Para desempiojar a México
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Masca la Iguana

Para desempiojar a México

Y vendrán nuevos piojos para México, cada uno con su  comezón.

Luis Fernando Paredes Porras

 

 

El próximo regreso a clases activará el contagio de piojos en los millones de niñas y niños de la educación básica, situación que en algunas comunidades escolares de todos los niveles llega a niveles alarmantes. Hace unas semanas, en el marco de las graduaciones escolares,  constaté que una adolescente con cabello largo  requirió de tres días de trabajo entre jabones, preparados y peines al por mayor para desempiojarla; nos asombraban tres cosas: el que se aguantara la comezón, el que en su casa ignoraran la situación e imaginar el contagio en su salón de clases. La cantidad de liendres aferradas a sus cabellos era un espectáculo grotesco. Para su graduación  de la primaria llegó sin piojos y pienso el tiempo que a México le llevará el desempiojarse después del contagio que la Federación Mexicana de Futbol, el Estado y los empresarios provocaron entre las millones de cabezas que consumieron el fenómeno del piojo Hernández.

 

A la adolescente en cuestión le empaparon el cuero cabelludo con alcohol y le envolvieron su cabello y cabeza con un paño blanco hasta que, sentada en la sombra, casi se evaporara por completo, ahí el peine saca piojos comenzó su arrastre y ahí también la impresión por la cantidad de animales que salían de su cabeza. A México se le empiojó a la inversa, el alcohol en estadios, en bares, en los hogares donde se reunieron amigos y familiares para ver los partidos de la selección hicieron que al inicio se festejara la hilarante reacción de Miguel Herrera, tomada como un hombre efusivamente honesto. Y ahí la mercadotecnia empiojó al piojo Herrera con  ideas que como liendres se aferraron a su lacio cabello convenciéndolo para alquilarse para todo tipo de espectáculo para lograr empiojar a la afición del país. Y sí, el país y el piojo se empiojaron hasta el delirio.

Escribí que el fenómeno Miguel Herrera, el piojo,  como director técnico de la selección mexicana mostraban la vigencia y contundencia de las tesis que expuso Octavio Paz en su libro “El laberinto de la soledad” donde aborda la idiosincrasia de amplios sectores de la población mexicana; ahora con su despido  forma parte de la anécdota y cobra más fuerza mi tesis de que el pueblo popularizará el término “empiojarse” como sinónimo de enojarse, perder el control, encabronarse, alterarse sin medir las consecuencias. “No te empiojes” puede ser la frase de advertencia, “ya te empiojaste” la observación que denuncia y “te empiojaron” cuando alguien le siembre ideas que terminen en un chasco, como le sucedió a Miguel Herrera al convertirse en un hombre vulgarmente famoso e incontrolable por los caprichos incontenibles de su hija, la pioja, que dicho sea de paso, fue otra víctima de quienes empiojaron al país con su padre, su abuela,  ella misma y hasta el perico, que como toda ave, debe tener también piojos.

El cese de Miguel Herrera es una importante lección de la tremenda crisis por la que atraviesa el país, su futbol y el éxito de los medios de comunicación al servicio del Estado y la enajenación futbolera. Ahora el piojo Herrera es un fenómeno del cual muchos reniegan y tratarán de sacarlo de sus cabezas, de su léxico, de sus efusividades con cualquier cantidad de noticias, reportajes, comentarios que como eficaz peine, haga su trabajo, eso sí, sin olvidar el alcohol.

También comenté la posibilidad de que para noviembre la máscara de látex del piojo Herrera fuera un hecho, hoy puedo asegurarlo, e incluso podremos observar  muñecos llenos de cohetes en algunas regiones del país, que simbolizan al año viejo, con su máscara y por supuesto, judas para quemarlos en el momento adecuado.

La búsqueda de la antítesis de Miguel Herrera es ahora la noticia, otras liendres se preparan para colonizar las cabezas de millones de aficionados que, en millones de casos con alcohol de por medio, esperan el humo blanco de la Federación Mexicana de Futbol.

Mientras tanto la comezón por el piojo Herrera nos durará muchos días. Los memes son la forma en como el pueblo también se rasca. Pero permítame insistir en las bondades, en la moraleja que esta historia tiene y que ya los antiguos  sintetizaron en el refrán “el que se enoja pierde”. Mientras tanto en los torneos de barrios, en el futbol llanero, en la cascarita en la calle, en el baldío, en la cancha o donde se den, podremos observar a gente “empiojada” por mucho tiempo; pero no crea que sólo en el futbol, no, en el diario vivir y por el ambiente de violencia que el país padece, nos “empiojamos” con mayor facilidad, es decir, sufrimos dos fenómenos: delirios de grandeza (narcos, políticos, empresarios, artistas, deportistas y el piojerío – todos los que faltamos - ) y enojo contenido (donde estamos todos también ahí). 

Escribí que ahora cualquier hombre del pueblo que juegue bien al futbol y manifieste la cruz de su parroquia sin pena, podrá gozar de la gloria del barrio de ser el próximo piojo Herrera, el “saca la pata Pérez”, o “ el chaparro Gómez” o “ el Misaguas Hernández” o “ el ciego Benavides”, o “el pulgar Cervantes”, o “el mosco Uriarte”, o “ el petrolero Jiménez”, o cualquier hijo de vecina, quien sea, pues el piojo,  su éxito y el contexto de su despido ha venido a validar el sueño de millones de mexicanos que religiosamente  han recibido el mensaje divino: a mi imagen y semejanza. 

El Piojo Herrera ha pedido disculpas y se va de vacaciones con su familia. Entre el espectáculo que se ha armado en torno a su personalidad durante el tiempo que ocupó el cargo en la selección mexicana de futbol, la fuga del Chapo Guzmán, la cercanía del cumplimiento del año con 43 desparecidos normalistas, con los resultados de las jornadas electorales en los últimos meses y todo el surrealismo que encarna y sufre nuestro amado México, dos cosas pueden pasar: que Donald Trump reciba al piojo Herrera en su casa  para darle un reconocimiento y que se vendan muñequitos con la figura del Piojo Herrera, la versión pirata de los muñecos que pueden acompañar una cajita feliz para el domingo familiar. Y es que la comezón apenas comienza y lo difícil es empezar la rascadera.

Dice la iguana que a ella la pueden esculcar lo que quieran, porque ni piojos ni liendres ni alcohol y que, para celebrar su inmunidad, me hace un versito  invitándome a ver una película que dice, me ayudará a comprender mi propio piojerío, quiere que vayamos a ver la película intensa-mente. Ya la vi, le digo, pero vamos otra vez me dice, cortándome cualquier oportunidad de escapar, vamos porque no comí palomitas…ah, exclama la verdosa muy seria,  pero vamos a una sala donde no haya piojos… lo digo por ti.

 La buena suerte del piojo

se la arrancaron de tajo,

ya todo se fue al carajo

por la pioja y por su enojo;

llaves para el cerrojo

de las mentes por millones,

se buscan en emociones

que infecten su raciocinio,

el chapo, el piojo o un minion

van a usar esos cabrones.

 

 

imagenes: noticanarias.com y pinterest.com

 

Luis Fernando Paredes Porras es educador mexicano, dirige el Centro para el Desarrollo de las Inteligencias Múltiples, CDEIM y www.sabersinfin sureste.

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