Biblioteca Palafoxiana, primera biblioteca pública de América (Artículos y videos)
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6 septiembre de 2021

 

ConoSER Bien

 

Si no lee, y estudia, ¿cómo no se olvidará de lo que sabe?
Más fácil es olvidar, que no aprende.r
Juan de Palafox y Mendoza

Este 5 de septiembre se cumplieron 375 años de que el obispo Juan de Palafox y Mendoza fundó la Biblioteca Palafoxiana. El obispo Palafox donó su biblioteca personal, compuesta de cinco mil volúmenes, al Seminario de San Juan, pero instruyó que además del clero podía ser consultada por todos aquellos que quisieran estudiar, pues su principal condición fue que estuviera abierta al público y no solo a eclesiásticos y seminaristas.

La Biblioteca Palafoxiana ubicada en el centro histórico de la ciudad de Puebla es un recinto bibliográfico, considerada como Monumento Histórico de México desde 1981. Gracias a la renovación de la biblioteca; por ser la primera biblioteca pública de América; por haber permanecido en el mismo lugar durante más de tres siglos y por la importancia de su acervo, fue incluida en 2005 por la UNESCO como parte del Programa Memoria del Mundo.

Durante estos 375 años, la Biblioteca Palafoxiana, ha estado asentada en el Antiguo Colegio de San Juan dentro del Seminario fundado por Palafox y Mendoza. En la actualidad cuenta con 45,059 volúmenes que se resguardan en este recinto, impresos entre los siglos XV y XX. Además de los 5,345 manuscritos y los más de 2,000 impresos sueltos.

El fundador de la Biblioteca Juan de Palafox y Mendoza (1600-1659), estudió derecho en la Universidad de Salamanca y ya como sacerdote viajó por varios países de Europa, sin duda estuvo al tanto del desarrollo de las bibliotecas de su época puesto que estuvo relacionado con la corte, uno de los espacios en que las bibliotecas eran muy importantes.

El siglo XVII fue un siglo de grandes cambios, por un lado, de crisis económicas y sociales y por otro de momentos gloriosos para las literaturas nacionales como fue el Siglo de Oro español con Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca y Quevedo; en Inglaterra floreció William Shakespeare y en Francia sobresalían Molière, Racine y Corneille.

En este siglo aparecieron las primeras bibliotecas públicas en Oxford, Milán y Roma y se enriquecieron y modernizaron las bibliotecas universitarias. Las bibliotecas cambiaron sus instalaciones al imponerse el estilo de la biblioteca de El Escorial que introdujo en España la estantería adosada a las paredes en vez de colocarlas perpendicularmente.
Los libros ya no estaban encadenados, a las estanterías se les colocaba tela metálica para evitar robos y los libros se agrupaban de acuerdo con el tema que trataban. Esta idea de biblioteca pública, es decir, de compartir con otras personas la riqueza de conocimientos que contenían los libros, se extendió por Europa y sin duda Juan de Palafox la conoció, la vivió y la trajo a Puebla.

Palafox y Mendoza preocupado por la educación del clero, fundó en 1644 el Seminario de San Pedro, San Pablo y San Juan Evangelista en la ciudad de Puebla. A este seminario Palafox le donó su librería por escritura ante un escribano público, el 5 de septiembre de 1646, en que dispuso: “…resolvimos a honra y gloria de Dios nuestro señor ser muy útil y conveniente hubiese en esta ciudad y Reino una biblioteca pública de diversas facultades y ciencias y en particular los eclesiásticos seculares y regulares y otros profesores de las letras, cursantes y pasantes, pueden estudiar como les convenga por la gran falta que suele haber de libros en estas partes…”


Con esta disposición don Juan de Palafox instituye por primera vez en México y en América el libre acceso a la información, sin ningún impedimento, disposición revolucionaria e igualitaria en esos tiempos. Con ese desprendimiento, Palafox nos demuestra que fue un hombre de ideas avanzadas, un hombre moderno cuyo pensamiento coincidía plenamente con el de los intelectuales europeos. En esa época el préstamo externo no era concebible, por este motivo solicitó al Papa Inocencio X una disposición, semejante a la que protegía a la biblioteca de la Universidad de Salamanca, para proteger de robos y destrucción el acervo de la biblioteca poblana.

Poco se sabe desde cuando se le denomina Palafoxiana. En los documentos coloniales, se refieren a ella como la Biblioteca del Seminario. Melchor Ocampo, en 1836, ya la menciona como Biblioteca Palafoxiana.

La fama de la Biblioteca Palafoxiana se extendió por todo el territorio y en el siglo XIX ya era obligada la visita a la biblioteca como lo atestiguan personajes como Melchor Ocampo e Ignacio Manuel Altamirano, quienes dejaron valiosos testimonios sobre su estado y sus colecciones.

Dentro del acervo que guarda la Palafoxiana se aprecia que “…la mayor parte de las obras son de teología, cánones e historia eclesiástica; hay dos ejemplares de las obras de Humboldt y Bonpland, otros dos magníficos del Quijote, un ejemplar de la famosa gramática egipcia de Champollion, una colección curiosísima y de un tamaño extraordinario de cartas geográficas antiguas...”

La Biblioteca Palafoxiana es ahora una biblioteca viva tal como lo exige la UNESCO a través de su Programa Memoria del Mundo. Cuenta con un catálogo automatizado disponible en disco compacto titulado “Pasión, ciencias y sentires” y los investigadores pueden utilizar el acervo, y numerosas exposiciones y cursos se organizan para difundir sus riquezas.

Felicidades a la Biblioteca Palafoxiana por estos 375 años ya que ha dado luz a sus visitantes a través de su acervo.

 

Foto: © Fernanda Orendain
Jorge A. Rodriguez y Morgado (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) ingeniero y comunicador. Conduce el programa conoSERbien en sabersinfin.com
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