
11 de febrero de 2017
Se revuelve la sangre aprisionada
revelándose adentro de las venas
y si tropiezo encuentra a su pasada
duele como puñal que se envenena.
Así el hombre al final de la jornada
que se supone había de ser serena,
si encuentra alguna dura encrucijada
se atormenta abatido por la pena.
Deshecho al corazón, cansada el alma
ya no consigue recobrar la calma
pensando solamente en el final
y se aferra a la luz de la esperanza
que lejana se advierte en lontananza
enviando su inequívoca señal.
Imagen: livejournal.com

María del refugio Prats de Herrera, Tuxtepec, Oaxaca. Lloraré un río, Mujeres poetas en la Cuenca del Papaloapan.








