Vitaminas peligrosas
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

6 de noviembre de 2011

La palabra vitamina proviene del latín y significa “sustancia para la vida”. Su exceso o deficiencia, pueden desencadenar problemas de salud leves o tan graves que incluso ponen en peligro la vida. Afortunadamente los requerimientos cotidianos que necesitamos para estar bien son mínimos, de modo que hoy ya no es tan frecuente encontrar enfermedades carenciales de vitaminas, excepto, por supuesto, en poblaciones rurales marginadas.

 

Los alimentos naturales brindan las cantidades suficientes de vitaminas para poder satisfacer adecuadamente nuestras necesidades nutricionales; sin embargo, en la actualidad se puede percibir un fenómeno que puedo calificar como un uso y abuso de productos que, bajo la leyenda ostentosa de “antioxidantes”, proponen mejores estándares de salud consumiendo vitaminas sin tomar en cuenta varias cosas. Hablamos de “avitaminosis” cuando se da una deficiencia en la cantidad; contrariamente al exceso que es denominado hipervitaminosis. Unas se disuelven en agua, por lo que se conocen como “hidrosolubles”. Otras solamente se mezclan con grasas llamándose “liposolubles”. En su conjunto componen 13 variedades divididas en 9 hidrosolubles; que constituyen el comúnmente mencionado “complejo B” con ocho, además de la Vitamina C. El excesivo consumo de estas difícilmente va a provocar una intoxicación pues al diluirse en agua, son eliminadas con una relativa facilidad por los riñones, condicionando, eso sí, que orinemos bastante caro. Luego quedan las vitaminas liposolubles que son cuatro (A, D, E y K) que se almacenan en diversos tejidos y su excedente se desecha intestinalmente a través de la bilis en su mayor proporción. Si consideramos la tasa de eliminación urinaria (con una vejiga que puede almacenar de tres cuartos a medio litro de orina en condiciones normales) y la vesícula biliar con una capacidad para contener de 35 a 50 centímetros cúbicos de bilis, podemos concluir que las intoxicaciones por el exceso en el consumo de las vitaminas liposolubles, puede darse con frecuencia cuando se genera un abuso en su utilización. Hace unos días, revisando unos artículos de medicina, me encontré con un título particularmente llamativo y que me atrevo a traducir como “Suplementos dietéticos y tasa de mortalidad en mujeres mayores: Estudio de la salud en la mujer de Iowa, Estados Unidos” (1).

 

Estamos acostumbrados a consumir y recomendar suplementos alimenticios como elementos preventivos de enfermedades crónicas y degenerativas, bajo la idea de que si bien pueden no ser efectivos, tampoco nos provocan daño. En esta investigación se abarcó a 38 mil 772 mujeres entre 55 y 69 años, a las que se les sometió a un trabajo estricto desde un punto de vista observacional, desde 1986 al 2004. En estos 18 años se encontró que el uso cotidiano de multivitaminas incrementó el riesgo de muerte en un 2.4%. Curiosamente este grupo que usaba los suplementos tenían un mayor grado de educación, eran mujeres activas y estaban sometidas a terapias de reemplazo hormonal. La vitamina B6, el Ácido fólico, hierro, magnesio y zinc aumentaron el riesgo de un 3% hasta un 6%; llegando con el consumo de cobre hasta un 18%. Curiosamente el calcio mostró un efecto protector. Hay muchas razones que nos pueden hacer pensar en un beneficio potencial cuando consumimos suplementos alimenticios; sin embargo la utilización a largo plazo, en este estudio, marca claros inconvenientes, sobre todo con las vitaminas que pertenecen al grupo liposoluble (A, D, E y K) y minerales; además de la necesidad de calcular con precisión los requerimientos de cobre, hierro, magnesio y zinc. Las causas que pudiesen explicar este asunto definitivamente grave no se explican en el artículo, pues hacen falta más investigaciones dirigidas a la comprensión de este hallazgo. Como sea, jamás podrá ser mejor una tableta, comprimido, cápsula, polvos o inyecciones a la buena alimentación. Una persona bien nutrida, no necesita nada más y al contrario, agregar complementos dietéticos puede llegar a ser delicado, tanto como para poner en riesgo lo que en un momento dado, comiendo bien, sea indicador de una buena salud.


Jose_Gabriel_Avila-RiveraJosé Gabriel Ávila-Rivera es médico egresado de la BUAP, especialista en Epidemiología e investigador del Proyecto de Salud Ambiental y Humana, Departamento de Agentes Biológicos, Facultad de Medicina de la BUAP

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Referencia: Jaakko M et al. Dietary Supplements and Mortality Rate in Older Women: The Iowa Women's Health Study. Arch Intern Med. 2011;171(18):1625-1633.

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