El Poder de la Relajación (Artículo)
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27 de enero de 2020

Hoy en día las investigaciones médicas y científicas demuestran cada vez con mayor claridad que las cosas que podemos tocar, saborear y medir ceden a menudo el lugar a aquello que percibimos o creemos real. En otras palabras, nuestras posibilidades de bienestar reales son consecuencia de nuestra forma negativa o positiva de pensar.

Tras observaciones clínicas llevadas a cabo en los Estados Unidos, se llegó a la conclusión de que:

• Es muy difícil establecer los límites concretos del poder físico y mental de las personas con creencias profundamente arraigadas.
• La fe en nuestro propio potencial curativo, combinada con la relajación y acertados cuidados médicos, puede mejorar de sobremanera la propia salud, aliviando dolores de cabeza, de espalda, de ansiedad, crisis de angustia, el insomnio y otros perjudiciales efectos del estrés.
• La relajación tiene muchas posibilidades adicionales, sobre todo cuando actúa combinada con las más profundas creencias religiosas o filosóficas de una persona, ya que quienes descubren las poderosas fuerzas de la mente lo hacen combinando la relajación con su sistema de creencias personales.

El término relajación, se refiere a la capacidad innata del cuerpo para alcanzar un estado especial caracterizado por una disminución de las pulsaciones cardiacas, de la presión arterial y de las ondas cerebrales, y una reducción general de la velocidad del metabolismo.

En esta situación de relativa serenidad, se registra una modificación de las pautas mentales de un individuo y éste se libra de los llamados ciclos de preocupación. Estos ciclos son unos surcos o circuitos estériles que inducen a la mente a dar incesantes vueltas casi involuntarias alrededor de unas inquietudes o ideas negativas que pueden llegar a dañar la salud.

Imagina un día en el que aún no ha amanecido cuando el despertador te arranca bruscamente de tu sueño, con los ojos todavía empañados, te diriges al cuarto de baño y haces un esfuerzo por empezar a despertarte. Sin que apenas te des cuenta, tu mente se pone en marcha, anticipándote a los acontecimientos del día, planificando el trabajo, organizando actividades y estableciendo prioridades.

Al recordar las tareas pendientes, los molestos contratiempos con los que tendrás que enfrentarte a lo largo de la jornada, surge de repente la tensión que te acompañará probablemente durante todo el día. Se trata de una reactivación de lo que se llama el ciclo de la ansiedad. Este ciclo puede estar relacionado con alguna situación difícil en el trabajo, una relación familiar, una enfermedad en la familia, o incluso la muerte.

Para disminuir los efectos nocivos del ciclo de ansiedad que nos acosa a diario y a ampliar el poder curativo de la mente sobre el cuerpo, el doctor Herbert Benson nos presenta ocho etapas o técnicas que pueden practicarse tranquilamente en casa o en la oficina para conseguir la relajación:

1. Elegir una breve frase o palabra que refleje tu sistema básico de creencias.
2. Elegir una posición cómoda.
3. Cerrar los ojos.
4. Relajar los músculos.
5. Concentrarse en la respiración.
6. Mantener una actitud pasiva.
7. Proseguir durante un periodo de tiempo prefijado.
8. Practicar la técnica dos veces al día.

Es importante considerar que la relajación no ejercerá un espectacular efecto inmediato aunque, al término de la primera sesión, tú ya te empezaras a sentir más sereno y calmado.

En un próximo artículo explicaré con más detalle en qué consiste cada una de las ocho etapas de relajación.

Bibliografía: La Relajación de Herbert Benson, M.D., Editorial Grijalbo

Dany Dharma
Es escritor, conferencista, coach de vida e instructor de meditación

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