Ofelia
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27 de enero del 2021

Ofelia Ibarra tenía un año de haberse divorciado. Su familia le insistía que debía rehacer su vida sentimental y salir con sus amigos. Se sintieron satisfechos cuando ella aceptó inscribirse en la agencia on line de citas a ciegas “Encuentra tu otra mitad”, que proporcionaba una galería de fotos del rostro de la posible pareja. Ofelia Durán lo pensó durante varios días y por fin decidió acudir a la cita a ciegas concertada por internet. Después de todo, sus amigas insistieron en que sería divertido encontrarse con un desconocido, con quien no había intercambiado ningún tipo de información personal. Además como estaría tomándose unos días libres donde trabajaba, le serviría de distracción. El ingeniero Arturo Montiel desconfió al principio, pero Rogelio su mejor amigo había conocido al amor de su vida tan pronto se conocieron en una cita con una mujer a la que nunca había visto. Por otro lado, parecía un desafío a su imaginación de cómo sería la mujer de la foto con la que se encontraría y, acudir a la cita le resultaba emocionante. Arturo Rivas tenía un poco más de un año de encontrarse soltero debido a su divorcio de Ofelia. En contadas ocasiones salió de farra con los amigos y compañeros de la fábrica, pero aún lo ahogaba el rencor que le provocaba insomnio y no pensaba en otra cosa que vengarse de su ex, porque según él, haberle puesto el cuerno; sin tomar en cuenta que dos o tres veces por semana llegaba borracho a su casa en la madrugada recibiéndolo la mujer con gritos, llantos y acusaciones de que venía de estar con su amante. Así que cuando descubrió, no sin sorprenderse que su foto estaba en la lista de opciones para una cita, se las arregló para llenar el perfil requerido por la agencia, incluyendo un retrato falso, y acudir al encuentro con la desgraciada. Por eso había comprado un revólver. Los cuatro llegaron a la conclusión de no revelar los detalles de cómo irían vestidos daría mayor emoción. Quedaron las respectivas parejas de verse el 8 de marzo a las 5.30 de la tarde en el café Rosas de Cristal. El lugar era muy agradable, se podía tomar diferentes tipo de bebidas frías o calientes o comer variados bocadillos. Además, era un ambiente espacioso que albergaba también dos áreas de lectura situados a los lados de la barra de bebidas, donde se podía conversar con cierta privacidad. Arturo Montiel llegó a las 5:28 y fue directo al baño de hombres, a las 5:32 salió y se quedó en la sala de lectura del lado derecho de la barra. A las 5:30 en punto llegó Ofelia Durán y enseguida se fue al área de lectura del lado izquierdo de la barra. A las 5:40 al no saber si Arturo ya había llegado se le ocurrió que tal vez estaba en el baño; esperó 3 minutos más y le pidió a un mesero que fuera al sanitario de hombres y viera si estaba Arturo, el joven se paró en la puerta y pregunto ¿Arturo? Dentro se encontraba Arturo Rivas quien al escuchar su nombre respondió: aquí estoy. El mesero le dijo a Ofelia -ahí está dentro y dice que ya viene. Al salir rumbo al área de lectura el mesero le dijo – Ya lo está esperando la señorita Ofelia. No le respondió y metió la mano al bolsillo asegurándose de tener el revolver preparado para disparar. Arturo Montiel se encontró con Ofelia Ibarra y al instante se sintieron mutuamente atraídos y como si se conocieran de tiempo atrás. Eufóricos se sentaron uno al lado de otro se tomaron de la mano y comenzaron a charlar. Rivas se encontró con Ofelia Durán y al mirarla soltó la pistola que casi ya había sacado del bolsillo de su chaqueta. –Buenas tardes- balbuceó. Sintió que nunca había visto una mujer tan hermosa con una sonrisa muy dulce y una mirada que parecía de continua ingenuidad. Se mantuvo de pie y esperó hasta que ella le dijo - buenas tardes, ¿Quieres sentarte? Ofelia pensó, este no es el de la foto y casi al mismo tiempo se dijo: no importa.

  Armando Bañuelos Romero, integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin
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