Uno debería estar siempre enamorado… (Artículo)
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

 

07 de febrero de 2020

Uno debería estar siempre enamorado…

El amor sentimiento humano, experiencia mágica, maravillosa, sed inacabable de esa sensación placentera que nos mantiene flotando entre nubes de ensoñación. ¿Mito o realidad? Vamos a leer.

Diversos investigadores y estudiosos de este sentimiento concluyen que el amor es un sentimiento tan personal que es muy difícil expresar una definición que pudiera englobar todos los conceptos de amor y comprender su esencia.

Filósofos, sociólogos, sicólogos estudiosos en general, han concluido que las relaciones humanas están sometidas a la sensibilidad subjetiva y la decisión de sus circunstancias, considerando que hay una actitud que conviene y determina al ser humano. Autenticidad. Asumiendo realidades y fracasos y aceptando que la vida que deseamos está en nuestras manos.

Sigmund Freud, quien estudió el concepto amor, estableció su principio desde el inconsciente más profundo donde fluyen los impulsos reducibles a instintos básicos, pero también analizando al “Yo” como la parte racional del ser humano que se ajusta al principio de la realidad y como un mediador del “Ello” que representa los deseos que yacen en el egoísmo de la satisfacción, cuestionando al “Super ello” que corresponde a la moralidad humana de grandes ideales. Si el “Yo busca”, el “Super ello” reflexiona.

Erich Fromm, en su libro “El arte de amar” expresa que el amor se pudiera clasificar en dos conceptos: un amor maduro y un amor inmaduro que oscila entre - “te necesito porque te amo” o - “te amo porque te necesito”. También afirma que es un arte, y como arte, expresó: “Requiere conocimiento y esfuerzo que debe practicarse”.

Octavio Paz, en su libro “La llama doble” nos permite junto con él trascender al aspecto místico del amor, al mismo tiempo expone temas terrenales, sensuales, carnales, pero transfigurados a la esencia no solo de una sabiduría sentimental sino moral, donde diversos conceptos del amor como seres humanos nos atañen, y justifica el título de su libro “La llama, parte más sutil del fuego, que se eleva y levanta a lo alto en figura piramidal. El fuego original y primordial de la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza la otra llama azul y trémula: la del amor”.

Además de los conceptos antes mencionados la ciencia ha llegado a la conclusión que el amor o el acto de enamorarse lejos de ser una sagrada comunión de almas, es el efecto de un flujo de sustancias químicas y programación genética, pues estamos programados para buscar la pareja ideal de acuerdo a nuestras características genéticas y bagaje cultural. En el entendido que en nuestros genes existen claves biológicas que unidas a nuestras experiencias familiares nos guiarán en su búsqueda. Claves fijadas durante la adolescencia y justo cuando se activan los genes sucede el disparo de drogas maravillosas que generan este sentimiento. Así que cuando alguien nos atrae, en el organismo se originan cambios químicos que conllevan al enamoramiento. Los responsables: el Sistema nervioso central y el cerebro. La producción de estrógenos y progesterona nos indican que hay que encontrar una pareja. Las manifestaciones físicas o estímulos en los sentidos (vista, tacto, olfato, gusto y oído) que se dan al conocer un posible candidato para acompañar nuestra vida, se disparan al Sistema nervioso central y este ordena al cerebro que secrete las hormonas del amor: dopamina, que produce una sensación de bienestar, noradrenalina que actúa como neurotransmisor que aumenta la presión arterial hormona encargada de provocar escalofríos de placer, serotonina, neurotransmisor encargado del deseo sexual. Sustancias que recibe el flujo sanguíneo y nos empieza a producir aquellos latidos desaforados en el corazón, sudoración, revoloteo de mariposas en el estómago, rubores o palidez inexplicable cuando nos encontramos con aquella o aquel sujeto de nuestra ilusión. Cuando esta etapa se ha prolongado el cerebro libera feniletilamina que aumenta la energía física y la lucidez mental. Las endorfinas, y encefalinas hormonas que confieren calma y seguridad dispuestas a concluir tan ineludible compromiso, secretan oxitocina, y vasopresina que promueven la unión de la pareja y ayudan a mantener esa relación por largo o corto tiempo si se da, (por circunstancias) la permanencia. El problema viene cuando la persona que promueve ese torrente químico en nuestra sangre, nos abandona. Entonces la reacción de necesidad de esas drogas nos derrumban y reducen a la depresión y desesperación. Y ahí está Usted es la culpable de todas mis angustias y amargos desencantos, y….Pero no termina ahí, si se toma en cuenta que el amor transita por diversas etapas ineludibles: etapa del enamoramiento, período de idealización mezclada con sentimientos de felicidad, excitación y pasión arrebatadora, que pudiera durar toda la vida o terminar. (por circunstancias determinadas). La etapa de desilusión, hace caer la máscara y queda al descubierto la realidad que determina verdades de virtudes y defectos de nuestra personalidad. En ocasiones consolidando el elemento sexual y el erotismo, pero no necesariamente la culminación del amor. Período ideal, el amor maduro, representado por la aceptación consciente de la pareja con sus defectos y virtudes; peso que hace posible la relación duradera.

Según Robert Sternberg, sicólogo de la Universidad de Yale, el amor complejo sentimiento humano, se compone de tres factores esenciales: intimidad, pasión y compromiso, derivando sus significados.

Dice Juan Antonio Diaz Becerra coordinador del Instituto Mexicano de la pareja que:

El amor no es para siempre si este no se alimenta de manera constante.

El amor no es perfecto, somos humanos.

El primer amor siempre es mejor, falso, porque hemos olvidado los problemas que nos hicieron terminar.

Amar es dar, sí pero no olvidar que amar significa también recibir.

El romanticismo para conservar el amor debe existir, es verdad, pero no estará presente en todos los casos. La reflexión y madurez nos harán entender que los detalles románticos han sido sustituidos por seguridad y confianza.

Cada pareja es diferente y vive su circunstancia, no imitemos otras relaciones.

El amor es exclusividad de la pareja, nada más dañino, eso depende de norma de relación basada en la confianza y fidelidad de ambos.

El matrimonio y el amor, es el perfecto estado del ser humano en la conjunción de dos mundos, el mío y el tuyo; podría ser, pero si una de las dos partes cede por completo su mundo, entrega su individualidad e independencia, se queda sin nada y se mete por voluntad propia a una jaula. Dice Juan Antonio Diaz becerra: “la causa es una gran inseguridad y falta de entidad donde una de las dos partes cree que no puede hacer las cosas por sí sola y necesita de la otra; el resultado a largo plazo es una gran insatisfacción y el fracaso en el amor.

Por eso amigas y amigos, como escribió Oscar Wilde. “Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.”

Sin embargo ¡Viva el amor! ¡Viva la familia ¡

¡Salud!

Sarahí Jarquín Ortega es integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin
next
prev

Hay 1143 invitados y ningún miembro en línea