
28 de abril de 2022
No hay calma en la ciudad vacía
no hay calma
en la ciudad vacía
aunque los árboles
pretendan esconderse
todo anuncia
con el color lunar
que el movimiento está
el silencio significaba todo
ya no
la búsqueda del tesoro
que demuestre un mundo
es la pala
o una uña
o un pelo
que se haga real
en la bocanada de aire
de pertenecer
al tiempo
inventemos un mundo
interior
que no tenga nada
porque no necesita nada
un mundo en el que
estemos seguros de
nosotros mismos
de todas nuestras formas
de manifestarnos
como cuando nos convertimos
en suspiro o en ademán
construyamos algo simple
como un avioncito de papel
o una fiesta repentina
sin invitados
hagamos de cuenta
que nadie nos observa
y bailemos de felicidad
no es peligroso caminar por acá
a esta hora cuando todos duermen
menos nosotros
que hacemos sombras en la calle
solamente por hacerlas
y que andamos por acá
sólo por andar
como si fuéramos espectros
incomprendidos
por acá no hay muelles ni cunetas
ni animales atados
ni árboles solitarios
cada cosa es necesaria
y está en el lugar natural
de su presencia
si hay gritos convertidos
en burbujas o agua
para pajaritos
y silencios inexplicables
es porque el poema
tiene vida propia
con cualquier forma
que decida
puede ser tus pies
tu hambre
tu mascota
pediré alcohol bórico
mañana cuando abra la farmacia
dentro de un rato
mientras me coloco
la camisa de fuerza
para no salir volando
porque yo vuelo
de noche cuando nadie me ve
porque no van a creerlo
y se volverán locos
es muy tarde para volar
y poca luna
y búhos mirando
Y necesito un lápiz nuevo
y otro cuaderno liso
y otra capa
pero igual no voy a volar hoy
esperaré a que abra la farmacia
envuelto en mí mismo


Walter Biurrun. (1965 Fray Bentos, Uruguay)






