Se cumple un aniversario más del fallecimiento de Enrique Erro, precursor de la Astronomía en México (Artículo)
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17 de enero de 2021

 

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Una mirada al Universo

 

Yo vendo mis conocimientos, no mis ideales.
Luis Enrique Erro Soler

El día de mañana, 18 de enero, se cumplirán 66 años del fallecimiento de Luis Enrique Erro Soler, precursor en nuestro país de la observación de los astros.

Además de novelista, astrónomo y matemático, Erro fue también político y destacado humanista. En su única novela titulada Los pies descalzos, se interesó por los problemas sociales, en particular por la explotación del campesino en el estado de Morelos, bajo la dictadura porfirista. Dentro de sus muchas aportaciones a la astronomía está el descubrimiento de veinte estrellas variables de elevadas latitudes.

Luis Enrique Erro nació en 1897 en la ciudad de México, de padre y madre españoles originarios de Pamplona y Barcelona respectivamente, inició sus estudios en la ciudad de Morelia, Michoacán, y los continuó en la capital mexicana. Erro fue un gran autodidacta ya que estudió ingeniería civil, leyes, matemáticas y ciencias sociales.

La inclinación de Erro por la ingeniería estuvo acompañada desde su época juvenil por las actividades editoriales y el periodismo. Antes de cumplir los veinte años Erro había tenido experiencia docente, pero sus nexos con el sistema educativo mexicano tuvieron expresiones de mayores fuerza y compromiso en la década de los treinta, cuando debió participar en discusiones y planificaciones para reorientar la educación pública y fundar los espacios educativos propuestos por el gobierno cardenista.

Erro participó en el movimiento rebelde de Adolfo de la Huerta, quien en diciembre de 1923 expidió un manifiesto convocando a la rebelión armada contra el general Álvaro Obregón, acusándolo de pretender la imposición de Plutarco Elías Calles en la presidencia, pero en marzo de 1924 abandonó el país, terminando así dicha revuelta. Erro tuvo que exiliarse y partió rumbo a Cuba.

De regreso en México, Erro ingresó a la administración pública y ocupó en 1931, la Jefatura del Departamento de Educación Técnica de la Secretaría de Educación Pública. Ahí pudo familiarizarse con la problemática educativa que poco después intentaría solucionar participando en los proyectos que llevaron a la formación del Instituto Politécnico Nacional.

Al ser electo diputado federal para el bienio 1933-1934, Erro fue nombrado presidente de la Comisión de Educación Pública de esa Legislatura y con esa responsabilidad impulsó los trabajos para reformar el artículo tercero constitucional. Al terminar su función legislativa, Erro fue nombrado uno de los miembros del Consejo Nacional de la Educación Superior y la Investigación Científica (CONESIC) que la administración cardenista formó a finales de 1935 para reorganizar y orientar el sistema educativo para la formación de profesionistas y la investigación científica. Desde este espacio se evaluaron recursos y se proyectaron diversas instituciones, lográndose la fundación del Instituto Politécnico Nacional en 1936.

Otra institución que fue concebida por Erro fue la que se denominó Instituto de Astrofísica de Tonantzintla, ubicada en el Estado de Puebla. Con la idea de fundar esa institución, él dedicó su tiempo en Boston, Massachusetts, a las observaciones astronómicas y a establecer sólidas relaciones de amistad y de trabajo con los especialistas y directivos del Observatorio de la Universidad de Harvard.

Es por ello que la acción más relevante de Luis Enrique Erro en el área científica fue el crear un observatorio que llevara a la modernización de la astronomía mexicana, al considerar que el Observatorio Nacional localizado en Tacubaya, contaba con equipamiento obsoleto y estaba ubicado tan cerca de la ciudad que resultaba inapropiado para el trabajo astrofísico.

El Observatorio de Astrofísica de Tonantzintla fue abierto oficialmente en 1942 y Erro lo dirigió desde ese año hasta 1950 en que renunció. En ese lapso participó en la fundación de la Sociedad Matemática Mexicana (1943) y publicó en 1944, “El pensamiento matemático contemporáneo”, dentro de las colecciones impulsadas por la Secretaría de Educación Pública. En 1951, con afecciones cardíacas que habían mermado su salud, publicó Erro su novela “Los pies descalzos” (a la memoria de Emiliano Zapata, una luz encendida en la oscuridad de nuestra Historia), iniciada en Tonantzintla y terminada en el Distrito Federal, la que en lo general fue bien recibida por la crítica literaria.

Erro contó con la colaboración de Carlos Graef y Paris Pismis para la creación del Observatorio. Pronto se les unió Guillermo Haro (esposo de Elena Poniatowska), quien estuvo primero relacionado con Erro a través de la actividad periodística pero que en corto tiempo se involucró con el proyecto y fue enviado al Observatorio de Harvard con la recomendación y el apoyo de Erro y del mismo Harley Shapley, director en Harvard, para entrenarse en el uso de los instrumentos de observación.

Luis Enrique Erro falleció en enero de 1955 en la Ciudad de México, aún activo en sus funciones como consejero de la Presidencia de la República, las que desempeñó sin interrupción desde 1935.

Erro fue, amable lector, un hombre de ideas claras y el más destacado miembro de la Comisión de Educación Pública de la Cámara en su periodo, fue considerado como una persona con la visión, la creatividad y la audacia necesarias para abrir horizontes inesperados en la historia, en este caso en la historia de la ciencia mexicana.

Sea esta entrega un humilde homenaje a Luis Enrique Erro, navegador del Universo, personaje lleno de matices, estudioso de la problemática social e interesado por el devenir histórico particular y su reiterado anhelo por entender las contradicciones sociales de su momento histórico.

 
Twitter @jarymorgado
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