
9 de diciembre de 2015
No deseo profanar tu cuerpo,
tan sólo busco alentarme entre tus dedos
y encontrar entre tus días,
el amanecer de una esperanza.
La depresión me agota
con las lágrimas de soledad
que fluye entre mis poros.
En la desarmonía de mis anhelos,
busco sintonizarme con la vida,
y al compás de una marcha y un soneto,
los acordes me arrancan de la piel y el llanto,
mi cruel desesperanza.
Cuando la rutina estorba a la poesía,
es el ritmo quien me ayuda a caminar,
saltando las veredas del conflictivo camino de los versos.
En la sinfonía de un ocaso
la marcha fúnebre arrebata las ocultas emociones
que en confusa comparsa
se arremolinan en el pecho y buscan su salida.
No deseo profanar tu cuerpo,
tan sólo busco alentarme entre tus dedos
y encontrar entre tus días
el amanecer de una esperanza.
Quiero cobijarme en tus recuerdos
teniendo por almohada la soledad
que se reviste de poemas.
Busco hallar entre tus ojos el espejo fiel
que me permita adentrarme en el camino de regreso
para dar sentido y dirección a cada día.
!Ignorancia supina que me ahoga
cuando me interrogo sobre la imagen que de mi te has hecho!
Tal vez aún no entiendas que no busco profanar tu cuerpo,
tan sólo espero cobijarme entre tus dedos
para alentarme a seguir la marcha del camino.
Imagen: lagranepoca.com
Juan Carlos Martínez Parra








