
5 de febrero de 2021
Mi perro acerca su nariz al agua.
Los peces huyen,
Temerosos de su magna lengua.
Mi niño se embarca en intrépida expedición.
Bota su navío en el agua.
Desenvaina su sable de madera,
Desafiante ante el viento, la marea y las gaviotas.
Busca la catedral de la ciudad de Ys, La isla del tesoro.
Miro el agua plácida del muelle.
Y busco la perfecta simetría que la tierra oculta.
Trato de leer el destino en las nubes que corren por el agua.
Sueño con poder perderme en la acuosa inmensidad.
En la zona abisal Pues el tedio me espera en tierra firme,
Ahí donde lo cotidiano ejerce la tiranía.
Larvas de mosquito se mueven en el agua.
Veo mi rostro,
En ese pequeño charco de agua del patio de mi casa.
Aun flota el barco de papel de mi hijo.








