
14 ENERO 2021
Luz del sol, sus rayos cubren desde los cerros la ciudad,
veo los aromos, su olor llega a través de mi imaginación,
Veo el mar, las olas, el posarme sobre la arena está interno, lo deseo.
Me pregunto desde la sala del hospital, desde los dolores de mi cicatriz reciente,
desde la anestesia que me alejó por horas del mundo, porqué, esto no lo tengo en mí.
Trato de evitar esos recuerdos y me concentro, mirando a través de la ventana,
en la ciudad que corre, los vehículos que pasan, el trinar de las aves, gaviotas y niños que juegan.
Soy uno de tantos postrados.
Gritos desgarrados por la noche, que se aplacan con la luz del día,
son otros los que gritan, su despedida,
siento que se van, con llantos, con pena, se van sin regreso.
A muchos no les importan los aromos, ni su flor amarilla sobre el pavimento,
sobre las casas, solo irse, escaparse de la habitación blanca,
de máquinas con olor medicamentoso.
Mañana, llegaran las olas a mis pies, descalzo caminaré sobre la arena,
Y sentiré la brisa, hoy esquiva del mar, sobre mi cara.
Camino con el dolor en el cuerpo, la preocupación en la mente,
Raúl Estrada Albornoz, titulado en Universidad Católica de Chile, Tecnólogo en Recursos de Mar, con Diplomado en Educación Superior y Tecnológica en Universidad Marítima de Viña del Mar. Autor de Poemas de Amor y Mar. Es parte del equipo Sabersinfin, Chile.









