Solidaridad es ver las cosas con los ojos del corazón
Minuto a Minuto

26 de diciembre de 2015

Uno para todos y todos para uno
Alejandro Dumas

El 20 de diciembre se celebró el Día Internacional de la Solidaridad Humana, la  cual es una ocasión para recordarle a la humanidad que solidarizarse con los demás es un deber de carácter moral, así mismo es la oportunidad para crear conciencia acerca de la importancia que tiene para la vida un valor como es la solidaridad. Cualidad que se basa en la libertad, la igualdad, la fraternidad, la inclusión y la justicia social, la misma supone compromiso entre los distintos miembros de la sociedad y de la comunidad mundial.
 
La Organización de las Naciones Unidas en su resolución A/RES/55/2 de fecha 8 de septiembre de 2000, considera que “Los problemas mundiales deben abordarse de manera tal que los costos y las cargas se distribuyan con justicia, conforme a los principios fundamentales de la equidad y la justicia social. Los que sufren, o los que menos se benefician, merecen la ayuda de los más beneficiados”. Es por ello que la solidaridad ha sido desde siempre uno de los valores fundamentales y universales en el que deberían basarse todas las relaciones entre los individuos y entre los pueblos.

Esta cualidad fue una de las principales razones que llevó a la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 60/209 del 22 de diciembre de 2005, a proclamar el 20 de diciembre de cada año como el Día Internacional de la Solidaridad Humana. Además, con el objetivo de erradicar la pobreza y promover el desarrollo humano y social en los países menos industrializados, en particular entre los segmentos más pobres de sus poblaciones, la Asamblea General creó el Fondo Mundial de Solidaridad.

Etimológicamente la palabra solidaridad proviene del vocablo latino "solidus", con el significado de: Firme, macizo, denso y fuerte. "Solidario" implica un compromiso asumido en conjunto por varias personas que se obligan a responder cada una por el conjunto de ellas. Se menciona a la solidaridad como “la adhesión a la causa o a la empresa de otros, que se asume como propia”.

El concepto de solidaridad ha experimentado un proceso de transformación que se refleja en todos sus ámbitos. Para algunos es la reivindicación de derechos fundamentales y para otros sólo una actitud de piedad centrada en la limosna y en la asistencia. La solidaridad siempre implica lo siguiente:

a) Es una virtud contraria al individualismo y al egoísmo;
b) Se refleja en el servicio y busca el bien común;
c) Su finalidad es intentar o solucionar las carencias espirituales o materiales de los demás y
d) Requiere discernimiento y empatía –ponerse en el lugar del otro.

El sentido más básico de la solidaridad supone que se desarrolla sin distinción, límites o condicionamientos de sexo, raza, nacionalidad, religión ni de afiliación política. La verdadera solidaridad es ayudar a alguien sin recibir nada a cambio y sin que nadie se entere. Ser solidario es, en su esencia, ser desinteresado. La solidaridad se mueve sólo por la convicción de justicia e igualdad. No la mueve el interés la mueve el corazón.
 
Fue la teología cristiana quien adoptó la noción de solidaridad por primera vez al referirse a la sociedad de todos los seres humanos, iguales entre sí por ser hijos de Dios y unidos en los vínculos de una sociedad. El principio de solidaridad se formula claramente en Mt 7,12, donde Jesús resume el Antiguo Testamento con esta frase: “Todo lo que querríais que hicieran los demás por vosotros, hacedlo vosotros por ellos”. Jesús invita a ser solidario y para ello hay que renunciar al egocentrismo.
 
Este es el ideal al que hay que tender: un amor que no excluye a nadie ni siquiera a enemigos y agresores; un amor tan solidario del otro que no espera recompensa alguna y llega hasta la renuncia de los propios derechos.

La solidaridad hoy en día no está comprendida como un término religioso, sino que tiene que ver con la naturaleza misma de la especie humana porque en él se refleja la concepción de vida social, de hermandad y el sentido de comunidad.
 
Por lo anterior, amable lector, para que la solidaridad se haga realidad es necesario que existan:

- la compasión (para acercarse a la realidad humana y social),
- el reconocimiento (de la dignidad humana en los otros para que la compasión cobre un tinte solidario)
- y la universalidad (la indefensión y la indigencia son las cualidades que permiten reconocer la condición de todo ser humano que adquiere universalidad en la vida en sociedad).

Usted qué cree?

Imagen: facebook.com/ShamanElectroWear

Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; sabersinfin