El Kalimba de mi familia
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- ANGAS O MANGAS -

Mi hermano es negro, es el más negro de todos los hermanos así que ya de viejo se ve más negro por aquello de que a los morenos se nos oscurecen ciertas partes del cuerpo como el cuello y coyunturas. Yo soy muy moreno pero mi hermano es negro, tan negro que desde niño casi nadie sabe que se llama Rodrigo, todos lo conocen como “el negro”.

Rodrigo además de ser mayor que yo, es un cabrón bien hecho: borracho, mujeriego y jugador. No era feo mi hermano, jugó mucho beisbol y su fuerza lo hizo jonrronero y de ahí sus vicios, pues no le faltaban invitaciones a jugar en toda la región y de ahí le sobró alcohol y mujeres…dicen que una vez hasta lo vieron con un travesti ¿en dónde creen?, sí, en Chacaltianguis, o sea era de buena mata.

El negro trabajó en las ventas, así que de ahí más alcohol y más mujeres porque en cada tiendita además de surtir el pan bimbo cuando comenzaba esa empresa, surtía piropos a diestra y siniestra. Siempre envidié la buena suerte de mi hermano Rodrigo, nunca su color que era negro, porque yo lo veía de niño de plano muy negro.

Los integrantes de la  raza negra  -  de la cual formamos parte mi familia  ambos padres -  tenemos facilidad para bailar, como que traemos el ritmo en la sangre y Rodrigo resultó el mejor bailarín del clan, así que eso significó más alcohol y por supuesto muchas más mujeres. Fue ahí donde perdió mi hermano.

Hay varias versiones, una de ellas dice que cuando “el capi” se enteró de que su hija había estado con mi hermano, se enfureció tanto que tuvieron que esconderle la pistola. Mi cuñada tenía 13 años pero me consta que parecía como de 20 y mi hermanito tenía como 28 pero con una cara de vivido que no podía con ella. Él se dio a la fuga disque porque tenía que vender por el rumbo de Guadalajara, pero se metió con una casada y cuando regreso, su suegro que ya había encontrado la pistola, lo amenazó de muerte y ahora tengo 5 sobrinos.

Otra de las versiones dice que el viejo, con tal de salvar el honor de la familia le ofreció dote a mi hermano, que es dónde tiene sembrada la caña y la casa en donde viven desde que se casaron. El famoso viaje a Guadalajara si se llevó a cabo pero en compañía del suegro que fue  a arreglar unos papeles de la propiedad a donde la familia se fue para no tener que lidiar con las murmuraciones, lo cual, por supuesto fue todo lo contrario.
Otra versión, que es la de mi hermano y es la que más me gusta, dice que la chamaca desde niña lo miraba con ojos de mujer y que un día, al terminar un partido de beisbol, la chamaca de 13 años le dijo “llévame contigo”, ante lo cual mi inocente hermano se sorprendió, porque como él mismo me lo cuenta, tenía cara de chamaca babosa y la conocía desde niña, pues su tío jugaba en el mismo equipo. Rodrigo le dijo que no dijera babosadas, pero comenta que mi cuñada – que en aquel entonces no lo era – le dijo “negro, no tengas miedo…negro, quiero estar contigo”. Ante eso mi hermano sucumbió, cayó redondito y le dijo que la veía junto al pozo en media hora. Todavía mi inocente hermano pensaba que la chamaca no iba a ir.

Y por qué chingados fuiste entonces – le pregunté la primera vez que lo platicó hace ya muchos años – y desde entonces, a todo aquel que le pregunta le dice: “no iba a dejar a la chamaca con la ilusión a flor de piel”. Así de cabrón era mi hermano.

Ahora que estamos viejos, Rodrigo, mi hermano, ya no juega beisbol, baila, pero muy poco por aquello de que la presión se le sube y se marea, toma pero nunca como antes y ahora sólo bebe brandy porque todo lo demás le hace mal; y de las mujeres pues debo admitir que hace su intento, pero puras viejas glorias.

Quiero mucho a mi hermano, por eso ahora que estábamos viendo la tele en la mañana le dije:

-    Mira pinche negro, otro como tú.

-    No me chingues, yo estaba guapo este sí parece chango.

-    Si hicieras tus chingaderas hoy mira lo que te iba a pasar, te hubieran acusado de violación.

-    Que violación ni que nada…pinche Kalimba se me hace que no quiso dejar a la chamaca con la ilusión a flor de piel…

Por angas o mangas debo reconocer que una vez casado mi hermano se calmó. Ahora vive de sus cañales y los nietos le hacen fiesta. Cosa curiosa, una de las nietas desde hace años le dice “mi viejito, mi kalimba”, si supiera.

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