Ante los 43 normalists, quitarnos el calzón
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 Ante los 43 desaparecidos:  quitarnos el calzón




Lo que simboliza la tragedia de Ayotzinapa no podrán incinerarle,
esa es la verdad histórica.
Luis Fernando Paredes Porras


Entró el otoño 2015 y aún deseo ir a un concierto de Virulo, no es un propósito sino una expectativa que tengo desde hace años cuando lo escuché por vez primera. En la primera oportunidad me daré como regalo otro disco de su obra musical, lo cual no es un gasto sino una inversión.  El goce que me produce imaginarme su  show mágico musical (a la vieja usanza del mago “Beto el Boticario”) al momento de escuchar sus canciones me alegra el día, eso, de seguro impacta en mi salud. Le comentó esto porque deseo que le suceda a usted lo mismo, - sea con Virulo, o con Paquita la del Barrio, los Temerarios, Los Huracanes del Norte,  Vivaldi,  la rola excelsa de Amandita “tengo un novio metrosexual” o cualquier pieza del género de banda  - aquí reconozco que la banda jamás podrá causar eso en mí - ,  y las pueda cantar con gozo mientras se da baños de asiento, de a jicarazos, baños de esponja o cualquier hábito que tenga en torno su higiene.

Virulo es un cantautor cubano que, para mi forma de ver las cosas, es un claro ejemplo de creatividad. De una de sus canciones, “el antibolero” he tomado la segunda estrofa para hacer un ejercicio de relación y lluvia de ideas que espero no le desagraden  y sirva de estímulo para que sus recuerdos e ideas fluyan. Dice la segunda estrofa de tan particular rola:


Mis amigos no me engañan
 y mi linda mujercita
 no ha tratado con traiciones
 de apagar mi juventud...

Mis amigos no me engañan...

Francesco  Alberoni, en su libro “La amistad” nos habla de la diferencia entre una relación erótica y una relación de amigos, algo así como lo hiciera Fromm en su libro “el arte de amar”. Alberoni hace énfasis en la diferencia de la intención al momento de comunicarse ya sea con la pareja o con un amigo. El conocimiento del pasado en una relación amorosa es casi obligado, queremos entender lo que la persona amada hizo sin nuestra presencia, el cómo pudo sobrevivir sin nosotros, nos interesa el futuro, lo que haremos juntos. Con el amigo podemos dejar para un segundo momento lo que pasó en nuestras ausencias, lo que buscamos es saber cómo está en  el preciso momento del reencuentro. En ese sentido, ojala y podamos disfrutar de los reencuentros con los amigos y que los conflictos propios de toda relación no nos quiten ese placer que los dioses han dado a los hombres: la amistad.

y mi linda mujercita

La mujer que nos gusta, nos gusta porque nos gusta, así de simple, así de intenso. Recuerdo la canción de Serrat que  dice que su padre opina que tiene demasiados huesos la mujer que el hijo quiere. Al Colombiano Fernando Botero le gustan para pintarlas, las mujeres rechonchas y como la belleza es un reino muy corto, es mejor que la lindura rebase los flagelos efímeros de la belleza juvenil ya que en cuestión de gustos se rompen géneros.

Mujercitas...ese es un libro que no he leído. Pero si conozco a las tres mujeres con las que comparto mis recuerdos de niñez. Ya una lloraba, la otra me pegaba mientras la tercera se  acusaba y yo emprendía la graciosa huída…por cierto, mi hermana viviendo en Cancún me afirma que  hasta “ la blanca arena que lame el mar” termina por perder su encanto inicial. No comparto la idea, me haría falta vivir en el Caribe. Y las mujeres que me han encantado lo siguen haciendo, pues como dice el son jarocho…”dejaremos de vernos, ¿pero de querernos cuándo?”


no ha tratado con traiciones...

La traición es una palabra de color rojo. Le hace sombra la tragedia y le sigue muy de cerca el dolor.

Contrabando y traición son palabras que, según los Tigres del Norte, a Camila, la Tejana no le gustaban mezclar. No por nada sonaron cuatro balazos cuando Camelia a Emilio mataba, para recordatorio de que contrabando y traición son cosas incompartidas.

Le  pregunté a mi sobrino Vladimir, (que también se va a Cancún) cuando tenía  8 años,  si alguien lo haíba traicionado:
-    mmm Sí, mi amigo Juan Pérez.
-    Y ¿cómo fue?
-    Estábamos jugando una vez a las luchas, y entonces le dolió mucho y me traicionó.
-    ¿Puedo saber si alguien me ha traicionado?
-    Es muy difícil saberlo.
-    ¿Y qué emociones te causa la traición?
-    Tristeza, enojo.
-    ¿Por qué la gente traiciona?
-    No lo sé.
-    ¿Conoces a algún traidor?
-    Sí, Juan Pérez.
-    ¡Vaya! Estas muy enojado con él.
-    Sí, desde que me traicionó.
-    ¿hay algún remedio para la traición?
-    No lo sé.

Después de mi pequeño diálogo, concluí que tampoco “las luchas” y la traición son  compatibles. Y si no pregúntele al Santo, al perro Aguayo o al peludo de  Aluche, octagoncito o mascarita sagrada, porque el Místico…¡es el Místico!( y nunca he ido a verlo luchar, por cierto); y ¿ya sabían que el hijo del Santo sigue con su tienda de artículos del Santo y que al parecer regresa al cine? …por cierto, se me antojan unos calzones plateados que digan…¡voy tras tu cabellera!, o “¡sí te aplico la de a caballo!”, o “¡el santo contra la araña panteonera!”, o ¡sin limite de tiempo!, o ¡soy un santo y te quiero bendecir!

El caso es que  “a calzón quitado”, nuestro país tiene abundantes historias de traición y poder. La revolución es una muestra de ello. Me pregunto si en nuestra particular re-evolución, -esa la que cada persona tiene, o debiéramos  tener- no nos traicionamos a nosotros mismos con  frecuencia, por ejemplo ¿en el umbral de Mayo, sirve recordar los propósitos de año nuevo, esos que hacemos para olvidar que traicionamos a los del año viejo?

43 es el número que simboliza la traición del Gobierno Mexicano por sus jóvenes. Ya se cumplió un año y el pueblo no se ha cansado de sentir la traición de quienes usan máscaras y están no del lado de los rudos, sino del bando de los cobardes y detestables. Ojalá y no nos traicionemos, ojalá…

de apagar mi juventud...

¿La juventud se apaga?. porque algunos piensan que hay jóvenes que no están encendidos y no porque pidan que sean luceros, con que  reflejen estaría mejor, - o menos peor, como dice mi compadrito del alma- pues hay algunos que no titiritan ni como luces de bengala.

Y si la juventud puede brillar ¿no acaso la madurez plena puede alumbrar y dar calor?; porque una cosa es que brille y otra cosa es que alumbre y otra más que comparta calor, vida. Ya ven que no todo lo que brilla oro y no por mucho madrugar amanece más temprano.

Apagar la juventud, desde mi punto de vista, es algo ocioso por imposible. Por lo mientras le invito  a que saquemos juventud de nuestro pasado y seguir prendidos como jóvenes ¿es moralmente inadecuado?, ¿vergonzoso?. Dependerá de lo que conceptualicemos como juventud, vergüenza y dignidad. 

Por lo tanto que en este coqueteo otoñal de 2015, en plena juventud o en plena madurez, o ancianidad, dejemos  que la vida nos arranque la sonrisa de tajo, que nos  sintamos prendidos como las 43 teas que simbolizan los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa, como las miles de personas que tampoco aparecen en el país y el mundo.

Dice la iguana que le preste un disco de Virulo porque se le hace que le va a gustar y que, ella no tiene ganas de traicionar a nadie... comenzando con su reflejo en el  pestilente arroyo Moctezuma, al cual, dicho de paso,  ya traicionamos.

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