trabajadores académicos y administrativos de la BUAP; después se extendió a la población estudiantil, y hoy a la población en general.
En la Unidad de Orientación Integral para COVID participan pasantes de las licenciaturas en Medicina, Nutrición y Fisioterapia, de la Facultad de Medicina de la BUAP, quienes reciben capacitación sobre la enfermedad, fisiopatología y terapéutica, con información actualizada sobre el registro de nuevas variantes del virus, así como en avances en la terapéutica, por ejemplo, lo que permite su preparación en el manejo de pacientes graves, señaló la doctora Torres.
Por otra parte, indicó que aquellas personas que presenten síntomas y requieran orientación sobre esta enfermedad deberán ingresar a https://fisiointranet.buap.mx/covid/, donde se llena un formulario para establecer su nivel de riesgo y canalizar el caso a un profesional que dará orientación y seguimiento.
El usuario puede elegir uno o los tres tipos de orientación: médica, nutrición o fisioterapia, según sus necesidades, así como los horarios para recibir las orientaciones. De acuerdo con la evaluación inicial, así como la evolución de la enfermedad, si un paciente presenta complicaciones se transfiere a su unidad hospitalaria para su atención.
Además, en esta plataforma el usuario podrá apoyarse con videos, videoconferencias, servicio de call center e interactuar en salas virtuales para comprender los riesgos y conocer las opciones de prevención. El horario de atención para el registro es de lunes a viernes, de 9:00 a 18:00 horas. El seguimiento a los pacientes se realiza todos los días, incluidos los fines de semana.
Por su parte, el coordinador de la Licenciatura en Fisioterapia, Jaime Rebollo Vázquez, precisó que en el Área de Rehabilitación -recién integrada como laboratorio de la Licenciatura en Fisioterapia- se atiende a pacientes que enfermaron de COVID en las funciones músculo esquelético, cardio respiratorio y cognitivo, para lo cual existe un equipo de primera generación.
Al respecto, precisó que cuentan con equipo para diagnóstico y entrenamiento muscular respiratorio, realizar evaluaciones de la función respiratoria con espirómetros, y de control pulmonar con ultrasonido diagnóstico. En el sitio está habilitado un gimnasio con herramientas de resistencia elástica para el fortalecimiento, así como una unidad de realidad virtual donde los pacientes ejercitan funciones cognitivas, sobre todo aquellos que tuvieron una larga estancia en el hospital.
En la actualidad, la Unidad de Orientación Integral para COVID brinda el servicio a distancia, y cuando las condiciones sanitarias lo permitan funcionará de manera presencial en el área de Fisioterapia. A la fecha se han atendido a más de 200 pacientes y colaboran 18 pasantes, pero de acuerdo con la demanda este número se incrementará.

La pérdida de cobertura vegetal provoca la falta de lluvias y la contaminación de ríos y lagos hace poco utilizable el agua potable, lo cual deriva en enfermedades asociadas a este recurso, estas son algunas de las problemáticas que enfrenta la población mundial por un recurso natural cada vez más escaso: el agua.
Para dar cuenta de ello, el investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas, Ernesto Mangas Ramírez, refirió que durante la década de los 50 del siglo XX, en México había 18 mil metros cúbicos de agua por habitante por año; para 2015 esta proporción se redujo a 3 mil 692 metros cúbicos. Por otra parte, cerca del 30 por ciento de los cuerpos acuáticos del país presentan de moderado a elevado grado de contaminación, lo que ocasiona enfermedades gastrointestinales: cerca de 10 millones de casos en menores de cinco años durante la última década. Chiapas, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala son los principales estados con este problema de salud.
Por si fuera poco, hay desabasto en los acuíferos mexicanos. En 1975 existían 13 acuíferos sobreexplotados; es decir, se les extrae más agua de la recargada por efectos de la lluvia. Para 2015, la cifra se incrementó nueve veces, indicó el integrante del Cuerpo Académico Ecología y Toxicología Acuática. En Puebla sólo hay dos acuíferos sin sobreexplotar: uno cercano a la ciudad de Puebla y otro en la Sierra Negra. El primero baja un metro cada año por sobreexplotación.
En el Día Mundial del Agua, este 22 de marzo, el investigador consideró que de continuar esta tendencia “tendremos mayores problemas en 8 o 10 años debido al crecimiento demográfico, ya que al ser la cuarta ciudad más grande del país y con una mayor tasa de crecimiento se requiere cada vez más agua”.
En su opinión, las soluciones más factibles para garantizar el abastecimiento de agua, tanto en Puebla como en el país, son captar agua pluvial para recargar mantos freáticos, reforestar para atraer la lluvia y tecnificar el campo para evitar la evaporación del recurso en cuestión y su infiltración antes de llegar a la zona de cultivo.
“Estamos en un momento crucial para definir el rumbo para rescatar los acuíferos, lo cual sería histórico a nivel mundial. La combinación de estas alternativas dará como resultado el ahorro y rescate de los acuíferos”.
Se necesita más agua de la disponible en la naturaleza
Ernesto Mangas Ramírez, doctor en Ciencias del Mar y Limnología por la UNAM, explicó que cerca de 99 por ciento del agua del planeta es salada y el resto dulce. De ese ínfimo porcentaje, tres cuartas partes se encuentran en los glaciares de las cordilleras y polos del planeta y una cuarta parte en el subsuelo. Con el paso de los años, el porcentaje de agua potable disminuye por diversas razones, como la contaminación de los cuerpos de agua y la alta tasa de deforestación, esta última origina un notorio efecto de desertificación a nivel mundial.
Otro factor es el incremento de temperaturas, entre 2.5 y 3 grados en los últimos 10 años en el país, lo cual ocasiona la pérdida de glaciares. “Las reservas congeladas de agua potable disponibles en los glaciares disminuyen porque se derriten y mezclan con el mar. Si sigue en aumento la temperatura dejará de llover y las estaciones climáticas serán más extremas”.
A esta situación se suma el crecimiento poblacional y de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, para 2030 se requerirá un tercio más de agua para el mundo. En octubre de 2011 se estimaba que la población mundial era de 7 mil millones de personas. La proyección para 2030 son 8 mil 500 millones, 9 mil 700 millones para 2050 y 11 mil 200 millones para 2100.
Alternativas más allá de descontaminar
Ante la necesidad de hacer más disponible este recurso natural, el coordinador del Laboratorio de Ecología y Restauración de Sistemas Acuáticos comentó que limpiar el agua contaminada no es 100 por ciento viable porque resulta costoso y poco confiable. Una alternativa utilizada en Francia es convertir agua marina en potable, pero es un proceso lento y la cantidad obtenida es baja.
Para el caso de México, el doctor Ernesto Mangas propone tecnificar los cultivos. “Cerca del 98 por ciento de los cultivos se riegan de manera tradicional, generando canales donde el agua se evapora o se infiltra antes de llegar directamente a la zona de cultivo. Si nosotros tecnificáramos el riego por aspersión o goteo podríamos ahorrar entre un 75 y 90 por ciento de agua usada para irrigación”.
Asimismo, por ejemplo, en las áreas de cultivo del municipio de Tecamachalco, Puebla, se podrían colocar barras rompeviento con árboles, para permitir que el agua esté más tiempo en el suelo por el efecto sombra generada.
Otra solución es la captación de agua pluvial. “Si cosechamos agua de lluvia, en seis o siete meses usaríamos la red municipal al mínimo, lo cual permitiría la recarga de los acuíferos”.
El investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas también insistió en la importancia de reforestar por la pérdida de cobertura vegetal, ya que los bosques atraen la lluvia. Casi todos los bosques del centro del estado ya no existen, sólo en algunas zonas en La Malinche y la Sierra Nevada.
Un estimado de 23 países experimentan estrés hídrico por encima del 70 por ciento, de acuerdo con la ONU. Oriente Medio y África del Norte son las regiones más afectadas. Para revertir esta situación en México, la combinación de las anteriores soluciones dará como resultado el ahorro y rescate de los acuíferos en el país, puntualizó el investigador de la BUAP.

A la escasez de agua se suman otras problemáticas: sobreexplotación de los mantos acuíferos, problemas en la red para su distribución y contaminación. De acuerdo con la UNESCO, en 2017 el 80 por ciento de las aguas residuales retornaron al ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas. Para contribuir en su saneamiento, investigadores del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP) desarrollan materiales derivados de residuos orgánicos capaces de eliminar contaminantes en agua.
La doctora Lidia Esmeralda García Díaz, investigadora del Centro de Química del ICUAP e integrante del Cuerpo Académico “Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencia de Materiales”, indicó que la materia prima para la elaboración de estos materiales son residuos agro-industriales, como flor de jamaica, huesos de aguacate, paja de maíz, semillas y cáscaras de frutas, de los cuales se obtiene carbón activado: un material con alto valor agregado, se usa en la purificación de agua y hasta en aplicaciones médicas.
La adsorción (proceso útil en la potabilización de agua) por carbón activado ha demostrado tener una mejor eficiencia en comparación con otros tratamientos, como la oxidación. No obstante, el carbón activado tiene un costo elevado en el mercado que va desde mil 200 dólares hasta 14 mil la tonelada; obtenerlo de residuos agroindustriales reduciría su costo.
García Díaz, responsable del Laboratorio de Adsorción y Cromatografía, indicó que además se realizan modificaciones químicas a estos materiales adsorbentes para que tengan propiedades fotocatalíticas y sea más eficiente el proceso de eliminación de contaminantes.
“Hemos logrado la eliminación de varios colorantes, pesticidas, aditivos plásticos, fármacos y agentes de contraste usados en imagenología de resonancia magnética; en todos los casos con porcentajes de eliminación superiores al 90 por ciento”, destacó.
Estos materiales adsorbentes, dijo, son aplicables en la etapa de tratamiento terciario de aguas residuales (paso final del proceso de limpieza, antes de enviarlas a ríos o mares), donde pueden instalarse columnas empacadas con adsorbente para erradicar los contaminantes persistentes y que no son desechados en los tratamientos convencionales. Asimismo, los sistemas de adsorción pueden diseñarse en diferentes escalas y operarse con relativa facilidad con un sistema sencillo de bombeo.
Esta investigación es realizada por el Cuerpo Académico “Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencia de Materiales”, en el cual participan las doctoras María de la Paz Elizalde González y Lidia Esmeralda García Díaz, del Centro de Química; así como María Josefina Robles Águila, del Centro de Investigación en Dispositivos Semiconductores.
Más allá de eliminar compuestos
La adsorción consiste en retener o concentrar iones, átomos o moléculas de un líquido o gas disuelto sobre la superficie de un sólido o un líquido. Este proceso se ha empleado desde la antigüedad para la eliminación de olores, sabores y colores indeseables. Es un fenómeno espontáneo que no requiere suministro de energía ni añadir compuestos químicos; además, quita los contaminantes sin formar subproductos, por tanto, su uso es muy común.
No sólo se emplea para desechar compuestos, sino también para recuperar sustancias valiosas, reteniéndolas en un material adsorbente, como gel de sílice, carbón activado, polímeros, zeolitas y arcillas. En muchos casos, los adsorbentes pueden regenerarse y ampliar su vida útil.
La doctora Lidia Esmeralda García Díaz, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, expresó: “Actualmente sabemos que el 0.26 por ciento del agua que existe en el planeta es utilizable para las necesidades humanas; por tanto, limpiar el agua que usamos diariamente es un costo que tenemos que asumir”.
Por ello, en el Laboratorio de Adsorción y Cromatografía se desarrollan materiales adsorbentes a partir de residuos agroindustriales, como precursores de carbón activado para reducir estos costos, ya que en México el 80 por ciento de este material utilizado en la industria es de importación.
“Si reflexionamos en la cantidad de agua que se contamina con productos de cuidado e higiene personal, necesidades no esenciales para la vida, el costo de materiales adsorbentes para eliminar contaminantes del agua, como carbón activado, nunca será mayor al de 2.2 millones de personas que mueren al año en el mundo por enfermedades relacionadas con el consumo de agua contaminada”, contrastó la investigadora del ICUAP.