
1 de marzo de 2017
Me he fumado día a día
cada parte de mi vida
haciendo que vuele en el humo
cada palabra
que nadie me ha querido escuchar.
Me he fumado día a día
el dolor y la angustia...
la soledad y la muerte...
la alegría y el anhelo...
las palabras de consuelo
por parte de mis amigos...
los insultos e injurias
de mis enemigos...
Me he fumado día a día
la pobreza y la opresión...
el hambre y la desesperación...
el silencio que tanto grita
mi pueblo que jodido está.
Me he fumado día a día
las lágrimas de los niños sin padres...
el aprendizaje en la calle
de los que limpian los parabrisas...
la limosna que suplica
el que no ha comido...
y la experiencia que me dicta
el que muchos años ha vivido...
Me he fumado día a día
el poder de la iglesia
que predica la pobreza
ostentando anillos de oro...
el mensaje del pastor
que tiene hijos al por mayor...
el discurso del gobernante
que promete un cambio
cuando en campaña está
y que solo llega a cambiar
para bien su propia estabilidad.
Me he fumado día a día
las cenizas y el polvo
que serán mis gusanos
cuando ya no esté.
Imagen: Internet

Mino D'Blanc: Perdido en el laberinto de las letras encuentro el camino de la libertad.








