Aprender para transformar (Artículo)
Minuto a Minuto

 

1 de abril de 2020

A esta altura de nuestra vida, todos hemos estado o seguimos inmersos en el aprendizaje de alguna u otra forma, ya sea en el aprendizaje implícito o en el explícito. Nadie duda que ambos aprendizajes adquiridos nos sirven o nos han servido para un determinado objetivo, pero la pregunta aquí realmente es, con todo este adiestramiento: ¿Hemos evolucionado como personas?

El aprendizaje implícito es aquel que se genera en el individuo de forma impensada, y corresponde a una serie de conductas que este repite por solamente imitar, es decir, la mayoría de los aprendizajes de este tipo se dan de un mundo inconsciente, ya que el individuo ni siquiera se percata de que está aprendiendo. El aprendizaje explicito es aquel donde la persona actúa a sabiendas de que está aprendiendo, es decir, la persona conoce su proceso e incluso conoce lo que desea aprender, motivo por el cual se decide a hacerlo. En este proceso, el sujeto se halla plenamente consciente del objetivo que persigue.

Actualmente todos los que estudiamos algún tema en particular, aseguramos que estamos aprendiendo, que aprender es nuestra pasión, que hemos asistido a numerosos cursos y talleres, pero se nos olvida que para crecer como personas, el aprender no es suficiente, tenemos que ir al siguiente nivel llamado transformación.

Aprender es cuando estudias una carrera universitaria, transformar es cuando aprendes a relacionarte con las personas a tu alrededor sin juicios y eres capaz de aportar algo que enriquezca su vida, algo que se llama relaciones sanas. Aprender es cuando lees un libro de psicología, de filosofía, de espiritualidad, transformar es cuando, te conoces a ti mismo, tienes un sentido de vida y contactas con tu ser interior. La transformación es algo trascendente, aprender es algo ordinario, y en el mejor de los casos puede calificar como extraordinario, pero no más.

Aprender es entender, transformar es comprender, aprender es tener la información en la mente, transformar es bajarla al corazón, aprender es conocimiento, transformar es sabiduría.

Al transformar comprendemos cómo funciona nuestra mente, y a través de esta comprensión podemos desafiarnos e ir más allá. La transformación debería ser nuestra prioridad, sobre todo lo demás, es decir, realizarnos todos los días, con cada interacción en nuestras actividades, con cada conversación con los demás, aceptándonos, respetándonos y legitimando al otro en la convivencia social.

En esta sociedad materialista no se dialoga sobre la transformación, en lugar de eso hablamos escuetamente sobre el aprendizaje, dejando de lado nuestra responsabilidad para transformar todas las áreas de vida (salud, finanzas, familia, relaciones interpersonales, etc.), porque transformarse significa evolucionar; saber que nos estamos volviendo la mejor versión de nosotros mismos; saber que estamos cumpliendo con nuestro propósito de vida, y así poder a aportar mucho más a otras personas.

Nos han inculcado dos grandes paradigmas: “la educación finaliza cuando terminamos la universidad” y que “con trabajo duro y esfuerzo lograremos alcanzar el éxito”, y estas creencias hacen que no desarrollemos nuestro máximo potencial personal y sigamos atrapados en el laberinto de la ignorancia.

Las personas que están en constante desarrollo saben que la realización de sus sueños y metas vienen del estudio directo del crecimiento personal, no dependen de la educación tradicional sino del dominio de ellos mismo y de la dedicación perseverante a su transformación personal, contribuyendo a hacer del mundo un lugar mejor a través de sus dones o talentos.

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Dany Dharma
Es escritor, conferencista, coach de vida e instructor de meditación

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