17 de marzo de 2015
Y es así como con el paso del tiempo aprendes que nada comenzará a escribirse por sí solo, que no todas las historias empiezan con un "había una vez" y menos terminan diciendo que "fueron felices por siempre".
Hay historias que sin comenzar ya terminaron, algunas no pasan del prólogo y otras ni siquiera son escritas.
Aprendes que un adiós no precisamente significa el final. A veces hay historias en las que por más que les pongas un punto final siempre llega la segunda parte, y otras que aunque quisieras seguir escribiendo terminaron antes de lo que pensaste.
Y mientras escribes todo esto te das cuenta de que ya has pasado tanto, que has perdonado errores imperdonables, que has borrado de tu historia a personas que juraste que estarían ahí siempre y que has intentado olvidar a los inolvidables.
Has sonreído cuando creíste no poder hacerlo, te has decepcionado de personas que pensaste jamás te decepcionarían, encontraste amigos eternos donde menos lo imaginabas, tuviste miedo de perder a alguien, lo perdiste y llamaste solo para escuchar una voz. Lloraste escuchando música y viendo fotos, y recordaste que había aún una historia por escribir.
Te percataste que hay historias que terminas con lágrimas y que cuando las vuelvas a leer volverán a empapar tus ojos de sentimientos. Y luego de todo esto te diste cuenta que cada historia comienza con un sueño y por eso no debemos nunca dejar de soñar.
Imagen: aprenderpnl.com

Eva Patricia Hidalgo Muñoz es estudiante de preparatoria y esgrimista seleccionada poblana.








