LOS HOMBRES SIEMPRE CAMINAN AL BORDE DEL BARRANCO
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

LOS HOMBRES SIEMPRE CAMINAN AL BORDE DEL BARRANCO*

Por: Roberto Martínez Garcilazo*

Es la de María Sanz en AGUAVIENTO (BUAP, 2007) una poderosa voz narrativa capaz de crear un mundo de arrebatadas y heroicas –desmesuradas- pasiones, paralelo al de la grosera realidad.

Pero también, esta novela de María Sanz es una obra que disuelve la pretendida frontera que divide historia y ficción, por una parte, y por la otra, la también pretendida superioridad de la literatura escrita sobre la literatura oral, verbal, de la memoria viva.

 

Esta novela que contiene entrelazadas las historias de vida de vivos y muertos, de personajes y personas, de amores y desgracias, de lo pasado y lo porvenir, sólo es posible merced a la sabiduría compasiva y penetrante de la mirada de la autora sobre el mundo.

Esa mirada que súbitamente nos hace comprender que la literatura llega a ser, en casos excepcionales como este, superior a la vida misma que la engendra y alimenta.

Allá por la página 116 dice la novela que los hombres siempre caminan –sin saberlo- al borde del barranco, y nos recuerda a los Upanisdhas que en sus versos afirman que el hombre siempre está en el filo de la navaja.

Novela de los poderes prodigiosos de la feminidad es ésta. Historias humanas presididas por la Malinche, por la Volcana que es, a la vez, referencia y cosa, montaña feraz, de la que dependen las vidas y los sueños de los hombres y mujeres, de los vivos y los muertos.

Novela del amor terrible –si el amor es tal no puede ser menos que un ángel terrible- y de la culpa –si el amor es tal, es un riesgo y transgresión siempre. La calamidad y el placer son frutos del árbol de la desgracia, del oyamel que puebla las llanuras de este mundo de novela.

Que el amor es como estar en medio de un enjambre de estrellas, la asunción oscura de la eternidad del instante, dice una de las mujeres de AGUAVIENTO

 Y el destino es un relato contado después del amor y de la pena. Y nacemos del polvo y regresamos a él transidos de incertidumbres.

De redención y adversidad. Siempre regidos por dos tiempos: uno, el del reloj de las inmóviles manecillas; otro el de la veloz sucesión de los dígitos en la pantalla. 

Ver la vida con la claridad es cualidad de la sabiduría. Sí, pero también de la literatura, que es su forma perfecta.

El AGUAVIENTO de María Sanz es obra de madurez y maestría expresiva. Novela extraordinaria en la literatura de México a la que sin duda le está reservado, por su exquisita calidad, la predilección del público lector.

Los sueños de Luis Loaiza se entretejían con sus recuerdos… dice el AGUAVIENTO. Nuestros sueños y recuerdos y desgracias y días de plenitud resurgen en la tierra de hojas frescas que son las páginas de esta novela.

*En la Ciudad de México, Distrito Federal, y en la Sala Adamo Boari del Palacio de las Bellas Artes, el miércoles 12 de marzo del 2008.

* Roberto Martínez Garcilazo (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es poeta y escritor poblano, director de Literatura, Ediciones y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura de Puebla.

Más artículos de Roberto Martínez Garcilazo:

Dar click aquí para descargar audios en náhuatl.

  1. Facebook
  2. Twitter
next
prev
next
prev

Hay 1808 invitados y ningún miembro en línea