Casi imposible
Minuto a Minuto

Me he preguntado muchas veces
A la luz de una vela o de  la luna,
Del sol, la luminaria majestuosa,
Si la existencia tiene remanentes
Que pudieran servirnos de consuelo
Cuando todo ha fallado,
Cuando  ya vas en rumbo de desecho,
Y me he encontrado ante la vela,
Ante la luna y ante el sol
Sin ninguna respuesta.

Me   he sentido, sin querer
Como pez en arenas del  desierto:
Boqueando y retorciéndome,
Queriendo abrir las branquias,
Sin encontrar más que la arena.

Desesperante, sin remedio.
Pero más irritante es cuando  llega
El conocido o el amigo
Con toda la intensión de consolarte,
Y  te predica,  echando mano,
De la soflama insulsa y miserable:
Es que te equivocaste,
No debiste  incurrir en esas faltas.
O te consuela: búscate otra.

Así de fácil.
Puedo buscarme muchas.
Pero en la vida, solo hay una,
Como la que te causa los desvelos,
Y el sufrimiento insoportable.

Para evitar “consejos”,
Que no toman en cuenta
El dolor, la tortura
De haber perdido lo adorado,
Lo querido
O lo  insustituible,
Lo mejor es rumiar,
Tragarse solo el sufrimiento,
El desencanto y la desesperanza.


Nada más.
A menos que aparezca
El alma comprensiva
Que consuele en verdad,
Porque comprende qué es dolor
Sin la resignación
El paliativo universal
Pero difícil de lograr
Por lo perdido sin remedio.

Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue.,  14-1-2013

Ricardo Montes de Oca

 

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.