Entre los vientos y los mares
Existe un maridaje no aclarado.
Maridaje. Es una forma de nombrar,
A ese consorcio, a esa unión
Inextricable y complicada,
Integrada por ambos elementos
Gestores de la vida,
Aunque, por otra parte,
Originen la muerte
O, lo llamado muerte,
Que no sería otra cosa
En nuestra percepción,
Nuestra interpretación,
Que la transformación
Del ser, o de eso que llamamos
De alguna forma: la materia.
Entre los vientos y los mares
Va el mensaje sutil de la creación,
La destrucción, renovación,
Transformación, triunfales
O triunfantes; la exaltación, digamos;
El arrebato, el entusiasmo
Del factor sorprendente, maravilloso,
Que es la vida.
Entre los vientos y los mares
Hay un puente: la transición
De una figura a la de otra.
De manera distinta, lo diremos:
Entre una, y otra forma
De lo viviente, que es aquello
Dispuesto a transmitir
El mensaje vital.
Entre los vientos y los mares
Existen contubernios
Para los cuales yo no tengo
Sino aquella expresión
Que exalta lo más bello,
Lo impresionantemente hermoso,
Diré: maravillosos.
Acaso no es maravilloso
El que, del fondo de los mares
Hayan brotado, silenciosas
Las primeras figuras animadas,
Primeras estructuras
Que pudieron moverse por si solas,
Por si solas buscar el alimento
Para sobrevivir,
Y estar en condiciones
De trasmitir el gran mensaje dela herencia,
El que decía, y dice todavía:
Tienes que convertirme en otro tú,
En otro semejante a ti;
Al que tú legarás otro mensaje como yo
A otro ser, que lo transformará en otro tú,
Hasta formar una cadena,
Que cubra las esféricas
Dimensiones terrestres.
Pero, con el consorcio de los vientos.
Y así fue. Se ha formado,
Se ha configurado esa cadena,
Transfigurada en un conglomerado
Aglutinado, tan comprimido
Y tan ceñido, que amenaza estallar
Por implosión.
No solamente:
Está dañando a los factores
Que lo hicieron posible:
Al mar, que ya se queja;
Al viento que, desesperado,
Junto con el océano
En un nuevo consorcio,
Ahora destructivo,
Se defiende:
¿Queréis saber de ese consorcio?
Id a las costas, las riberas,
De los mares de oriente,
En tiempos del verano,
Y con suerte saldréis
Si solo habréis testificado
Acerca de la fuerza
Indetenible e Implacable
De un tsunami o maremoto,
Gestado, por supuesto
Con el auxilio, y colaboración
De los fondos marinos
Que, alarmados,
Se dicen, aterrados:
Vomitemos a estas deletéreas,
Dañinas y mortíferas criaturas
Que,fueron hasta hoy,
Nuestros hijos queridos;
Pero, se han convertido
En seres asesinos,
Aun entre sí mismos.
Ricardo Montes de oca, Puebla, Pue., 17-6-2012
Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








