Cuestión de actitud (Artículo)
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18 de diciembre de 2020

Hoy en día leemos y escuchamos mucho acerca de la palabra actitud, asociada con definir proyectos, lograr prosperidad, alcanzar el éxito, entre otros, sin reflexionar que la actitud involucra pensamientos y creencias que tenemos acerca de nosotros mismos y de las situaciones que vivimos, y ésta a su vez influye directamente en nuestro estado de ánimo, nuestras acciones, nuestra salud y finalmente en nuestra calidad de vida.

¿Qué queremos decir exactamente cuándo usamos la palabra actitud? ¿La actitud es una cosa? No, claro, no es una cosa, como una escultura o una pelota. Una cosa es algo que se puede tocar con los dedos o golpear con un palo. Las actitudes no son esa clase de cosas. No es posible disecar a las personas y extirparles sus actitudes, de la misma forma en que no es posible seccionarlas y extraerles sus pensamientos. Esto no significa que las actitudes y los pensamientos no existan, es solo que no están disponibles para examinarlos físicamente, o para tocarlos o apretarlos.

Si la actitud no es una cosa ¿qué es? La actitud es una palabra, eso es lo que es. Y las palabras asumen el significado que les dan quienes las usan. Y parece haber más personas que utilizan incorrectamente esta palabra que las que la usan adecuadamente. Con la palabra actitud se pretende describir una idealización, algún tipo de estado o condición general que existe en nuestro interior o en el de otras personas y que está formada por percepciones, emociones, sentimientos y conductas.

La actitud la podemos definir como una disposición de ánimo con la que afrontamos y respondemos a cada situación de la vida. Es la forma de actuar de cada uno de nosotros, es el comportamiento que empleamos para hacer determinadas cosas. Es el reflejo de nuestra expresión corporal que se manifiesta en palabras, gestos y hasta en el tono de nuestra voz.

Un factor fundamental para entender esto de la actitud, es la percepción que tenemos de lo que nos rodea; es un proceso con el que miramos, analizamos e interpretamos la realidad. Nosotros de alguna forma nos concentramos en algunos aspectos que seleccionamos e ignoramos los demás. Podemos llegar a ver las situaciones como favorables o desfavorables, depende del lente con que las miremos. Un día lluvioso puede ser acogedor o fastidioso; una reunión familiar o con los amigos puede ser divertida o aburrida.

La actitud positiva se basa en el siguiente lema: "Lo que la mente del hombre puede concebir y creer, la mente puede realizar”. Si crees firmemente en esta frase estarás dando el primer paso para adquirir una actitud positiva.

Centrarte en lo positivo y negativo tiene que ver con lo que tú observas, y de acuerdo a esto puedes resaltar lo positivo y aminorar lo negativo o viceversa. Si tú vives y trabajas en un entorno propicio, seguramente tu actitud será favorable.

Cuando las cosas marchan bien, una actitud positiva es normal hasta cierto punto, ya que si nadie te dice nada o tu trabajo marcha sobre ruedas; esta disposición se refuerza a sí misma, pero ¿qué pasa cuando sucede lo contrario?, alguien te dice algo que no te gusta, tu actitud puede pasar a ser negativa ya sea que la expreses verbal o corporalmente.

La actitud positiva o negativa que tenemos ante la vida depende en gran parte de las programaciones que grabamos a través de la infancia, por ejemplo: si crecimos rodeados de personas que criticaban y se quejaban de su situación sin hacer nada para mejorarla, o si crecimos escuchando frases como: “eres tonto”, “tú no puedes”, “no tienes suerte”, “te va a ir mal”, “no sirves para nada”, seguramente tendremos una actitud negativa frente a la vida. En cambio, si tuvimos una o varias personas que nos estimularon a confiar en nosotros mismos, que reforzaron nuestras capacidades y nos apoyaron a superar con optimismo nuestros momentos difíciles, tendremos una actitud positiva.

Para responder favorablemente ante las diversas circunstancias de la vida cotidiana es conveniente practicar estos sencillos, pero efectivos siete pasos:

1. Práctica el aquí y el ahora. Lo que pasó, pasó y lo que será, será, eso nadie lo puede cambiar, entonces vive cada día con optimismo y verás que todo saldrá mejor. Disfruta del momento presente, aceptando las cosas como son y no como quieres que sean.
2. Práctica el perdón. La mejor manera de dejar atrás el pasado es perdonarte y perdonar a los demás. Genera una oportunidad para curarte, llenando tu corazón de bondad y compasión.
3. Práctica el desapego. Deja de aferrarte a las personas, objetos o circunstancias pensando que estos te producen felicidad duradera. Decide libremente lo que te gusta, lo que te da bienestar y lo que realmente anhelas.
4. Práctica la confianza. La confianza es una condición indispensable para alcanzar tus sueños y es fundamental para tu estado emocional; evita que los comentarios triviales y experiencias negativas de otros debiliten tu seguridad.
5. Práctica la automotivación. La energía dentro de ti que te estimula a hacer cosas que normalmente no harías es la motivación; vivir con ella es vivir con alegría y conseguir lo que deseas. Si actúas, te mueves, creas oportunidades y estás abierto a lo nuevo.
6. Práctica la eficacia. Estimúlate a cumplir con tus propósitos cada día. Empieza por tener pequeños objetivos. Ocúpate, trabaja y soluciona tus contratiempos conforme se vayan presentando, jalando un hilo a la vez.
7. Práctica la risa. Inicia el día iluminando tu cara con una sonrisa. Sigue adelante por la vida bailando, amando y sonriendo. La risa es una medicina natural que levanta tu ánimo y que mejora el estado físico de tu cuerpo.

Todos tenemos la capacidad de ser positivos bajo cualquier circunstancia, ya que la actitud es nuestro centro de atención o foco mental para el mundo externo, es como cuando usamos una cámara, podemos enfocar o fijar nuestra mente en lo que nos atrae, podemos ver las situaciones como oportunidades o como fracasos. Y con una actitud positiva constante se nos abren posibilidades en todas direcciones: una ruta más feliz para alcanzar nuestras metas; creer que nuestros sueños se pueden hacer realidad; ver los recursos y habilidades que tenemos disponibles.

Bibliografía:
Actitud, de Elwood N. Chapman, Grupo Editorial Iberoamérica
Análisis de Objetivos, de Robert F. Mager, Ediciones Gestión 2000


Dany Dharma
Escritor, conferencista, coach de vida e instructor de meditación