CALIDAD EDUCATIVA: ¿MITO O REALIDAD?
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María Guadalupe Barradas es Maestra en Investigación Educativa y candidata a Doctor en Educación por la Universidad Iberoamericana Puebla.

Calidad Educativa: ¿Mito o Realidad? 

María Guadalupe Barradas Guevara

México

 El orden social no se reconstruirá sólo a través de la interacción descentralizada de individuos ycomunidades; también necesitará ser reconstruido a través de las políticas públicas. Esto significa tanto acción como inacción de los gobiernos. Hayun ámbito claramente definido en el cual el gobierno puede actuar para crear orden social: las políticas                                                                             gubernamentales y el fomento de la educación.Fukuyama (1999)[1] 

Muchas veces se ha dicho que existe un consenso en que el deterioro de la calidad de la educación es uno de los aspectos más graves de la actual crisis educativa en México, el cual se vuelve menor, cuando se trata de analizar cuáles son las causas de este deterioro y disminuye aún más cuando las políticas gubernamentales, junto con las instituciones educativas y su comunidad, se proponen diversas estrategias para elevar la calidad de la educación.             ¿Qué se entiende por calidad educativa? ¿Cómo se evalúa? ¿Cómo se puede mejorar ésta en el contexto actual? ¿Se trata sólo de una cuestión de recursos materiales, o es sólo palabrería política?¿En qué forma este término alcanza con modificar leyes, reglamentos y contenidos? ¿Educación de calidad para unos cuantos o para quién?...              Por lo que, estas cuestiones acerca del concepto educación con calidad, y otras más interrogantes, están presentes siempre en el trabajo docente y es por esto que el presente ensayo no pretende dar respuestas acabadas a las problemáticas planteadas, sino que intentará hacer una apreciación crítica sobre las significaciones de calidad en la educación en México, el diagnóstico que resultará será, por tanto tentativo. Algunos de los juicios que en éste se emiten son por tanto subjetivos. Procuraré indicar la base de información que lo sustenta.            ¿Calidad? Si bien no es tan fácil definir en qué consiste educación con calidad, particularmente porque no hay un acuerdo en el concepto mismo de educación, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación[2], referente lo anterior dice:  El concepto de calidad es aquel sentido amplio, integrador y explicativo de la diversidad y riqueza de significados que encierra. Concepto que responde a los fundamentos éticos y filosóficos que nos identifican como Nación, y se plasman en el artículo 3º. Constitucional, la Ley General de Educación y Programa Nacional de Educación 2001-2006, mismo que establecen la necesidad de formar ciudadanos libres, responsables, democráticos, cuyos conocimientos y habilidades permitan afrontar los desafíos del mundo moderno.  Por lo mismo, un sistema educativo puede considerarse de buena calidad si cubre las siguientes condiciones[3]:  

  1. Pertinencia. La cual establece un currículo adecuado a las circunstancias de la vida de los alumnos.

 

  1. Relevancia,. Referente a las necesidades de la sociedad.

 

  1. Eficacia interna. La cual logra la más alta proporción de destinatarios para acceder a la escuela, permanezca en ella hasta el final del trayecto.

 

  1. Eficacia externa. Visualiza que el alumno egrese alcanzando los objetivos de aprendizaje establecidos en los tiempos previstos para ellos.

 

  1. Impacto. El cual consigue que los aprendizajes sean asimilados en forma duradera y se traduzcan en comportamientos sustentados en valores individuales y sociales, con que la educación será fructífera para la sociedad y el propio individuo.

 

  1. Equidad. La cual tiene en cuenta la desigual situación de alumnos y familias, las comunidades y las escuelas, y ofrece apoyos especiales a quienes lo requieren, para que los objetivos educativos sean alcanzados por el mayor número posible de estudiantes.

 Como se observa, la calidad educativa contempla el nivel de aprendizaje de los alumnos, pero también la medida en que una escuela o sistema educativo consigue que los niños o jóvenes en edad escolar acudan a la escuela y permanezcan en ella, al menos hasta el final del nivel obligatorio (secundaria). La cobertura y la eficiencia terminal, así como el nivel de aprendizaje[4].  Quiero agregar que la complejidad del concepto calidad es confuso y es seguro que posea una variedad de significados, pero además, intuyo que es un término más descriptivo que normativo y posiblemente haya empezado a ser uno de los más atractivos indicadores para la investigación educativa, puesto que la ANUIES[5] considera que preguntarse por la calidad es, de alguna manera, un ejercicio de evaluación, de valoración; es preguntarse por el sentido y la significación individual y social de las actividades y las prácticas, por la congruencia con los fines de la educación, por la trascendencia social e histórica de los procesos y acciones académicas. El concepto de calidad denota una acepción de cualificación o de calificación dentro de una escala valorativa, pero también implica opciones, preferencias e intereses en un espectro de posibilidades. La calidad es también una finalidad que se busca alcanzar mediante acciones planeadas, es un desideratum que contribuye al crecimiento y desarrollo de las instituciones. La calidad es un objetivo que se debe buscar de manera constante, pero que nunca puede alcanzarse en forma definitiva, puesto que los procesos educativos son dinámicos y cambiantes, como lo es la sociedad en que están inmersos (ANUIES, 1999).¿Existe realmente calidad de la educación en México: o es sólo un discurso político? Aunque el término de calidad en 1990 se puso de moda, en México no existen indicadores universales de ésta, como registros de exámenes estandarizados, comparables en todo el País, ya que éste no participó sino hasta a finales de los noventas[6] en éstos. Sin embargo, a partir de entonces han existido varios instrumentos de análisis que permitieron ir dibujando un mapa de indicadores de calidad, los cuales han ayudado a realizar análisis con mayor rigor científico, como son: el aprovechamiento escolar; la evaluación de educación primaria; la preparación profesional de los docentes y algunos estándares como las evaluaciones de lectura y matemáticas en la educación básica (primaria y secundaria)[7].             Sin lugar a dudas, la problemática de la calidad de la educación en México ha ocupado el centro del debate pedagógico en los últimos años. La falta de calidad ha sido el eje de crítica que distintos sectores se le ha formulado al funcionamiento del sistema educativo. Al mismo tiempo, la totalidad de los discursos pedagógicos e institucionales colocan, casi siempre, a este concepto (el de calidad en la educación) como el objetivo principal de cuanta acción o acciones educativas se proponga llegar adelante. Consideremos también, que la escuela pública en nuestro País es desde luego una opción política, es decir, la expresión de poderes e influencias puestas a disposición de los ideales y aspiraciones de aquel que gobierna. Al tomar en cuenta esta faceta conviene no perder de vista que procede hablar de políticas generales, amplias, macro si se quiere, y también de políticas más cotidianas, o, si se desea, micropolíticas. Lo cual se puede ver reflejado en los constantes programas de becas que en cada sexenio se originan como promotores de la calidad educativa sobre los más desfavorecidos.              Otro ejemplo es la Reforma Integral de la Educación Secundaria (RIES), que pretende desarrollar una educación que forme a los jóvenes para su participación en la construcción de una sociedad democrática, integrada, competitiva y proyectada al mundo. Desde el año pasado, de acuerdo a Rafael Quiroz, existe la necesidad de plantear una reforma a la educación secundaria, para ello es necesario fortalecer progresivamente la educación secundaria atendiendo los siguientes aspectos:  

*             Cobertura: ampliarla sustancialmente, hasta conseguir su universalización, en el menor tiempo posible.
*             Permanencia: reducir sensiblemente los niveles de deserción y fracaso.
*             Calidad: incrementar los resultados en materia de logros de aprendizaje. 
*             Equidad: diseñar modelos adecuados que atiendan las distintas demandas y necesidades y produzcan resultados equivalentes para todos los alumnos, independientemente de su origen y condiciones. 
*             Articulación: una escuela secundaria que se asuma como el último tramo de la educación básica y que se articule con los otros dos niveles educativos, tanto en su gestión como en su modelo curricular. *             Pertinencia: transformar el ambiente y las condiciones de la escuela para lograr un genuino interés y gusto de maestros y alumnos por la tarea que realizan.  

De acuerdo a Rafael Quiroz mejorar la calidad de la enseñaza implica plantear cambios articulados de tres dimensiones: 1) el currículum, 2) las condiciones institucionales y la gestión de las escuelas y, 3) la formación y actualización de los maestros.             Por otra parte, no está de más decir que en los últimos años ha habido un avance cuantitativo muy importante en escolarización que, sin embargo, convive con un aumento de las desigualdades entre centros, respecto a la calidad de la enseñanza, puesto que una cosa es acceder a la escuela y otra, bien distinta, a qué centro y en qué condiciones.              Continuando con Quiroz, él nos plantea algunos problemas que no han sido resueltos desde el Plan de estudios de 1993: *       La dispersión del tiempo y del esfuerzo, los maestros atienden muchos alumnos y muchos grupos. Esto implica que los maestros no lo hagan.  Lo cual implica que haya una postura adaptativa en los estudiantes. *       Para la propuesta del 2005, se debe disminuir la fragmentación curricular.·         11 ó 12 asignaturas ·         Las asignaturas de las ciencias exactas se dan cada una en un grado.·         8 horas de materias de corte social.·         No hay espacios para las tutorías·         El trato con el alumno no es personalizado. *       Selección de contenidos·         Existe un énfasis en la lógica del saber especializado de las disciplinas y no hay consideración de los intereses y expectativas con los estudiantes.·         Enfoques de enseñanza explicitados en los programas de estudio.·         Volumen excesivo de contenidos en la mayoría de los programas de asignatura.·         Énfasis en los contenidos informativos sin una orientación que apunte hacia el desarrollo de competencias. ·         El libro de texto es el verdadero instrumento en la enseñanza.  Para la propuesta del 2005 la selección de contenidos hará énfasis en 1.             El desarrollo de competencias:a)             Para el manejo de la informaciónb)             Para el manejo de situacionesc) La convivencia y d) La vida en sociedad.2.             Consideración de los intereses y necesidades3.             Disminución del volumen de contenidos.4.             El gran reto para el futuro inmediato es la elaboración de libros de texto que correspondan al énfasis del plan estudios en el desarrollo de competencias y a los enfoques de enseñanza específicos de cada asignatura. Para las condiciones institucionales y de gestión de las escuelas se identifican dos problemas:

  1. La forma de contratación de los maestros
  2. La totalidad de sus horas para estar frente al grupo lo que impide la realización de otras tareas necesarias para la enseñanza, sobre todo el trabajo del colegiado.

 Acerca de la  formación y actualización de los maestros se vislumbran los siguientes problemas:

  1. No existe una correspondencia entre los enfoques de enseñanza propuestos en los programas y los enfoque implícitos de enseñanza empleados por los maestros.
  2. Casi todo los maestros enfatizan en el saber especializado de su disciplina y consideran poco los interese y expectativas de los estudiantes adolescentes.
  3. La mayoría de los maestros utilizan la evaluación como mecanismo de control y no como mecanismo de retroalimentación, como se establece en todos los programas de asignatura.

                        Como se puede observar, el modelo emergente de la reforma escolar viene a partir de políticas educativas, y es desde ahí de donde quieren comenzar a partir para mejorar la educación. Ello no significa que dichas reformas se queden sólo en el papel, o en las buenas intenciones de todos aquellos que participamos dentro o fuera del sistema educativo, por el contrario, desde que empieza el proceso de reforma, también se busca que cada acción emprendida tenga impactos diversos sobre el aprovechamiento de los estudiantes y en consecuencia de la sociedad.             La gestión escolar no puede darse de forma aislada,  una determinada calidad de la educación está condicionada por sus referentes contextuales: políticos, económicos y socio-culturales. La calidad actual del sistema de educación ya sea básica, media o superior es la resultante de un proceso histórico en el que se han conjugado factores tanto endógenos como exógenos a las instituciones, que han afectado el desarrollo de las funciones académicas. La calidad no hace sólo a la mejora en la eficiencia o eficacia en el logro de los productos deseados, sino también a la definición cualitativa de esos mismos deseos, expresados en objetivos o finalidades de la educación, en congruencia con las necesidades o proyectos nacionales.             Me atrevo a apuntar que, no es sólo tener mejores acciones de difusión o extensión, mejores productos de investigación o mejores egresados, lo cual es, sin duda, necesario; si no que también una definición cualitativa que hace a las opciones de qué educación queremos, en función de las persona o ciudadanos y del país que deseamos. Los propósitos de elevar la calidad de la educación y de ampliar la cobertura de sus funciones sustantivas tienen, implícitamente, la valoración de que lo existente es insuficiente y carece de ciertos atributos o rasgos considerados necesarios o deseables. Es importante conocer que hay proyectos, programas y unidades académicas en México que cuentan con reconocimiento y prestigio en el ámbito internacional. Esta situación, sin embargo, no es generalizable a todas las instituciones, o a todas las unidades académicas de una misma institución, por razones de diverso tipo. El propósito de elevar la calidad de la educación no es opuesto a la ampliación de la cobertura nacional de las funciones sustantivas.            En conclusión, para tener una educación de calidad no se trata de hacer, por hacer reformas o de dar becas a los más desprotegidos, se trata de conocer el contexto cultural, social y económico por el cual opera el sistema escolar; con qué tipo de poblaciones trabaja; cómo se insertan en él colectivos sociales diferentes y desiguales o cómo se articula en la sociedad, para entonces poder actuar con contribuciones válidas basadas en evaluaciones científicas, en otras palabras, debemos de realizar indagaciones que nos guíen en el presente, pero siempre con la mirada en el futuro.  Análisis de un caso documental: las estadísticas PISA 2003  México quedó en el lugar 34 entre 41 países que participaron en el estudio de conocimientos escolares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos[8]. En lectura y Ciencias se ubicó sobre Argentina, Chile, Brasil y Perú, que fueron las otras naciones de América Latina examinadas.             El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), se encarga de evaluar cada tres años los conocimientos de lectura, matemáticas y ciencias de jóvenes de 15 años inscritos en secundaria y bachillerato. En total se examinaron 4500 estudiantes de México.             Este estudio reconoce que la desigualdad social y los bajos presupuestos educativos inciden en los resultados y cita el caso de México, donde es marcada la desigualdad socioeconómica y se invierte por alumno la cuarta parte del promedio de la OCDE. Señala además, que cuando el gasto por alumno en las instituciones educativas aumenta, también se incrementa el desempeño medio del país. Sin embargo, agrega, estos dos factores no son los únicos que determinan los resultados del os países: El entorno del hogar influye en el éxito educativo, y el status socioeconómico puede reforzar sus efectos.             El informe también ofrece una escala de niveles de comprensión de textos en la que México, desde el 2001, ocupa un lugar alarmante. Mientras que en los países que ocupan los primeros lugares, casi el 20% de los jóvenes alcanzaron el nivel más alto y menos del 5% se situaron en un mínimo, en México menos del 1% obtuvo el nivel superior y cerca del 30% quedó en el inferior. Y lo más grave: el 16% de los estudiantes no comprenden textos.             Del documento de la OCDE, también puede desprenderse un perfil de los hábitos de estudio de los mejores alumnos que sería el siguiente: los mejores estudiantes son aquellos que estudian todos los días, que no faltan a clases, que no memorizan sino que procesan y reelaboran lo aprendido, que leen por placer, que conviven armónicamente con sus padres y que asisten a escuelas que no reproducen los patrones existentes de privilegio social y en cambio crean en el aula un ambiente de igualdad de oportunidades para el aprendizaje.             Del estudio de la OCDE se puede inferir que el rezago educativo es el resultado de la suma vectorial de la desigualdad social, los bajos presupuestos educativos, las políticas educativas ineficientes, y la falta de competencia didáctica de los profesores. Pero también que en esta lamentable situación influye la ausencia de líneas de investigación, por parte de las universidades, sobre el desempeño de maestros y alumnos en los niveles básicos del sistema educativo nacional. No se hace investigación pedagógica y, tampoco, se forman universitarios con una cierta preparación en ciencias de la educación que les permita actuar de manera competente en las aulas. La vocación magisterial, el maestro ejemplar, es una de tantas especies de extinción.             Otro ángulo de la cuestión sería el de la responsabilidad ciudadana: es necesario que los ciudadanos vigilemos a nuestros gobiernos, que opinemos y que sancionemos con nuestros votos sus actos.             Finalmente, me parece que, bajo la implacable luz de esta información, no habrá resistencia en aceptar que es necesario que las políticas culturales deben ser asumidas como elementos constituyentes de una política social integral y que, adicionalmente, toda política cultural eficiente debe ser diseñada como una estrategia pedagógica. Última consideración  El concepto de calidad educativa pertenece al ámbito de las políticas comparadas. Si esto es cierto, entonces mis preguntas son: ¿Es metodológicamente correcto o pertinente o productivo comparar dos realidades sociológicas distintas con pretensiones de alcanzar cierto conocimiento social? ¿Hasta qué punto una metodología incorrecta “construye realidades” o mitos?   


[1] Fukuyama, F. (1999). La gran ruptura. Naturaleza Humana y la reconstrucción del orden social. S. P.: Editorial Atlántida.
[2]  INEE (s/f). ¿Qué es la calidad?. Folleto tres (Lecturas Martínez Rizo).
[3]  Plan Nacional de Educación 2001 – 2006. 
[4] Andere, E. 2003). La educación en México: un fracaso monumental. ¿Está México en riesgo?. México: editorial planeta: temas’ de hoy.
[5] ANUIES. 1999. Calidad y evaluación y acreditación en México. Ejes para su definición u evaluación, México.
[6] Andere, E. 2003). La educación en México: un fracaso monumental. ¿Está México en riesgo?. México: editorial planeta: temas de hoy.
[7] Ídem.
[8] Instituto Nacional  para la Evaluación de la Educación (2003). Los resultados de las pruebas PISA. http://capacitacion.ilce.edu.mx/inee/pdf/PISAplus.pdf#search='OCDE%20%28pisa%29'
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