Solecismo por la humedad de tus caricias
Minuto a Minuto

23 de diciembre de 2015

 

Toda la tarde soñé la humedad de tus caricias
y entre penumbras siento el sudor de mis versos
que emanan la ilusión de estar contigo.

Cada hoja que te escribo
es el recuerdo de un árbol,
que no se extingue con el tiempo.

Han pasado eternidades entre cada verso
y el reloj se derrite por repetirte entre jadeos.

El rocio de cada palabra es el sudor que humedece
el erotismo de tu aroma, y el recuerdo de un cigarrillo
que se apaga con mis textos.

¡Cada verso que te escribo
es el orgasmo de un tintero
que poluciona sobre los párrafos,
signos de interrogación y puntos suspensivos...!

¡Tus caricias son la hipérbole de una fantasía
que jadea el calor de un verbo fresco!

Acaricio, entre nocturnas ilusiones,
la angustia cruel de un camino sobre el paisaje de tu sexo.
 
Con el sudor de mis conceptos recorro el aroma
que emanan el eufemismo de tu axila
y sin duda alguna te resistes a darme la respuesta
que esperaba eternamente.

En cada poro de tu sexo
ahogo la metafórica textura de un anhelo,
sinapsis analógica entre mi verso
y la humedad de mis oníricos destellos.

Es cada línea de este texto metonimia cruel para sublimar
la intensidad que habita la soledad que ya me oxida.
 
Tus manos inevitablemente se escurren entre la ilusión
de una onomatopeya que jadea al ritmo del caminar
sobre este texto, cuya humedad manifiesta
la mística alquimia de un afán.

La sinapsis es inevitable
cuando la ilusión de un texto
es prosopopeya de tus miradas
que acarician la piel de mis poemas.

¡Y al amanecer, la desnudez de mis valores
se han supeditado al calor de mi esperanza
por compartir la rima de una almohada!

Es tal la intensidad de mis deseos
por sentirme entre la huella de tu mirada
que llegan a ser de este poema
un solecismo evidente,
resultado metafórico
de un erotismo que a cada línea ya se ahoga.

Imagen: locosdeamor.org

Juan Carlos Martínez Parra