Aprendizaje
Minuto a Minuto

Amaneció;
La luna iba en declive,
Era ya una silueta.
Sin mucha precisión.
Me hice una pregunta:
¿Volvería yo a encontrarla
La mañana siguiente?

La respuesta se ahogó
Entre la bruma matutina.
Pudiera ser que si,
Pero, quién sabe:
Estaba yo en las vísperas
De un viaje a mi interior,
Un viaje solitario,
Del que yo, nada más
Tenía conocimiento.

Imperativamente,
Se imponía el periplo.
No era sólo un deseo;
Era una urgencia dominante,
Una conminación, casi ultimátum:
De mi depende, susurraba,
El que seas feliz,
O por lo menos
Que te sientas tranquilo ante ti mismo.

La travesía,
Tenía que ser muy prolongada,
El trayecto, muy largo.
Eso me impediría
Contemplar la  silueta
De la nocturna luminaria.
Me invadió la tristeza.
Porque en esos momentos
Sabía, con  amargura
Que no tendría confidente
Ni el día de mañana
Ni, tal vez, el siguiente.
Así fue: comprobado;
Retorné al tercer día;
No encontré ni la huella
Porque ella
Decidió que era tiempo
De abandonar el sueño
De la felicidad
Tan ficticia como era.
Así lo comprendí.
Desde ese mismo instante
Me dije: las quimeras
En el llamado amor,
Tienen la consistencia
Del humo en las llanuras;
El rostro más gracioso,
Más fino y candoroso
Te engañará algún día
Y te avergonzará
Haciéndote sentir
El señor de la culpa.

Más tarde, ya en la calma,
Comprendí que la ausencia
Del farol de la noche
Tenía significado:
Debes abandonar
Los sueños juveniles.
Esos, ya se han quedado
O debieron quedarse
Miles de años atrás;
No   importa,
Cualquier tiempo,
Será siempre el tiempo.

El está aquí, llegó,
Y está diciendo:
No más melaza edulcorante
Confiésate a ti mismo
Que vives en la tierra,
Que no estás en estrella ninguna.
Aprende a recibir
Lo que esté en el momento.
Y aprende a recibirlo
Sin fanfarrias ni flautas.
Si así lo haces,
No habrá necesidad
De deshacerse en gestos
De reconocimiento y gratitud,
Porque lo que te dieron
Probablemente lo pagaste
A un elevado precio
Y ni cuenta te diste.

Ya no ha vuelto la luna.
Es mejor,
Pues me veré obligado
A buscarme respuesta por mi mismo,
En vez de interrogar a otras instancias.

Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 1º-7-2012

Ricardo Montes de Oca

 

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.