Entendiendo que tanto la modernidad y la posmodernidad son épocas humanas, por lo tanto son formas de vida, la modernidad aparece más como un ideal de trabajo continuo y la posmodernidad emerge como una realidad acabada, lista para transformarse en algo más. De esta forma, podemos entender el texto de Lyotard como una analogía de la vida moderna y posmoderna; con características precisas que permiten su puntualización y nos deja claro lo importante que es su definición, no por la definición misma, sino por el entendimiento que muestra contenidos en actitudes y características humanas. En la posmodernidad un estado de ánimo parece reunir a todos: el desencanto, la desilusión ante las promesas no cumplidas de la modernidad, que se abre con la Ilustración. En vez de paz, se tiene guerra; en vez del dominio de la razón, reina la irracionalidad; en vez de profundidad, superficialidad; en vez de libertad, alienación; en vez de igualdad, desigualdad[6]. Pero no es sólo esta mirada pesimista la que deviene en el ser humano y parece imperar en el sentir, sino donde hace presencia la incertidumbre pues donde todo cabe ¿qué sucede?
[1] Agustín René Solano Andrade ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) es Maestro en Comunicación y Diseño (UIA) y Maestro en Estética y Arte (BUAP). Combina su quehacer académico con las letras y las imágenes. Sabersinfin.com agradece a Agustín René la autorización para publicar el presente trabajo.
[2] Bürdek Berhard E., Diseño: historia, teoría y práctica del diseño industrial, GG, 1994
[3] Lyotard Jean-Francois, La condición postmoderna, REI, México, 1993, p. 9
[4] Lyotard Jean-Francois, La posmodernidad explicada a los niños, Gedisa México, 1990, p.23
[5] Lyotard, Op.cit., p.25
[6] Zermeño Padilla Guillermo, Paráfrasis posmodernistas, Revista de filosofa, Año XXII, No. 64, Ene-Abr 1989, p.65








