El Sinaia y los defensores de la democracia (Artículo)
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12 de junio de 2022

 

ConoSer Bien 

 

El exiliado mira hacia el pasado, lamiéndose las heridas; el inmigrante mira hacia el futuro, dispuesto a aprovechar las oportunidades a su alcance.
Isabel Allende.

Mañana, 13 de junio, pero del año 1939, llega al puerto de Veracruz, proveniente de Francia, el buque Sinaia, con 1599 españoles (953 hombres, 393 mujeres y el resto niños de menos de quince años) que huyeron de España a causa de la guerra y de la represión emprendida por el dictador Francisco Franco.

El viaje duró 19 días y aunque se realizaron dos escalas, en Madeira (Portugal) y en Puerto Rico, los pasajeros no pudieron bajar a tierra. Este hecho marcó el inicio de la llegada masiva del exilio español a nuestro país.

El barco Sinaia, navío fletado por el gobierno mexicano de 112 metros de largo, es una especie de símbolo del exilio masivo a México. Marcó el comienzo de la llegada de unos 25,000 refugiados y asilados políticos. Dos décadas de existencia tuvo el buque Sinaia; durante ese tiempo transportó no sólo a republicanos españoles, sino a muchos libertarios internacionales. Por eso se le conoció como “El Buque de la Vida”, y los nazis lo tuvieron en su mira hasta lograr hundirlo.

El barco construido en un astillero de Glasgow, Escocia, bautizado como Sinaia, en honor a la población donde se encuentra el castillo de Peles, antigua residencia de la familia real de Rumania partió del puerto de Sete (Francia) el 23 de mayo de 1939 hacia tierras americanas. En él venían varios combatientes de la libertad y defensores del gobierno legal y democrático de la Segunda República Española.

Durante el trayecto del Sinaia por el trasatlántico nació una niña que fue llamada Susana Sinaia Caparrós, en honor del barco. Así mismo, se creó el diario Sinaia -de la Primera Expedición de Republicanos Españoles a México, a través del cual se informó a los pasajeros de las circunstancias del viaje, se dieron conferencias para orientación de las familias y conocimiento del país que los iba a acoger.

El asilo otorgado a los españoles fue congruente con la política, tanto interna como externa, del presidente de México, Lázaro Cárdenas del Río. Durante la guerra civil, Cárdenas abogó en la Sociedad de Naciones por la República española, denunciando las flagrantes violaciones de la No Intervención.

Antes de la llegada del Sinaia, en el verano de 1937, habían sido acogidos 550 infantes españoles, los denominados “niños de Morelia”, así como una decena de intelectuales con los que se crearía La Casa de España, que pronto se transformaría en el actual Colegio de México. Y en 1939, al conocer las condiciones infrahumanas en que se encontraban los refugiados españoles en los campos del sur de Francia, puso en marcha una generosa política de asilo.

Desde 1938 Félix Gordón Ordás, embajador de la República Española en México, inició gestiones ante el gobierno mexicano para una posible emigración de republicanos españoles a nuestro país, en caso de perder la guerra. En respuesta, Ignacio García Téllez, secretario de Gobernación, en nombre del presidente de la república, hizo público que México acogería “a los obreros del campo, a los profesionistas y a los obreros técnicos que —expulsados por la rebelión—, tengan que emigrar de España”.

A su arribo, en sus palabras de bienvenida, García Téllez, expresó:

No los recibimos como náufragos de la persecución dictatorial a quienes misericordiosamente se arroja una tabla de salvación, sino como a defensores aguerridos de la democracia republicana y de la soberanía territorial, que lucharon contra la maquinaria opresora al servicio de la conspiración totalitaria universal.

Llegaron de esta manera fotógrafos, dibujantes, pintores, mineros, agricultores, ganaderos, albañiles, artesanos, empleados, comerciantes, docentes, artistas, literatos, filósofos, economistas, juristas, científicos, arquitectos, ingenieros, médicos y químicos, por mencionar algunos, se establecieron en suelo mexicano. Arribaría lo mejor de la intelectualidad hispánica en todas las áreas de la ciencia y las artes, que se integraron tanto a la Universidad Nacional Autónoma de México como a la nación en su conjunto.

Entre ellos se recordarían figuras como Luis Buñuel, Enrique Díez-Canedo, Ramón Xirau, Félix Candela, Pedro Bosch Gimpera, José Giral, José Puche, Juan Comas, Ignacio y Cándido Bolívar, José Gaos y Luis Recaséns Siches, Pedro Garfias, Tomás Segovia Eduardo Nicol, Adolfo Sánchez Vázquez, Manuel Andújar y Benjamín Jarnés. Y con ellos, los fotoperiodistas hermanos Mayo (quien se les conoce por sus instantáneas de la Guerra Civil Española), entre muchos más, quienes aportaron a México conocimiento y experiencia.

La llegada de todos estos personajes contribuyó al avance de las ciencias, las artes y las humanidades en instituciones de educación superior no sólo de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, sino también del Instituto Politécnico Nacional y de la Casa de España (El Colegio de México).

Impulsaron a la par otras entidades académicas mexicanas, como el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Antropología y el Fondo de Cultura Económica .

Han pasado 83 años de la llegada de los refugiados españoles y se les recuerda en este día por su fortaleza de espíritu, su incansable ética de trabajo, sus ideales de justicia, su alto sentido humanitario y su enorme talento intelectual y artístico, además del legado dejado en México a lo largo de estos años.

 

Twitter @jarymorgado
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