Próxima estación: Plaza Fondesa (Cuento)
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

27 de julio de 2018

El Polyester y yo nos salimos de nuestra área de confort de Godínez, oficinistas de fin de siglo pasado con camisa-ombliguera y corbata de adulto; para dejar de ser manque sea por un día, interfaces entre compu y silla, e ir a dar con nuestros huesos y carnitas con chicharrón tlale, nada más y nada menos que a la CDMX; a la vieja ubre de hierro. A un evento magistral: El cuarto de siglo de la autonombrada primer banda de skarocksteadybeat e historias de amor fallidas con piel de banqueta de tianguis, de México: Los Estrambóticos.

El Tlahuicole moderno y yo nos hicimos mutua compañía pa´l DeEfe desde buena hora, pues con nuestra cara de provincianos venidos a más pero sin nuestras cajas de huevo, evitamos ser carne de cañón pa’ la fauna nociva del rumbo. Si no es por la luz celestial que ilumina la vida y el pensamiento del güero de rancho que fungía como mi parner, hubiéramos tragado puras pepitas con chile…pero sin pepitas.

Su providencial discernimiento, le conminó a comprar un par de tortas re-bien-tostadas de milanesa tipo cubre cama con rodapié del Rayito. Con el megaultrarequete paro de que el locatario de tan afamado establecimiento, no le quita el migajón a los birotes, y aparte, le avienta una generosa dotación de frijoles de la lata pasados por olla, suficientemente como para despanzurrar la tortuga y hacer malabares con los acompletadores, como con la masa Play Doh. Tanto la torta como la bolsa y las servilletas, parecían tapatías, pero ahogadas en aceite maravilla sintético, nomás que con el hambre, parecía aceite de oliva extra virgin.   

Estoy esperando mi camión en la terminal de esta empresa pedorra que cobra sólo en efe, porque “gas a tu madre y no tenemos sistema”. Después de pagarle con papel moneda a la simpática cajera en Puebla, mi bolsillo sangraba.

Luego que en la central de actobuses de la Heroica Puebla de Mastretta nos vendieran un par de cocas medio frías y más caras que si incluyeran piquete (sean serios), procedimos a abordar nuestro democrático con olor a lavanda y patas, directo a la TAPO de San Lázaro, a la Ciudá de la Padierna. Luego de haber ingerido semejante madrazo calórico, sucumbimos ante el efecto porcino del letargo, mismo que durante el trayecto, sólo logró ser interrumpido por nuestros propios ronquidos (ni monitor necesitábamos).

Ahí por el rumbo de la Tepalcates, y habiendo agarrado juerza después de la siesta de boa, nos reanimamos para darle los últimos jalones de aigre filtrado y enfrentar nuestros pulmones a los oriundos y despiadados Imecas.

De San Lázaro nos fuimos en metro hasta la estación Sevilla no sin antes disfrutar de esa mezcla de olores de recaudería en la Mercé y la alegría propia de los asoleados individuos movidos en esas jaulas naranjas a sus destinos o a sus transbordes. 'Ojalá este metro no tuviera estaciones, pues no quiero transbordar, voy camino a ninguna parte pero, tengo prisa de llegar…'

Llegando a la estación Sevilla, otra botella de aguas negras pa’l po-Pol Buh porque la calor y porque ya picado el corazón, chingue a su madre el riñón. Además de que se me hace que es alérgico al H2O por el bronceado de morgue que se carga.

 Presurosos de entrar para ir a pipí y popó y podernos aplastar como estiércoles secos; entramos. Ahí descubrí que el Plaza acepta tarjetas everythingwithyoursignature y pos ahora me tocaba hidratarme con borbón gabacho del 7; no, pos yo pago… El recinto de los ojos amarillos, se fue llenando paulatinamente, como cuando se empieza a entibiar el agua de la olla que cocinará a las ranas.

  Ya con un poco más de gente el Pol se fue a dar un rol por entre la gente y por donde iba pasando, se topó a una mofeta que ni -¿sabes fumar?- le dijo, se bailó un suspiro intestinal que por la cara del enfermo, creo que hasta le supo. Después de reír por el buche de aigre frejco de este wey, se arrancan.

Los estrobos, los estrambos, 'Pinocho', 'Chadou', 'Chi Ch'   el bajo perro del 'Queso' (no el del Poli), y el retumbar de unos miles brincando y coreando. Empieza el viaje de 25 años de festividad del Terror del Chopo, De la chingadera del tamagochi, de Espergensia yo nací un día en que Dios fue al IMSS, del todo va a estar bien…de la hernia, de soñar contigo los sueños de anoche, del quiero estar contigo; del piel de banqueta.       

Con un arreglo muy al Guapango de Moncayo de 'Camino a ninguna parte' Se arrancan con tuba, sax y trompeta. Excelso.                    

Con chelo Bronfman eléctrico, mandarria electroacústica, conga sin hielo y Sax de muppet místico, se avientan la versión más sabrosa de 'la herida' en su cochino haber.

'¿Qué ganaste con decir que me extrañas, con llamarme y darme una esperanza, con hacerme sentir que volaba, qué ganaste con cortarme las alas?   ¿Por qué intentaste hacerme creer que me entendías y que me amabas? Si desde el principio ya sabías, que yo no era el que tú esperabas.'

Y para acabarla de chingar….

 'No he podido explicar, ni si quiera imaginar por qué me harías tanto mal?  no te fuiste hasta desangrar la herida. No he podido entender en qué radica tu placer? disfrutabas hacerme mal,  qué ganarías al destrozar mi vida…? Me estás oyendo, inútil?'

Después de un rato salieron las perfumeras, vaporizadores y demás artilugios pa’ quemarle el rabo a Satanás, ahora tanto al Tlaxcalli como a mí nos tocaba fumar algo menos invasivo que metano del desayuno: Estamos todos estrambos, estamos todos arrestados.

Y sonaron los 'fantasmas' como a two times faster, la diferencia entre ska y swing; ordinario y extraordinario; sexo normal y eyaculación precoz; lastima y lástima, brinco y muerte chiquita.

'Y la noche va vaciando su veneno en mi ventana, estoy perdido en el desierto que dejaste en mi almohada. Esta sábana es la montaña donde amaneces en mi cama, me despierto por las noches para ahuyentar a tus fantasmas…'

 No sé si solté la lágrima por mis recuerdos frescos de pérdida, o por el tufo de hachís con vaporub que pegó de madrazo en mis oclayos tristes que quisiste tanto. 'Para ahuyentar a tus fantasmas…'

Súmenle la experiencia de aquel campesino que vio nacer el Paricutín en sus patrullas vulcanizadas, equiparada a que justo en nuestras narizotas, se arma un mosh pit con puro veinteañero reviolento y bien puesto, como calcetín de tres días de uso.

'Treinta monedas vale tu traición; Judas, pérjura, pérfida…'

 Y a las 2230 salimos pedos y como pedo de regreso a la alcantarilla del gusano subterráneo, van de retro, par de nacos a su pueblo.

A las 2330 y como única opción, abordamos la última corrida de regreso a la tierra del huachicol y la mochez. Y evitar dormir en la Tapo. Molidos, bañados en chela, meados y metlapiles; horneados, sudados, vencidos, pero sonrientes y con harta hambre. A chingar a nuestra respectiva madre, de regreso; 'Lo bueno es que ahora recibimos las tortillas por correo…'

 
 
Hugo Islas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) radica en Puebla, es amante de la música y las letras.
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