Vamos a celebrar
El triste advenimiento,
El arribo del viento
Bárbaro y destructivo
Enraizado en la mente
De los Cristianos Renacidos.
¿Celebrar, para qué?
Si ya esta dicho todo:
Fueron seleccionados,
Digamos: escogidos
Para guiar al mundo,
Como decir: a los congéneres.
¿Cómo van a guiarlos,
Cómo han de conducirlos?
Decir que como a bestias,
Es decir poca cosa:
Pues a ellas
No se les lanzan bombas
Ni mortíferos gases;
No se les despedaza
Con proyectiles teledirigidos;
O, como antes lo hicieron,
Con bombas portadoras
De múltiples navajas
Capaces de dejar
Al individuo, dividido
En trozos, listos ya
Para servirse en hamburguesas.
A esto le han llamado
Estos CristianosRenacidos,
Llevar la libertad,
Portar la democracia
Para solaz y esparcimiento
De quienes la reciben.
Así lo han pregonado,
Lo han restregado en las narices
De millones de seres que ignoraban
Ser ellos bien amados,
Y por ello, escogidos
Para ser bendecidos
Con tan tiernos regalos.
¿Acaso noson dignos
Estos CristianosRenacidos
De ser reconocidos
Como benefactores
De más de media humanidad?
¡Claro que sí son dignos!
Por qué no.
Si ellos representan
La bondad y el cariño,
La ternura escondida
En la lágrima viva que derraman
Con emoción mal contenida
Cada vez asesinan
A musulmanes, sean chiitas,
Sunitas
O quién sabe de cuáles
Otras inclinaciones
A creer en altísimos
Que para nada los protegen
De la “bondad” de los Cristianos Renacidos.
Lancemos pues
A los ignotos vientos
Tres ¡hurra, hurra, hurra!
Como celebración,
(Triste celebración)
De la presencia,
La existencia
De los Cristianos Renacidos.
Pero eso sí:
Pongámonos muy “águilas”
Porque al menor descuido,
Los tenderemos aquí
Derrumbando “la estatua
De bello mármol jónico”,
Justificando sus acciones
Con estribillos tan hermosos
Como el de que ignoramos
Lo que es la Democracia,
Esa ínclita diosa
En cuyas aras, ya lo vimos,
Los dinosaurios criollos,
Diligentes, quemaron
Un primero de julio
Millones de papeles con signos monetarios.
Pero, ¡ah! Se me olvidaba
Que los Cristianos Renacidos,
Como lo hicieron hace tiempo,
Volverán a salvarnos con sus tropas:
Con cualquier argumento cruzaran
Las aguas del Rio Bravo,
Llegaran, y festivos,
Se pasearán en ese
“Victorial Zócalo”
Que dijera Ramón López Velarde,
Y serán admirados
Por algunas morenas
Que se las pelan por tener
De compañero en las noches
De lúbricos deseos,
A un rubio ojos azules.
Y a la aurora siguiente,
Los rubios les dirán a tutticuanti:
Desde ahora, ya no se llamaran,
Ya no serán
Los Estados Unidos Mexicanos,
Sino una más de las estrellas
Que, orgullosas, relucen
En el triunfante lábaro de las barras y estrellas.
.
¿No son lindos, acaso,
Esos Cristianos Renacidos
Llámense Bush o Cheney
O, tal vez hasta Obamas?
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue 24-1-2013
Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








